Cinco claves para configurar tu PC gaming para el verano

Si crees que te sientan mal los calores del verano, deberías ver lo que opina tu PC. Aunque tu compañero de juego y trabajo aguanta estoicamente las jornadas más largas sin pestañear, lo cierto es que sus componentes electrónicos deben soportar temperaturas en ocasiones extremas, por lo que cualquier incremento adicional puede reducir su rendimiento o incluso aumentar el riesgo de avería.

Algunos problemas habituales que podemos encontrar durante el verano si utilizamos un PC gaming mal configurado (y no una torre ya lista para aguantarlo todo como la gama Predator Orion) son ralentizaciones debidas al throttling del hardware (que reduce su rendimiento para evitar sobrecalentarse), cuelgues, fallos gráficos y ruido excesivo al obligar a los ventiladores a trabajar con mayor ahínco.

¿Quieres evitar estos problemas? Sigue estos consejos y conseguirás que tu PC disfrute de las vacaciones tanto como tú.

Utiliza cables de la longitud adecuada

El proceso de refrigeración no es otra cosa que un intercambio de calor entre un medio (el hardware) y otro (el entorno). Por ello, es imprescindible que el aire fluya por el interior de toda la torre, recogiendo el calor de dentro para expulsarlo al exterior a través de los ventiladores externos. Un exceso de cables puede dificultar este trabajo.

Actualmente los diseñadores de ordenadores gaming configuran sus torres para optimizar las corrientes internas, de modo que normalmente se sopla aire frío desde el exterior (suele ser desde en una posición inferior) y se aprovecha el hecho de que el calor tiende a ascender de forma natural para empujarlo mediante ventiladores hacia una salida situada detrás o en la parte superior de la torre.

Un exceso de cables puede crear barreras a estas corrientes de aire, reduciendo la eficiencia del sistema y aumentando la temperatura interna. Por ello, los cables deberían ser lo más cortos que sea posible; ni colgando excesivamente ni generando tensiones en los puertos. Si puedes, incluso es recomendable usar unas bridas para mantenerlos sujetos en un ramal mucho más compacto y manejable.

Limpia el polvo de ventiladores y disipadores

Si no estás estrenando PC, posiblemente su interior tendrá algo de polvo. O muchísimo. Si además fumas, tal vez debas pensar ponerte unos guantes antes de abrir la torre. Los ventiladores y disipadores tienden a acumular cantidades ingentes de polvo. A la larga las rejillas terminan obturándose y las palas se llenan de tantísima suciedad que pierden eficiencia, reduciendo su efectividad.

El ventilador de la CPU, el de la tarjeta gráfica, los ventiladores exteriores de la torre y los filtros que los protegen suelen llevarse la peor parte. Si quieres asegurarte de que funcionan correctamente, toma un pañito suave y limpia con cuidado todas estas superficies, preferiblemente después de tocar el chasis de la torre para evitar descargas estáticas.

Nunca deberías utilizar un aspirador para eliminar el polvo de tu PC; la succión puede desconectar elementos internos y se generan cantidades de electricidad estática que pueden ser peligrosas para componentes como la RAM.

Cuidado con «encerrar» el PC

A veces tenemos la mala costumbre de meter al PC en un rincón para no moleste. Si tienes un Predator Orion 3000 posiblemente querrás presumir de iluminación RGB, no hay duda, pero los propietarios de torres más modestas o sin mucho espacio de sobra pueden pegarlas excesivamente a la pared o contra el lateral de la mesa. Esto impide que los ventiladores exteriores tomen aire frío del interior y puedan expulsar el calor al exterior.

Mantener una distancia de más de 15 centímetros a la pared es muy recomendable. El calor se emitirá al exterior de manera mucho más fiable, con el añadido de que no será reabsorbido al interior del PC, que es lo que sucederá si lo tenemos totalmente empotrado o (peor aún) dentro de un cajón abierto, lo que es una garantía de sufrir desperfectos en el hardware a medio plazo.

Cambia tus discos duros por unidades SSD

Los discos duros tradicionales son dispositivos mecánicos bastante complejos que funcionan haciendo girar platos magnéticos a más de 7.000 revoluciones por minuto mientras un brazo con un cabezal de lectura y escritura accede a la información en su superficie. Todo este movimiento de piezas conlleva un consumo eléctrico relativamente elevado, pero también una mayor generación de calor que una unidad SSD.

A diferencia de los discos duros, las unidades SSD utilizan chips. No hay elementos mecánicos de ninguna clase. Nada se mueve. Su funcionamiento se basa en la memoria de estado sólido, por lo que el acceso a los datos es casi instantáneo, el consumo eléctrico es mínimo y la generación de calor es menor. Por tanto, es recomendable que si aún utilizas discos duros para tus juegos, los migres junto al sistema operativo a unidades SSD y dejes la unidad antigua para documentos o archivos que no vayas a utilizar muy a menudo.

Como curiosidad, las unidades SSD de tipo M.2 aceptan disipadores para mejorar aún más su rendimiento térmico, que es otro punto a su favor.

Vigila la temperatura del sistema

La BIOS de la placa base permite monitorizar la temperatura de elementos como la CPU. Por ello, resulta interesante echar un vistazo y ver si hay alguna alarma encendida. Desafortunadamente, solo es accesible reiniciando el ordenador. Otros componentes como la tarjeta gráfica comunican su temperatura desde el panel de control del fabricante, dentro del propio sistema operativo. Monitorizar todas las temperaturas de los elementos claves de un PC no siempre es sencillo.

La forma más fácil de tenerlas todas en un vistazo es recurrir a software específico, como PredatorSense, donde se informa de los valores en la CPU, la GPU y el sistema en general. Todo ello desde el mismo menú y mediante una interfaz que alerta en caso de sobrecalentamiento. Más fácil, imposible.

Un equipo gaming te puede evitar más problemas de los que crees

Respetar todos estos consejos no es excesivamente complicado si montas tu PC y sabes lo que haces, pero no evitará que todos los veranos debas echarle un vistazo si quieres evitar complicaciones. Decantarse por equipos como los propuestos por la familia Predator Orion, con sistemas de refrigeración líquida Cooler Master para la CPU y flujos de aire precalculados para una mayor eficiencia, son garantía de seguridad. Y también de que, cuando empiece a apretar el calor, solo lo sentirás tú, no tu PC.

Imágenes | Acer, Marc PEZIN, Alexandru-Bogdan Ghita

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