Cómo configurar tu primer ordenador para gaming: procesador y RAM

Hablar sobre componentes de ordenador conlleva cierta complejidad. Como un castillo de naipes, cada pieza forma parte de un componente mayor y todas deben convivir en armonía y felicidad. La sincronización perfecta sólo sonará, como en las orquestas sinfónicas, cuando los instrumentos estén perfectamente afinados.

Por esta razón recurrimos a los equipos montados: es más coherente elegir un portátil bien optimizado, que ofrezca la garantía y seguridad de estar bien fabricado; sobre todo si buscamos ahorrarnos un tiempo precioso en lo que a montaje se refiere.

Pero esto no invalida que podamos aprender sobre sus componentes, qué hace diferente a un tipo de RAM frente a otra. En esencia, qué hay que buscar cuando quieras elegir sin errar, y el sobremesa Aspire GX o el notebook Aspire VX 15 podría ser tu apuesta segura en este aspecto.

Cantidad no es igual a calidad

La RAM (Random Access Memory) es la memoria con la que tu ordenador trabajará, ese montón de neuronas que recordarán y enlazarán los datos. Ahora empecemos por una máxima sencilla: tener más memoria no implica más rendimiento. Dicho de otro modo: la calidad de las neuronas es tan importante como la cantidad. Además, puedes montar una RAM con un gran ancho de banda que tu placa base ni siquiera aproveche.

‘8GB de RAM DDR4 a 2666 MHz’ cunden más que ‘16GB DDR3 1333 MHz’. Más del doble. ¿Cómo es posible? Fijémonos en las letras «MHz», los megahertzios, que nos hablan de velocidad operativa. El ancho de banda se dispara, de unos 6 GBps teóricos, hasta los más de 25 GBps.

Igual que la memoria DDR puede gestionar el doble que señales por ciclo de reloj que una SDR, la memoria DDR4 trabaja a unas frecuencias de trabajo un 30-35% superiores a su versión anterior. Aunque, cuidado, aquí también afectan hasta los materiales de construcción. Un tema complejo que la generación Ryzen está simplificando.

Así que cuando leas en un catálogo «32GB de RAM» al lado de un precio muy económico permítete sospechar de la calidad de esa memoria RAM. Los buenos equipos gaming apuestan por un equilibrio entre CPU y GPU. ¿RAM? Sí, gracias, toda la que puedas meter, pero siempre y cuando cumpla una función práctica.

Hablemos de latencia

los videojuegos necesitan velocidad. De lectura y de escritura. La latencia determina un retraso, lo que tarda la memoria en hacer sus cálculos. Como el tiempo que tardarías en procesar una respuesta y levantar la mano o abrir la boca para decirla.

Esa latencia puede suponer un gran impacto en el rendimiento del equipo. Un ejemplo: la DDR3 a 2.000 MHz CL9 cuenta con unos 9 nanosegundos de latencia; DDR3 a 1.800 MHz CL8 baja hasta los 8,96 ns. Aquí no hace falta ser un experto para llegar a la conclusión de que a menor latencia, mayor eficiencia de cálculo.

Es posible que hayas oído hablar de «doble canal». Significa que el sistema puede acceder de forma simultánea a dos módulos de memoria. La informática multinúcleo trajo esta bendición del cielo que acorta el tiempo de lectura, al disponer de más recursos. Eso sí, siempre y cuando ambos kits de memoria sean iguales —trabajarán en paralelo—. O nos enfrentaremos de nuevo a las dichosas latencias.

A por el procesador

Visto ya que no todas las RAM son iguales debemos partir de la misma máxima para con el procesador. Y debemos vigilar qué tal se “llevará” con el resto de componentes.

Cuando observamos las especificaciones del procesador en un catálogo, los fabricantes suelen dar mayor peso a estas tres cifras, tres valores básicos: número de núcleosfrecuencia de trabajo e hilosde ejecución.

La frecuencia de trabajo del procesador, una vez más, se expresa en megahertzios (MHz). La fórmula es sencilla: a mayor frecuencia, mayor rendimiento. Los núcleos son algo más complicado. Cada núcleo o core actúa como un subprocesador. Son un estómago que procesa la comida. ¿Y si tuvieras cuatro estómagos? Podrías procesar la misma cantidad de comida cuatro veces más rápido.

Por último, los hilos o threads hablan también de núcleos, pero no físicos sino lógicos. Estos hilos hacen referencia a la cantidad de tareas que se pueden memorizar, para realizarlas después.

Y para explicar esto me remito a dos tipos básicos de threading: en el hyper-threading, un procesador físico engaña al sistema para hacerle creer que hay más procesadores instalados. Esto mejora el rendimiento en técnicas de multiprogramación. En el multi-threading, más actual, el procesador realmente sí cuenta con varios núcleos, cada uno con su circuitería, así que el sistema podrá registrar distintos procesos de forma simultánea.

Un equilibrio perfecto

Como estás comprobando, depende de pequeños valores de construcción y rendimiento. Necesitas músculo puro y duro, pero también cabeza.

En el mundo del gaming, con las frecuencias de reloj exprimidas al máximo gracias al overclocking, no es fácil destacar. Una gráfica NVIDIA GeForce GTX 1050 con hasta 4GB de memoria dedicada sorprende un día y a los tres meses ya se convierte en un estándar popular.

La miniaturización ha sido la clave para llevar cifras interesantes a un portátil. Procesadores como los Kaby Lake de séptima generación se han convertido en el aliado perfecto de los portátiles: optimizando cada gota de energía al máximo en sólo 14 nanómetros. Un desktop como el Aspire GX o un portátil como el Aspire VX 15 es capaz de montar un Intel Core i7-7700HQ a 2,8 GHz, con 4 núcleos físicos y 8 hilos de ejecución, listos para funcionar a una frecuencia de 3,5 GHz. Hace una generación esto era impensable.

A lo anteriormente citado hay que sumar 32 GB de SDRAM  DDR4. No cualquier RAM, ya lo decíamos. El gaming en portátil no siempre ha sido tendencia, y notebooks como el ACER Aspire VX 15 o sobremesas como el Aspire GX ponen sobre la mesa que es posible crear equipos competentes, con buena relación calidad/precio y siempre buscando un equilibrio inteligente entre RAM y procesador.

Memoria caché y consumo energético

Pero aún hay más. Los tres valores anteriores no son los únicos ingredientes de esta pizza electrónica. También debemos tener en cuenta la memoria caché. La caché es un almacén de carga: cuanto mayor es, mayor cantidad de datos caben. Para esto se han desarrollado métodos lógicos: aprovechando este espacio se optimiza el rendimiento.

Imagina que el chip tiene que hacer una tarea en la que tarda muy poco. En vez de esperar una nueva orden del jefazo del almacén, la caché le provee de un constante flujo de paquetes y, a su vez, almacena el excedente, creando una falsa sensación de hilo continuo.

El consumo energético, por último, define la efectividad y demanda. A mayor potencia mayor consumo, pero también depende de la capacidad que tiene el sistema de refrigerar el calor excedente y de aprovechar los recursos. Se mide bajo un parámetro denominado TDP (Thermal Design Power).

Por esto mismo, no sólo hay que pensar en el equipo que mayor potencia bruta sea capaz de lanzar, sino en algo que se ajuste a tu presupuesto y tu factura de la luz. En este aspecto, el desktop Aspire GX o portátiles como el citado Aspire VX 15 son esa anhelada opción intermedia.

Israel Fernández