G-Sync, FreeSync y por qué es importante el refresco adaptativo

¿Buscas un nuevo monitor? ¿No te conformas con cualquier cosa? Entonces queremos que te quedes con estas dos palabras: refresco adaptativo. Introducida hace unos pocos años, esta tecnología no ha tardado en convertirse en uno de los mayores avances en calidad de imagen desde la introducción de los conectores digitales, hasta el punto de que sus usuarios ya no sabrían qué es volver a un monitor sin ella.

¿Pero qué es exactamente el refresco adaptativo? ¿Y por qué hay varias tecnologías incompatibles? ¿Hay alguna diferencia entre ellas? Muy comprensiblemente, las dudas que se presentan cuando uno empieza a valorar las diferentes opciones en el mercado no son escasas. Con este artículo queremos ayudarte a comprender mejor cómo funciona esta tecnología y los motivos por los que no deberías perderla de vista.

¿Qué es el refresco adaptativo?

tearing

Explicado de forma muy simple, el refresco adaptativo es una tecnología que permite sincronizar la frecuencia del monitor y los fotogramas o frames de un videojuego. Lo habitual es que la tarjeta gráfica (donde se genera la información visual con una velocidad de FPS variable) y el monitor (que muestra dicha información con una frecuencia en Hz tradicionalmente fija) vayan los dos por libre, lo que puede generar problemas.

El fallo más habitual producido por la falta de sincronización es el tearing. Este defecto visual se genera cuando el monitor intenta plasmar accidentalmente varios fotogramas por segundo, lo que genera imágenes “desgarradas” de lado a lado (de ahí su nombre en inglés). Activar la sincronización vertical o V Sync es una solución, pero se introduce una importante latencia y puede dar lugar a otro problema: el stuttering.

monitor g-sync

El stuttering, por su parte, es uno de los efectos de querer librarse del tearing mediante el V Sync. Básicamente este método fuerza a la tarjeta gráfica a esperar a que el monitor termine de dibujar un fotograma para enviarle el siguiente. Además del lag que eso implica, suele suceder que el juego tiene un funcionamiento poco fluido, produciéndose saltos cuando la velocidad de los FPS desciende por bajo del refresco del monitor.

El refresco adaptativo soluciona todos estos problemas de un plumazo al hacer que refresco y FPS se sincronicen, eliminando tanto el odiado tearing como el desagradable stuttering que se puede producir al activar la sincronización vertical de un juego.

G-Sync y Freesync: dos formas distintas de lograr el mismo resultado

Actualmente hay dos tecnologías de refresco adaptativo aplicadas al mundo de los videojuegos. G-Sync y FreeSync. La primera de estas soluciones es exclusiva de las tarjetas de Nvidia, requiere de un monitor con un hardware especial y utiliza el conector DisplayPort 1.2. Entre sus características más destacables se cuenta el soporte para paneles HDR de última generación.

El uso de componentes específicos para sincronizar la pantalla con la tarjeta gráfica redunda en unas prestaciones ligeramente superiores y también en un precio ligeramente más elevado, por lo que se suele encontrar en productos gaming y de gama alta como el monitor Predator X34.

predator x34

FreeSync, por su parte, es la propuesta capitaneada por AMD. Se trata de un método más económico al no requerir de un procesador especial integrado en el propio monitor para sincronizarlo con la tarjeta gráfica. Tan solo hace falta una tarjeta Radeon moderna y una pantalla certificada como compatible con FreeSync.

Aunque FreeSync es una tecnología más joven que G-Sync, tiene la ventaja de funcionar con conectores HDMI (y no solo con DisplayPort). En su contra, AMD tiene unos requisitos de certificación más laxos que Nvidia, por lo que los monitores FreeSync HDR brindan ahora mismo menos contraste que sus contrapartes con G-Sync.

A la hora de la verdad las diferencias visuales entre ambos sistemas son casi inapreciables a menos que uno sea extremadamente exigente o un auténtico fan de los eSports. Por precio y prestaciones, ahora mismo G-Sync es la opción premium, mientras que FreeSync, que también proporciona una mejora espectacular, vendría a ser una tecnología de uso más generalista.

El refresco adaptativo está aquí para quedarse

worlds g-sync

Jugar con un monitor con refresco adaptativo es una experiencia reveladora. La sensacional fluidez y la ausencia absoluta de tearing derivada de poder sincronizar la velocidad de la pantalla con la tarjeta gráfica es algo que realmente debe verse en persona. Y más especialmente si se es un auténtico fan de los videojuegos. Realmente podemos hablar de un antes y un después en materia de calidad visual e incluso rendimiento.

Si bien G-Sync copa la parte alta del mercado, el número de monitores con refresco adaptativo es cada vez mayor gracias a AMD y FreeSync, que se están volcando en la gama media y media-alta. Escojas la opción que escojas, vas a disfrutar de tus juegos como nunca antes. ¿Te hemos convencido ya? En ese caso tan solo recuerda que G-Sync y FreeSync son incompatibles, por lo que tu tarjeta gráfica determinará la lista de monitores compatibles (y viceversa).

Imágenes | Acer, Nvidia, ASCII

Alberto Ballestín