Cómo configurar tu primer ordenador para gaming: la importancia de la tarjeta de red

Si seguimos fijándonos en componentes internos de nuestro equipo ideal, como podría ser el procesador o la RAM, los jugadores tarde o temprano pasamos por la tarjeta de red, ese gran desconocido entre muchos usuarios y la pieza clásica de cualquier comparativa en tasas de refresco. Tu experiencia de juego online puede verse ampliamente condicionada de contar o no con ella.

Si dispones de un equipo completo en términos conectivos, como la gama G3 de Predator, con tecnología IEEE 802.11ac (es decir, WiFi 5G) y puerto RJ-45 para LAN cableada, no deberías preocuparte.

Pero otras veces no corres esa suerte, bien porque tu sistema sea más antiguo o porque no es compatible con tecnologías actuales. Entonces te ves en la obligación de adquirir una tarjeta de red externa. En cualquier caso, aquí estamos para hablar en profundidad de las funciones de esta pequeña pieza de hardware.

¿Qué es una tarjeta de red?

Empecemos por lo más básico, definiendo su función: y es que una tarjeta de red es una pequeña pieza de hardware que va dentro de la placa madre del ordenador y posibilita que la máquina se conecte a distintas redes y comparta recursos.

Técnicamente no está pensada para usuarios que ya cuenten con funciones de red en su sistema, sino para potenciarlas, para crear servidores y hosts locales. O para jugar sin latencia.

La tarjeta de red cumple las siguientes funciones:

  1. Agilizar los procesos de red y reducir al mínimo el retardo. Al ser una NIC (Network Interface Controller) dedicada, siempre ganarás unos pocos milisegundos respecto a las tarjetas tradicionales. Algunas incluyen hasta 128MB de RAM y corrigen la latencia prácticamente a cero.
  2. Ahorrar consumo de recursos de la CPU. Del mismo modo, al ser un hardware dedicado exclusivamente a tal menester, el controlador optimiza el gasto en los procesos abiertos. Y lo vas a notar en forma de frames por segundo. Algunas tarjetas de red directamente se saltan el protocolo UDP de Windows para tal fin.

¿Y cómo elijo la antena correcta?

Vayamos paso a paso. Porque no todas las tarjetas de red son iguales. Si tu sistema es portátil, solo podrás conectar una tarjeta externa mediante USB. Si, en cambio, cuentas con un equipo de sobremesa tienes la posibilidad de escoger una tarjeta de red WiFi PCI. También existen tarjetas desmontables, de cable, pero de esas hablaremos en otra ocasión.

PCI son las siglas de Peripheral Component Interconnect, lo que significa que puedes conectarla a los “slots” dedicados de tu placa base. Estas tarjetas suelen ser más robustas y funcionales; eso sí, te verás obligado a desmontar la tapa de tu PC.

Hablemos de potencia: la mayoría de tarjetas se identifican por la velocidad de transferencia soportada. Las hay de 54, 145 (150), 300 Mbps… Las actuales tarjetas Wi-Fi USB 3.0 de tres antenas en configuración MIMO 3T3R son capaces de conseguir velocidades de hasta 450Mbps o 600Mbps en la banda de 2.4GHz, y una velocidad de hasta 1.300Mbps en la banda de 5GHz —gracias a la tecnología Wi-Fi ac—. En resumen: cuanto más potencia, mejor.

Por último debemos tener en cuenta el protocolo 802.11 y la compatibilidad con las distintas tecnologías, marcadas en forma de sigla. Seguro que has visto un puñado de letras detrás de estos números. Estas hacen referencia a cada generación de tecnología: a y b (1999), g (2003), n (2009), ac (2013), etcétera. Cuantas más siglas significará que tu dispositivo es compatible con mayor cantidad de tecnologías.

Y, si queremos profundizar un poquito más, aún debemos fijarnos en el chipset de la tarjeta —Atheros y Realtek son los más populares y conocidos—. En resumen: exige un mínimo de 300 Mbps, doble banda y compatibilidad con b, g, n, y ac. Así no fallarás.

¿Es posible acelerar un juego online?

El debate de siempre: ¿es un mito o una realidad? Si hablamos de un videojuego offline, es evidente que la única vía para potenciar un juego es mediante hardware. En cambio, en un juego online, donde se están cruzando datos constantemente desde un servidor remoto, donde el buffer que guarda información, la tasa de refresco, o la caché que almacena datos, todo afecta. Cuanta mejor es la infraestructura de la red mejor es el rendimiento.

Los router de alto rendimiento incluyen optimizaciones pensadas para gamers, pero no podrán ser aprovechadas si la tarjeta de red no da la talla. Por su parte, los sistemas gaming profesionales cuentan con un cifrado especial —un Game IPS o “gaming boost” para evitar el hurto o pérdida de paquetes de datos— y con optimizadores de red. Es decir, programas de software que aceleran en rendimiento priorizando el tráfico que genera el propio juego sobre el resto.

Existen alternativas: Killer DoubleShot Pro es un software que proporciona mayor control para optimizar velocidad y recursos. Por un lado selecciona en todo momento la conexión más rápida y envía todo el tráfico de alta prioridad a través de esa interfaz —1Gbps de tráfico por cable ethernet y 867 Mbps de tráfico vía Wireless-AC (2×2 11ac); en total el usuario puede percibir un rendimiento a 1.867 Gbps—.

La tecnología Killer identifica los juegos más sensibles a latencia y agiliza la transimisión de datos, dándonos la oportunidad de bloquear aquellas aplicaciones que consumen mayor ancho de banda mediante un Visual Bandwidth Control, una app para manejar el rendimiento y gasto de redes.

Y también podemos encontrar un amplio mercado de routers para competir: los verás en campus LAN y competiciones de eSports. Nada como aprovechar la conexión ethernet para reducir el ping de tu conexión —ping, para no novatos, es el tiempo que tarda en comunicarse el equipo con el servidor de red local—. Si busca la máxima velocidad, Un jugador profesional sabe que debe olvidarse de la conexión WiFi si quiere jugar a la máxima velocidad.

Y esto es algo que deberás tener en cuenta si quieres aspirar a las mejores especificaciones posibles. O bien sumas a tu sistema una buena tarjeta de red, o te equipas con un sistema optimizado para el gaming, como el Predator G3-710, con procesador i7-6700 de cuatro núcleos y gráfica GTX 1060 con 6 GB de memoria dedicada… o te armas de paciencia.

En inGET by Acer | Cómo configurar tu primer ordenador para gaming: procesador y RAM

Israel Fernández