Acer Nitro 5, el portátil gaming para toda clase de juego (y de usuario)

Cuando leemos nitro, mineral carbonato conocido desde tiempos inmemoriales, siempre pensamos en el óxido de nitrógeno, ese plus de potencia que empuja los vehículos modificados en los videojuegos. Rápido y furioso. ¿Será este portátil ideal para los juegos de velocidad?

Eso parece. Este nombre sugiere una especie de fuerza motriz que nos empuje a jugar otro poco más. Este Acer Nitro 5 ha sido publicitado como un nuevo escalón en el panorama gaming. Un portátil que ofrezca suficiente potencia para ese gamer ocasional que, si así lo desea, pueda escalar a experiencias más exigentes —sin tener que contemplar cambiar de equipo—. Veamos hasta qué punto han acertado.

Ficha técnica

Pantalla 39,6 cm – 16,5 pulgadas a FHD (1080p)
Procesador Intel Core i5-8300H dualcore a 2,30 GHz (chipset de 14nm)
Memoria RAM 12 GB DDR4 SODIMM
Tarjeta gráfica Nvidia GeForce GTX 1050 Ti 4GB + Intel UHD Graphics 630
Almacenamiento 256 GB SSD (Micron 1100)
Batería 4 celdas Li-Ion (3220 mAh)
Sistema operativo Windows 10 Home 64 bits preinstalado
Audio Realtek HDA, micrófono y salida auriculares
Puertos USB 3.1 Tipo-C x1 / USB 3.1 Tipo-A x1 / USB 2.0 x2 / HDMI x1 / Lector 3×1
Otras características Cámara frontal 720p
Colores Negro + carmesí
Conectividad 802.11 ac LAN inalámbrica; Tecnología MIMO 2×2 / Bluetooth 4.0
Dimensiones y peso 390 x 266 x 26.7 mm (2,5 kg)
Precio Desde 1.200 euros

Primer contacto

Sí, han acertado, ya lo adelantamos. La descripción que no puede ser más veraz: a simple vista parece una especie de Helios 300 delimitado por los márgenes. En la práctica es capaz de plantarle cara e incluso derribarlo. De hecho, esta es una decisión consciente: este Nitro 5 sigue la línea de los Predator mayores, tanto en la disposición de la ventilación como en esa combinación entre negro y carmesí.

Mientras que el marco del monitor se compone de plástico negro mate, toda la estructura se basa en un acabado unibody en aluminio cepillado formando un patrón de cuadrados. Como nos tienen acostumbrados, en ambos casos se aprecian materiales de calidad y la relación entre componentes y peso final es muy coherente. Un pequeño detalle: el logotipo serigrafiado, a diferencia de otros familiares de la gama Predator, refleja como un espejo.

El lateral derecho se redondea con dos LED indicadores de batería —porcentaje de carga y conectado/desconectado—. Por último, la construcción de la bisagra mantiene la coherencia con otros modelos —es idéntica a la del Swift 5, cambiando del dorado al carmesí—, permitiendo una apertura de 165°.

Conexiones e interconexiones

Nos encontramos con un sistema que cuenta con un puerto USB 3.1 Type-C en el lateral izquierdo y otro puerto USB 3.1 de tipo A en su margen, más otros dos USB 2.0 en el otro lateral. Entradas más que suficientes para conectar cualquier tipo de teclado externo, sistema RAID o accesos para pendrives. La bondad de un puerto tipo C nos viene genial para aumentar compatibilidad con disco M.2, NGFF o cualquier gadget basado en Thunderbolt.

El apartado de conexiones se complementa con el conector de alimentación, un HDMI 2.0, un puerto de audio RJ45 combinado —es decir, un minijack para conectar auriculares compatible también con entradas de micro— y un clásico lector de tarjetas 3 en 1 (SD, SDHC, MMC).

No echamos en falta ningún añadido, ni siquiera la ranura de seguridad Kensington tan habitual, al lado de un puerto Gigabit Ethernet. El adaptador de red es un Qualcomm Atheros QCA61x4A, compatible con redes 5G y rindiendo de maravilla.

Teclado y touchpad

Quizá la gran sorpresa de este equipo nos la hemos llevado con el teclado. No es fácil de explicar con palabras: sus teclas de membrana cuentan con un perfil algo más alto y firme que el de otros teclados. Esto se traduce en un rendimiento ágil, una sensación más intuitiva. La retroiluminación carmesí se mantiene aunque desconectemos el sistema de la corriente —podemos apagarla para ahorrar batería, eso sí—.

Las teclas WASD cuentan con un doble marco rojo, destacando sobre el resto. El ADN gamer no solo se traduce en lo estético. Jugando durante más de tres horas a ‘Overwatch’ no apreciamos un gran calentamiento del teclado. Apenas se mantienen en el rango de los 35-38° C hasta el final de la sesión. Este talón de Aquiles ha sido cubierto con garantía gracias a una refrigeración, como veremos más adelante, que previene antes de curar.

Por su parte, el touchpad también rinde algo mejor que en otros hermanos de la familia Predator. No hemos podido constatar si se debe a un aumento de resolución, porque los test de sensibilidad no arrojan luz, pero la respuesta es más afilada y natural. Una sorpresa muy agradable en un equipo de este rango.

Batería y ventilación

La asignatura pendiente de este Acer la encontramos en la ventilación. No porque no sea capaz de disipar el calor generado. Al contrario: percibimos demasiada intensidad para un equipo con un simple disco interno de estado sólido de 250 gb en formato NTFS y una gráfica bastante optimizada. El jugador casual puede llevarse algún que otro susto: hasta en los test de rendimiento más sencillos, los ventiladores se dispararon al máximo de velocidad.

No estamos seguros de necesitar tanta potencia, en cualquier caso. La tecnología Acer CoolBoost nos da la opción de un control manual del proceso de refrigeración, así que está en nuestra mano activar uno o ambos ventiladores y arriesgar un poquito con los márgenes. O mantenerla al máximo y poder reducir la temperatura de CPU y GPU, según datos del fabricante, hasta en un 11%.

Una opción que querremos gestionar cuando estemos a altas horas de la noche viendo algún capítulo en Netflix y cualquier ruido —excepto si usamos auriculares— nos incomode. En suma, el doble ventilador y cuádruple caloducto son más que suficientes para mantener a raya los excesos de temperatura.

Desde el panel de NitroSense podemos elegir entre tres perfiles energéticos: Power Save (ahorro de energía), Balance (equilibrado) e High Performance (alto rendimiento). El sistema presenta cuatro gráficas: picos máximo y mínimo de la CPU e ídem de la GPU. Y, por supuesto, también podemos elegir entre tres perfiles de ventilación: automático, máximo y custom. Para evitar picos de casi 4.000 RPM, somos partidarios de mantener un control desde el perfil de usuario, siempre y cuando “sepas lo que haces”.

Rendimiento gráfico

Una gráfica integrada (Intel UHD Graphics 630) más una GPU de muy buen rendimiento (Nvidia GeForce GTX 1050 Ti de 4GB) componen el apartado gráfico del equipo. Las memorias Intel Optane y el procesador de octava generación hacen el resto.

En la práctica se traduce en un menor impacto energético: si no arrancamos ningún juego, la CPU y el monitor aprovecharán la capacidad de la integrada. Si dejamos las tareas ofimáticas en segundo plano y decidimos jugar un ratito a ‘The Witcher III’, los ventiladores y la gráfica GTX 1050 Ti se pondrán a trabajar.

Notamos un rendimiento ligeramente inferior de lo que los números nos sugieren. En algunos juegos como ‘Forza Horizon 3’ o ‘DOOM’ nos hemos visto obligados a bajar las specs a medium para garantizar un ratio de FPS estable. En cambio, si bajamos el pistón y apostamos por juegos más comedidos como ‘League of Legends’, el rendimiento es ejemplar. Este podría ser el equipo de cabecera de jugadores que compiten profesionalmente al ‘LoL’ o ‘CSGO’.

El reloj de la GPU opera habitualmente a 139MHz y tanto el reloj de la memoria como reloj de shader a 405 MHz. Usando las herramientas ofimáticas de Google y editando algunas fotos desde InDesign el comportamiento ha sido ejemplar. Podría ser un buen equipo para estudiantes, sean o no jugadores de videojuegos.

El equipo cuenta con Windows 10 Home pre-instalado y activado de serie, con una salvedad: si queremos instalar aplicaciones de terceros debemos cambiar la configuración del sistema. De forma predeterminada, el equipo solo acepta aplicaciones firmadas por Acer —y abusa, en cierta medida, de las apps propietarias—.

Así que para algo tan sencillo como descargar e instalar Google Chrome necesitados conceder permiso de administrador. Salvado este escollo, ya podremos instalar cualquier app de confianza. Pese a las ventajas —sistema actualizado, control a vuelo, etc— a futuros Acer debería considerar su Care Center como alternativa, no como imposición nativa.

En cuanto al desempeño del disco sólido, en DiskMark hemos obtenido un rendimiento en lectura que supera los 500 MB/s y los 400MB/s en escritura, algo que nos ha llamado especialmente la atención —a la altura de los grandes discos M.2 internos del mercado. El slot es compatible con los SSD PCIe NVMe 3×4 2280 de hasta 512GB, eso sí.

Pantalla y monitorización de imagen

La pantalla mejora el contraste respecto a portátiles de la serie Predator, pero seguimos echando de menos un mayor contraste. O, al menos, una mayor naturalidad en el tratamiento de la iluminación. El monitor es un panel de 1536×864 píxeles a FullHD, con 32 bits por píxel y una frecuencia de refresco de 59 Hz —bajo un voltaje a 0,675 V—.

Su mayor fortaleza, como panel IPS, se presenta en el ángulo de visión —de 168º útiles—. Da igual desde donde estemos observando con una relación de aspecto 16:9 y un ángulo tan amplio. Por un precio moderado tenemos una pantalla que ridiculiza a muchos paneles TN.

En la parte superior del marco contamos con una webcam HD de 2 megapíxeles y dos micrófonos, lo que mejora ostensiblemente la relación estéreo. No ganaremos en volumen, pero de sí en rango de frecuencias, de manera que quien nos escuche percibirá una voz más realista.

Audio y sonoridad

En laptops, el segmento del audio siempre nos trae de cabeza. Nos gustaría disfrutar de altavoces más capaces, con mayor profundidad dinámica. Y parece que, esta vez, nuestras plegarias han sido escuchadas.

La tecnología Acer TrueHarmony rinde algo mejor que otras veces en límite de decibelios —menos intensidad aunque mayor control—, además del añadido con Dolby Audio Premium, con distintas configuraciones (cine, juegos, TV, podcast) para ajustarlo a nuestras necesidades.

Grabando nuestra voz a través de Skype no hemos notado ningún cambio extraordinario respecto a otros modelos del mismo rango. Aunque el equipo no incorpora una app de control de audio específica podremos jugar y chatear con nuestro headset desde Discard o cualquier otra herramienta sin problema. Los canales, como siempre, podemos gestionarlos a capricho desde la consola de audio desde su apartado en la configuración de Windows.

Consideraciones finales

Como notebook, es uno de los mejores del mercado. Ofrece suficiente potencia y un caudal energético capaz de correr ‘Battlefield 1’ o ‘Rise of the Tomb Raider’ —bajo mínimos—. Lo que nos confirma que, hoy día, los portátiles gaming de gama de entrada son mucho más que lo que insinúan sus palabras.

La caja de cartón fino no hace justicia a este equipo, desde luego. Podríamos echar de menos más potencia, menos ruido, un gamut más amplio en pantalla o incluso un disco mayor —nuestro modelo de pruebas no incluye, como el modelo comercial, el HDD adicional de 1TB—. Pero estaríamos hablando de otro equipo, un portátil completamente diferente.

En cambio, como laptop gaming para principiantes, es un sueño hecho realidad.

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Israel Fernández