Análisis del Predator X27: el monitor definitivo para cualquier escenario

La labor de un analista es harto aburrida si no implica algún desafío, el reto sobre lo ya estandarizado en términos tecnológicos. En InGET hicimos una amplia cobertura del nuevo Nitro XV3, uno de los monitores más completos del mercado. Pero se nos quedó un agrio sabor de boca, aún faltaban varios puntos para la excelencia.

En aquel echamos de menos algunas de las especificaciones directamente asociadas a la gama top. Echábamos en falta G-SYNC y 10 bits frente al “recurso” de los 8 bits + FRC, soporte total para los estándares HDR10 y DisplayHDR 1000 y un nivel de brillo más elevado. Este X27 va, como un cartero llamado a cada timbres, cumpliendo una por una nuestras predicciones, hasta convertirse en uno de los más avanzados monitores del mercado internacional.

Te sugerimos leer esta review al completo pero ya te adelantados dos evidencias en forma de spoiler: Predator X27 ofrece la mejor experiencia HDR de la actualidad. Lo que redunda en la segunda evidencia: ese gamut superior consigue una reproducción de color que no tiene con quien competir. Ahora sí, al lío.

Ficha técnica

Tamaño de pantalla27 pulgadas
Tipo de pantallaPanel IPS AHVA a resolución 4K UHD (perfil 90% DCI-P3)
Ángulos-22,5º/+5º — +/-20º
Contraste100.000.000:1 en dinámico / 1.000:1 en estático
Brillo600 cd/m² (SDR) (500 cd/m² en modo manual) / Iluminación LED de 384 zonas (FALD)
ConexionesHDMI 2.0b (max 60Hz), Displayport 1.4 (144 Hz), USB 3.0 x4
Ángulo de visión178º, tanto en vertical como horizontal
Iluminación10 bits. 1.070 millones de colores
MontajeAdaptive Sync VESA, incluye placa VESA 100×100 mm
Sonido2 altavoces estéreo 4W RMS + entrada de auriculares
Refresco120 Hz (4:4:4) y 144 Hz (4:2:2). Subsampling a 98 Hz. Tecnología G-SYNC
Dimensiones y peso47.5 cm x 28.7 cm x 13.0 cm / 9,7 kg con soporte
PrecioDesde 1.999 euros

Abriendo la caja

Aunque, como viene siendo habitual, seguimos sin cable HDMI incluido en el pack —a favor del DisplayPort y su ancho de banda superior—, tras el embalaje encontramos toda una retahíla de cables que conviene glosar.

A saber: transformador con el cable adaptador, un adaptador de corriente 5a, un herraje VESA para montaje en la pared, las tres solapas monitor shading hood para las que necesitaremos un destornillador de estrella, el citado Displayport 1.4 preparado para emitir a resolución 8K, un cable USB de transferencia de alta velocidad para conectar discos duros ratones o teclados, una pestaña de plástico para ocultar y proteger los cables por detrás del monitor y, como es obvio, el libro de instrucciones, garantía y certificado de calibración.

Este testing report confirma que cada monitor ha sido pre-sintonizado con la mejor configuración posible. En este caso nos muestra una temperatura de color en torno a los 6100k, con los controles RGB en el centro (50-50-50), un ajuste de contraste ídem y un balance de blancos bastante alto, de 5,15 dE.

Una calibración bastante agradable pero con algunas imprecisiones que pudimos corregir bajando los valores a 40-35-50, logrando una temperatura de color más equilibrada y una mayor profundidad. El resultado son casi 6500k y un mejor balance de blancos, más natural y centrado.

Hablando de color, la primera impresión deja a cualquiera aturdido. En SDR vemos que cubre el espacio del estándar Adobe RGB, el más amplio, a casi al 100%. En HDR, teniendo como referencia un espacio pequeño y habitual como el DCI-P3, el resultado sobrepasa el 85% del perfil. En Rec.2020 HDR10 obtenemos un 79.1%, valores más amplios que ante pantallas de cualquier competidor. Se puede apreciar la profundidad del color sin distorsiones, sin bandas entre gradientes (degradados en el rango de color).

Construcción y materiales

Con una caja que supera los 13 kg, es evidente que dentro se encierra una auténtica bestia. El packaging que ACER acostumbra a usar implica protecciones en cada pata, una abrazadera de gomaespuma para el pilar central y un estuche individual para las viseras, reforzadas en tela aterciopelada, ideal para absorber la luz y evitar artefactos o reflexiones extrañas. Estamos hablando de un monitor premium.

Aunque la estructura está basada en plástico estriado, tanto la base de la peana como el asa superior para cogerlo están construidas en metal pulido. El diseño afilado sigue la línea de su familia (Predator), pero algunos ángulos y colores agresivos han sido sustituidos por un fondo negro más sobrio. En la parte trasera podemos encontrar el logo de ACER y en el marco inferior de la delantera el logo de Predator.

Las amplias rejillas de ventilación orientadas hacia arriba marcan simetría con un brazo biselado y diseñado mediante escamas. Dentro se alberga el regulador de presión. Pero si queremos desmontar esta pieza, como ya hemos apuntado anteriormente, el pack incluye una montura VESA 100×100 para quienes prefieran colgarlo en la pared. Las opciones de giro —inclinación de -5 a 25º, rotación de -20 a +20º— son más que suficientes para cualquier perfil de uso.

Eso sí, olvídate de giros verticales o de un rango de giro muy agresivo. Los fans de videojuegos del género vertical shooters, los clásicos shoot ‘em up como la saga Darius, se sentirán algo decepcionados con esto.

Por lo demás, el joystick de control para movernos por la interfaz, como siempre, en rojo sobre negro. Y las conexiones para USB 2 y 3.0, en azul cielo. Y, por último, en el marco inferior tenemos una tira de luces led RGB a las que podemos ajustarles el color, apagarlas, o simplemente dejar que vayan cambiando sin ningún patrón específico.

Refrescando sobre la media

Entrando en materia, comenzamos por dos buenas noticias: compatibilidad HDR Ultra —384 zonas de retroiluminación dinámica— y compatibilidad nativa con Nvidia G-SYNC —ya sabes, sincronizar la tasa de Hz para adaptarla a los FPS que procese nuestra gráfica Nvidia, algo que sólo aprovecharemos conectando el PC—. En cualquier caso, si nuestro PC no es capaz de arrojar un gameplay a 4K y 120 Hz, no hay overclocking que valga.

Como es habitual, el estándar HDMI admite más resoluciones. DisplayPort sólo admite 3840×2160, 1024×768, 800×600 y 640×480, y únicamente la primera puede ejecutarse a una tasa de refresco por encima de 60 Hz. Es decir, si decidimos jugar a 1080p, la tarjeta resamplea a 4K y el monitor emite a 4K y 60 Hz.

Dos apuntes: los 144 Hz no son compatibles con RGB de 8 bits, están fuera del ancho de banda de DisplayPort 1.4. Se debe reducir, por tanto a RGB a 6 bit o 4:2:2 a 8 bit. Y dos: si nuestra gráfica no es compatible con DisplayPort 1.3 o 1.4, nos estaremos perdiendo la opción de jugar a 120 Hz. Aún así, el puerto sacará unos muy dignos 98 Hz y un submuestreo 4:4:4. De esta forma jugamos sin perder nada de información por el camino.

Respecto al parpadeo, el monitor no incluye una opción ULMB (Ultra Low Motion Blur) pero sí que utiliza una atenuación de CC (máscara más interpolación) para reducir el parpadeo de imagen. Y respecto a los tiempos de respuesta, el fabricante promete apenas 4 ms de píxel gris a píxel gris. De apagado a encendido esta cifra sube a casi once milisegundos, una respuesta extremadamente positiva, en cualquier caso.

Los niveles de brillo máximo, en HDR, son excelentes, con picos de 1.120 cd/m2 —y más de 600 nits en SDR—. Como puedes comprobar en algunas imágenes, las reflexiones son evidentes y se recomienda usar las anteojeras para evitar artefactos de color. Al otro lado del espectro, en habitaciones oscuras nos perderemos algunos detalles de la escena. Eso sí, olvídate de sangrado de color. Estamos ante el monitor con mejor rendimiento en este aspecto.

Tampoco olvides mantener destapado el sensor lumínico situado en el centro del marco superior. La mejora de brillo frente a otros competidores redunda, en parte, en una peor uniformidad negra, con cierta nubosidad en torno a los contornos de blancos. La uniformidad gris logra un rendimiento muy superior. Aquí puedes ver una prueba de local diming desarrollada por el equipo de Rtings.com:

Conexiones y rendimiento

Frente a otros monitores de la misma familia, esta vez nos topamos con menos conexiones. Sólo dos puertos de vídeo, un HDMI 2.0 y un DisplayPort 1.4. A cambio, podemos cambiar del DisplayPort al HDMI directamente desde el OSD. El monitor también reconoce automáticamente las entradas, incluso el perfil emisor —si es un segundo monitor de PC o laptop o si es la salida de una consola—. El resto del HUB se completa con 4 USB 3.0, dos en el lateral derecho y dos en la parte trasera, al lado del jack de audio y el conector de alimentación.

Las primeras pruebas, de hecho, comenzaron por esta segunda opción. Nuestra Xbox One X reconoce de inmediato la compatibilidad HDR y los juegos que hacen uso de esta función —de ‘Assassin’s Creed Odyssey’ a ‘The Division 2′ — lucen de maravilla, con profundidad, iluminación precisa y matices en los distintos niveles de blancos. Con el Over Drive en normal —no recomendamos cambiarlo—, uno de los mejores momentos lo encontramos jugando a ‘Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands’: el monitor retrata con magnífica profundidad la oquedad nocturna. Un goce de inmersión.

Aprovechamos este momento para algunas pruebas de color: desde la interfaz del menú podemos cambiar ligeramente la visualización usando el filtro de luz azul o cambiar la temperatura para la visualización nocturna. Por otro lado, el Dark Boost ajusta los niveles de negro para que todos esos detalles en zonas oscuras sean más fáciles de ver.

Eso sí, la refrigeración activa juega malas pasadas. Sus ventiladores son ruidosos, en condiciones normales son prácticamente inaudibles, pero si queremos sacar todo el jugo a las opciones gaming, el equipo debe estar a la altura. Para evitar sobreesfuerzos, nuestra recomendación es mantener la frecuencia en “modo automático” y dejar que sea el propio monitor quien equilibre el mejor resultado posible.

Si no te interesa, siempre puedes escoger alguno de los 8 modos predefinidos: 3 para juegos (acción, racing, deportes), 1 modo estándar, 1 para el usuario, el modo eco de bajo consumo, otro para foto/vídeo y otro para películas, con niveles de brillo más atenuados.

27 pulgadas de versatilidad

Frente a otros monitores de la misma familia, como el curvo X34, este X27 se comporta con mayor robustez en cualquier escenario. En uso mixto nos sentimos muy cómodos, ajustando el brillo a nuestro gusto. En uso de aplicaciones ofimáticas, los 4K y los 164 DPI operan de maravilla y no percibimos píxeles individuales ni siquiera a corta distancia —10-12 cm—. En cuanto a juegos, este es un modelo ideal, nacido para jugar tanto a clásicos con baja relación de contraste como los ejemplos más actuales.

Por último, para uso multimedia, realmente fue un placer otear algunos episodios que ya conocíamos de otros paneles. ‘MindHunter’ en Netflix y ‘American Gods’ en Amazon Prime Video fueron nuestras elecciones, ambas conocidas por una cuidada fotografía y haber sido rodadas sobre los más altos estándares.

En resumen, y apostando por las calibraciones de fábrica y dejando las decisiones técnicas en manos del propio monitor, estamos ante uno de los equipos más completos que podemos encontrar en el país. También es uno de los más caros, por 1,999€ en la mayoría de grandes superficies —una rebaja sustancial frente a los 2.699€ de las pasadas navidades—.

Si la gráfica de tu PC da la talla, no hay debate posible: este Predator X27 es un portento en cualquier escenario, un mastodonte de nula portabilidad pero el compañero definitivo para montarlo en cualquier escritorio.

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Israel Fernández