Experiencia Gaming: 24 horas con el Predator Helios 300

En la mitología griega, Helios era la personificación misma del Sol, hijo de los titanes Hiperión y Tea, y hermano de la Luna y la Aurora. En su cuadriga recorría el firmamento hasta llegar la noche, donde descansaba para alumbrar el albor de un nuevo día.

Que Acer haya elegido llamar así a su sistema gaming, “Helios”, dice mucho de las intenciones del equipo: ambición y vanguardia, potencia y control. Veamos qué tiene que decir este flamante Helios 300, un sistema de altas especificaciones por un precio asequible dentro del universo gaming.

Ficha técnica

Procesador Intel Core i7-7700HQ de séptima generación; 4 núcleos a 2,80 GHz
RAM 8GB DDR4
HDD Disco sólido de 128GB más 1TB HDD
Gráficos NVIDIA GeForce GTX 1050 Ti con 4 GB de memoria dedicada
Pantalla 15.6 pulgadas (39,6 cm) a resolución FullHD (1920×1080). Relación de aspecto 16:9
Sistema Operativo Windows 10 Home (preinstalado)
Peso 2,56 kg
Wireless Protocolo IEEE 802.11 A/C

Conexiones y posibilidades técnicas

La cubierta superior metálica destaca sobre el resto. Se aprecia una construcción robusta y firme. Pulsamos el botón de encendido en la esquina superior derecha, el teclado enciende de un rojo eléctrico y arranca el sistema. Aunque dicha tapa cuenta con un acabado en aluminio cepillado, las huellas no quedan pegadas.

La primera impresión no puede ser más satisfactoria: sobre el rotulado de Predator nos encontramos con un acabado gomoso que protege cada esquina de una pantalla AH-IPS. Una vez delante nos encontramos con dos espacios para reposar las muñecas amplios y con filos suavizados. En la sección trasera, el equipo cuenta con una gran rejilla de admisión de aire a juego con el rojo corporativo.

En las conexiones del margen izquierdo con encontramos con el clásico bloqueo Kensington, un acceso RJ45 —el puerto Gigabit Ethernet, para entendernos—, entrada USB 3.1 Type-C, un puerto HDMI, otra entrada USB 3.0, y un lector de tarjetas SD. Echamos en falta un puerto Thunderbolt 3 y, quizá para ampliar las posibilidades de salida para monitor externo, la apuesta de un DisplayPort.

En el lateral derecho nos encontramos con una salida de estéreo combinado (jack de 3,5mm), dos USB 2.0, dos conectores LED que responden con sus distintos colores a la cantidad de batería y carga restante, y el conector de corriente. El cable del transformador se maneja dentro de su estándar, en los 1,8 metros y los 580 gramos de peso.

Pero esto son sólo los aspectos estéticos. La familia Predator presume de una gran optimización y la capacidad para overclocking me resulta bastante sugerente. Veamos hasta dónde alcanza la luz de este Helios.

Refrigeración y ruido

Desde el escritorio puedo ver un icono de algo llamado PredatorSense. ¿De qué se trata? Mediante esta aplicación controlo los niveles de temperatura del sistema, ajustar la velocidad de los ventiladores y ponerlos a prueba al máximo de potencia. La monitorización es rápida y precisa, manteniéndose en unos estables 40-42°. Los ventiladores del Helios 300 se mantienen en unos 43 dB y entre 4000 y 4500 rpm. Es bastante velocidad para la relación de ruido-emisión.

Este portátil cuenta con un sistema de doble ventilación de última generación desarrollado por Acer: AeroBlade 3D. Ya analizamos en profundidad las capacidades de este modelo de refrigeración. Para resumir, diremos que se trata de un sistema que optimiza el rendimiento de las cuchillas tradicionales absorbiendo más metros cúbicos de aire en menos ciclos y menos tiempo, lo que redunda en un menor gasto energético y bastante menos ruido. De hecho, hasta ahora el equipo se ha mantenido silencioso como un ninja. Es hora de sacarle los colores.

Jugando sin mesura

Conecto mi cuenta personal de Steam y rápidamente paso el PCMark 8 y me arroja 5116 puntos. Nada mal. Podríamos decir que estamos en los márgenes intermedios. Las pruebas del 3DMark me lanza un perfil de 12.000 puntos. En este caso, por encima de lo esperable. ¿Será capaz de correr en Ultra ‘Rise of the Tomb Raider? Spoiler: sí, y sin despeinarse.

Comienzan a sonar los efectos de inicio del juego, esa habitación ajada donde el viento y la lluvia repiquetea en segundo plano. Los altavoces cumplen sobradamente con los requisitos básicos, aunque el sonido queda algo corto en cuanto a definición: los graves no son todo lo compactos que esperaba y en frecuencias agudas también echo un falta un poco más de empaque.

Este equipo parece expresamente pensado para lanzar juegos: ni se inmuta cuando arranco ‘Dishonored 2’ o ‘Doom’: salto entre aplicaciones desde el modo Big Picture de Steam, jugando con un controller de Xbox One conectado vía USB, y ni siquiera he percibido un aumento de ruido en los altavoces

Tras las dos primeras horas de uso empiezo a notar que zona central del touchpad está algo más caliente de lo normal. Para esto Acer también propone una solución: CoolBoost. Esta aplicación regula de forma automática el uso de los ventiladores a favor de una máxima: mantener una temperatura de corte, asegurando la integridad del equipo.

Huelga decir que los jugadores estamos hechos a todo tipo de soluciones y siempre es mejor priorizar el rendimiento que el silencio absoluto. Así que activo el CoolBoost e inmediatamente se dobla el ruido generado por los ventiladores y la gráfica térmica empieza a descender casi de inmediato. Los juegos siguen sin inmutarse: parece que este Helios 300 puede con lo que le eche durante el resto del día.

Pantalla y batería

Usualmente, en este tipo de equipos las asignaturas pendientes se presentan bajo estos dos segmentos. Si a la pantalla nos referimos, esta cuenta con un porcentaje de sRGB del 86%, dentro de lo esperado. Los niveles de brillo, en cambio, están por encima de la media. El ángulo de visión también responde eficazmente aunque percibí una importante disminución del brillo a partir de los 60°.

Manteniendo la pantalla al 50% de brillo nos encontraremos con unos 120 nits y no es fácil concluir que tanta luz no puede ser buena para nuestra batería. Nada más lejos. La batería se compone de un único módulo de 3.000mAh especialmente optimizada. Realicé mi primera prueba de consumo usando vídeos en formato .mkv a 1080p.

Por supuesto, las conexiones WiFi y Bluetooth se mantuvieron encendidas, con un consumo en modo “equilibrado” y el rango de brillo a la mitad. También, además de la aplicación de vídeo, mantuve en segundo plano las actualizaciones de Windows 10. El resultado fue interesante: 4,5 horas de aguante con una carga completa. Si redujese el uso únicamente a navegar y aplicaciones informáticas, es seguro que este equipo aguantaría el envite del día completo.

Sensaciones finales

El tacto del teclado, además de mantener una sutil retroiluminación, es una de las cosas más satisfactorias que puede echarse un jugador a las manos. Tanto el touchpad como las teclas WSAD destacan sobre el resto gracias al cerco rojo que ayuda a reflejar más luz. Ese fulgor nos recuerda que este Helios 300 nació para el gaming.

Aún siendo un teclado de membrana algo frío, el tacto es cómodo y con el recorrido justo para sentirse cómodo a los cinco minutos. Se aprecia la resistencia y esa declaración de intenciones recordándonos que este equipo ha sido pensado para soportar tortura diaria.

Algo similar podemos decir del panel táctil: su perfil no destaca sobre la media, pero el tacto es muy agradable y limpio. Este Helios 300 de 15 pulgadas es el ordenador perfecto para el gaming. El modelo de 17 pulgadas, además de consumir más batería y pesar unos 300 gramos más, cuenta con una línea de construcción idéntica, pero este modelo se me antoja más compacto, más capacitado para el día a día. Es muy difícil no recomendarlo por una sencilla razón: su precio.

Hablar del precio siempre es un tema espinoso pero en este particular sucede al contrario: pocas veces encontraremos un rango tan competitivo. Aunque un pitido del equipo me recuerda que ya es hora de volver a cargar la batería. Entro en Inicio > Apagar, cierro la tapa y lo guardo en su caja. Te echaré de menos, de eso no cabe duda.

Israel Fernández

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