El top cinco de juegos con gráficos que nos han flipado en 2017

2017 se nos escurre entre las manos como lágrimas en la lluvia y lo único que permanecerá en nuestra retina será aquello marcado como grabado a fuego. Imágenes que, si eres un gamer a tiempo completo, muy probablemente estarán confeccionadas por entornos virtuales copados de detalles.

Hemos elegido cinco juegos que nos han roto los esquemas, regalando estampas que hacen temblar nuestra incredulidad —a costa de hacer sudar la gota gorda a nuestra gráfica, en más de una ocasión—. En nuestra travesía hemos apostado por la VSync, el supersampling, aspirando siempre a una resolución 4K (3840×2160) con la configuración máxima. ¿El resultado? El que sigue.

Star Citizen

Hablar de Star Citizen es hablar de sus casi 175 millones de dólares mediante financiación colectiva, sus casi dos millones de jugadores conectados y sus megalómanas embarcaciones por valor de 500 euros. Reales, no de la economía del propio juego. El nivel de obsesión por cada detalle tiene un precio, claro.

Pero hablar de Star Citizen es, sobre todo, hacerlo de un artefacto de ciencia ficción que comenzó a diseñarse en 2012, ha cambiado tres veces de motor gráfico, y aún ni siquiera está disponible en versión retail. Chris Roberts, haz el favor de terminar tu juego: danos la oportunidad de navegar sobre la versión final de este inmenso universo.

A cambio, como en todo proyecto “under construction”, el equipo de Cloud Imperium Games está apostando por exprimir al máximo las posibilidades lúdicas de cada equipo —la Alpha 3 redujo la carga de RAM hacia casi la mitad—. Para jugar holgadamente a la actual versión de Star Citizen se suele exigir un Intel Core i7 3700 a 3.5 GHz, 8GB de RAM y una gráfica de la serie GT 600 en adelante. Escasos nos parecen a cambio del universo que es capaz de representar, en tiempo real, el estudio de Chris Roberts.

Star Wars Battlefront II

El pasado 17 de noviembre se estrenó, no sin polémica, la segunda entrega de Battlefront, el juego con el que EA DICE viste de gala el universo de Star Wars. Y, como devotos de la saga, hemos de reconocer que el motor Frostbite 3.0 nunca ha rendido tan bien. Los efectos climáticos en tiempo real —tormentas de arena, densidad de la lluvia o niebla— se imbrican bajo distintas texturas lumínicas, mientras nosotros destruimos medio bosque de los Ewoks a toda mecha, rodeado de otros 31 jugadores.

Una de las máximas anheladas en el desarrollo actual es el motor todoterreno, aquel que rinda con la misma efectividad bajo distintos núcleos de diseño. Frostbite es un ejemplo funcional de esto: podemos verlo presente en juegos deportivos como FIFA 18 o Madden NFL 18 y también en la última entrega de la serie deportiva Need For Speed y en el mastodonte bélico Battlefield 1.

Pero a nuestros ojos, quizá por devoción a La Fuerza, es en este Battlefront II donde el estudio ha tocado techo. Tan solo hace falta pasearse por sus vastos mapeados, o esos interiores donde la luz rebota y dibuja sombras naturales, para entender que el videojuego en 2017 ha marcado una nueva pauta hiperrealista.

Assassins Creed: Origins

Y, si Frostbite se asume como hito tecnológico, tampoco podemos decir menos de AnvilNext, el engine propiedad de la gala Ubisoft, el mismo motor con el que se han producido gigantes como Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands o Steep.

Tal es la obsesión por el detalle que en más de una ocasión se las han visto y deseado, excediendo los límites naturales del hardware. Assassin’s Creed Unity quedó irregular en cuanto a rendimiento y, aunque la siguiente entrega (Syndicate) optimizó esa obsesión por llenar las calles de gente, no ha sido hasta Origins donde todo ha cuajado definitivamente.

En primer lugar, porque nos encontramos en un enclave más amplio en términos horizontales: el Egipto de Cleopatra VII es un Egipto de ruinas —las famosas pirámides llevaban construidas varios milenios— y conflictos, tanto en lo estrictamente marcial como lo comercial. El juego así retrata las distintas capas de influencia sobre los distintos barrios.

La influencia helenística se deja ver en templos y localizaciones como la Biblioteca de Alejandría, pero también podemos acudir a los barrios antiguos donde las fuerzas de Julio César aun no han permeado. No sabemos qué será de esta serie en el futuro pero sí tenemos una certeza: será a partir de estas herramientas.

Forza Motorsport 7

La serie Forza ha ido adelantando uno a uno a sus rivales de género hasta coronarse. Y lo ha hecho al cuidar ese sense of wonder que sentimos cuando conducimos a 270 km/h por un circuito icónico pero revisado bajo una fina capa de lluvia proyectando los escasos rayos solares, dibujando cortinas de agua que nos arropan en mitad de una curva sinuosa.

Decía el equipo de Digital Foundry que en Forza 7 vemos píxeles sin comprimir. Es decir, texturas cargadas de forma nativa, con algo de suavizado pero procesadas a 60 fotogramas por segundo. Hasta las películas proyectadas a 4K se comprimen y ejecutan a 24 cuadros por segundo. El de Forza Motorsport 7 es un idilio perfecto que debe probar cualquier seguidor del mundo del motor, además de un camino a seguir por el resto de la industria.

Por cierto, ¿y si te decimos que Forza Motorsport 7, a la máxima resolución posible, es viables en un portátil? Este año, los portátiles gaming han alcanzando nuevos estándares y empujado las especificaciones hacia un agresivo horizonte: una GRX 1080 de 8GB dedicados, un procesador 7700HQ Intel Core i7 de séptima generación —lo que se traduce en jugar en Ultra siempre— o 16 GB de RAM DDR4, a 2400 MHz, y dos discos SSD PCIe para cargar juegos y aplicaciones en un pestañeo. Todo esto es posible en un portátil como el Predator Triton 700, un auténtico bulldog para el gaming.

TheHunter: Call of the Wild

128 kilómetros cuadrados de terrenos escarpados y llanuras solitarias o bañadas de flores, nuestro instinto y nuestro arma. No hay más. Tal vez este no sea el juego que estás esperando ver aquí. Pero si apelamos al realismo gráfico, este es el nombre que merece un lugar en el trono. Expansive Worlds ha creado el juego de caza más estricto en términos mecánicos y alucinante en lo visual.

El bosque es siempre un lugar grácil pero hostil. Sus fenómenos atmosféricos dinámicos, ciclos diurnos y nocturnos —sobre los que reaccionan los distintos animales y condicionan nuestra respuesta física y acústica— dan lugar a un juego donde lo sencillo se vuelve complejo, donde los olores transportados por el viento pueden tirar a la basura una búsqueda de horas y donde la hermenéutica da paso a la imaginación. ¿Qué es eso que hay a lo lejos, un tocón o el torso de un joven ciervo?

Decíamos que un sistema como el actual Predator Triton 700 es capaz de ejecutar estos juegos sin el menor estrés. Pero toda experiencia visual mejora condicionada por la contrapartida auditiva. Cerremos entonces la receta con el aderezo del sonido Dolby Atmos 3D compatible, abonado por la tecnología TrueHarmony. Ya no hay que apelar a extrañas fantasías, a sistemas montados en game rooms exclusivas. Equípate con unos buenos auriculares, reposa tu equipo sobre las rodillas, y que te dejen jugar tranquilo.

Imágenes | Youtube

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Israel Fernández

Gaming

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