¿Jugando a 100 pulgadas? Así puedes ahorrar instalando un proyector

¿100 pulgadas en el salón sin necesidad de una tele? A veces los más jugones nos complicamos la vida midiendo el “espacio disponible” sin tener en cuenta que existen alternativas. Una pared libre es más que suficiente para hacer realidad esas maratones de juego inmersivo en la pantalla más grande que puedas imaginar.

Tan solo necesitamos un proyector como el nuevo Acer C250i y un espacio donde proyectar. De esta forma, y sin complejas instalaciones, podremos llevarnos el ocio a cualquier lugar de la casa, proyectando cualquier peli, serie, juego o elemento que tengamos en nuestro smartphone.

¿Para qué quiero un proyector?

Hace años que los proyectores se convirtieron en alternativas a las pizarras. De hecho, las fagocitaron: las pizarras blancas eran ideales para proyectar exposiciones en instituciones médicas y académicas. Pero rara vez se nos ocurre pensar en un salón sin TV, sin ese perenne e inevitable electrodoméstico que, desde la década de 1960, ambienta el cuarto más social de nuestro hogar.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte los proyectores han mejorado tanto en un elemento fundamental —cantidad de luz que son capaces de emitir y, por tanto, contraste, definición y calidad del color— que ya pueden considerarse sustitutos de un TV LED. Son válidos tanto para ver una serie o película de estreno mediante alguna app de streaming como para jugar a ‘Cyberpunk 2077’ sobre un escenario de 100 pulgadas sin marcos.

Proyectores como el citado Acer C250i pesan entre 700 y 800 gramos, mientras que para instalar un televisor de tales características necesitaremos ayuda. Y cualquier TV de 100 pulgadas con peana incluida supera los 20 kilogramos de peso. Al igual que los televisores, los proyectores actuales cuentan tanto con conexiones alámbricas (HDMI, USB plug & play) como inalámbricas (WiFi streamcast, Bluetooth), lo que multiplica las posibilidades de uso.

Y en cuanto al audio, aunque la mayoría de proyectores cuentan con altavoz propio y salida de audio, tanto por minijack como RCA, la profusión de auriculares inalámbricos convierte al proyector en una alternativa igual de válida. Podremos jugar sin cables, siguiendo el curso de la acción de la misma forma que solemos hacerlo frente al monitor del PC: a través de unos buenos cascos surround.

Qué necesitas para montar tu sala gaming

Si ya nos hemos decidido por montar un proyector, solo debemos elegir entre dos opciones: o bien montarlo en el suelo o estantería baja, o hacer esto mismo en el techo. Para la primera opción, no se requiere ningún tipo de instalación salvo el espacio, que puedes determinar mediante esta regla:

  • A una distancia aproximada de 2-2,2m, la proyección arroja una pantalla de 80 pulgadas.
  • A 2,5-3 metros, la proyección suele ascender hasta las 100 pulgadas.
  • A unos 3,5 metros de distancia, 120 pulgadas.
  • Y a unos 4 metros, 150 pulgadas, una salvajada que en un panel de televisión nos costaría una verdadera fortuna.

Considerando una altura de entre 40 y 60 cm desde el suelo, esta es una máxima que comparten la mayoría de proyectores, con una diferencia mínima en cuanto a la distancia focal. Con apenas dos metros de distancia, ya tendremos espacio para una pantalla de 80 pulgadas. El equivalente más económico en televisores ascendería a los 1.500 €. Es decir, no se requiere de un salón gigante, sino de un mínimo espacio entre el proyector y la zona proyectada.

proyector

A propósito de esto, el elemento clave será disponer de una pared limpia, de un color neutro —blanco a poder ser, ya que un tono sepia daría como resultado una imagen de temperatura más cálida—. Al ser completamente opaca, no dejará que se fugue ningún haz de luz. Aunque también podemos apostar por un lienzo, una cortina o sábana densa, una pizarra o incluso un biombo liso. Toda aquella superficie sin rugosidad ni objetos que bloquean o enturbian el resultado será suficiente.

Bajo la fórmula relación de proyección por ancho de pantalla igual a la distancia de proyección, ya hemos hablado de la altura, la distancia y la superficie. La ventaja que nos propone un proyector es la de aumentar o disminuir el tamaño de la proyección sin tener que realizar ninguna instalación.

¿Y si preferimos montarlo en el techo? Resultará más cómodo y menos invasivo, aunque perderemos cierta libertad para configurarlo y guardarlo cuando ya no necesitemos usarlo. En este caso, será preciso taladrar el techo.

Y, para ello, necesitaremos algunas herramientas, como un detector de vigas, un taladro multibroca, destornillador, varios tacos de goma y 2 o 4 pernos de fijación, dependiendo del modelo. No obstante, la gran mayoría de proyectores ya cuentan con patas para soporte VESA, simplificando el proceso enormemente. Para el cableado, si fuese necesario, utilizaríamos cinta americana blanca o canaletas para guiar los cables sin que estorben visualmente.

Eligiendo el proyector idóneo

Una vez comentadas las necesidades para montar un proyector, solo queda elegir el modelo ideal. Actualmente existen varias familias, según la tecnología que usan para emitir la imagen (DLP y LCD por un lado, ambas de espejo y con bombilla tradición, de iluminación LED, el híbrido LCoS y láser) y el formato (compacto, portátil para móviles, fijo, de tiro corto o largo, para exteriores y según el tipo de proyección, como por ejemplo aquellos pensados para dibujar o para diapositivas).

Con todo, la clave reside en la resolución y capacidad visual del mismo. Idealmente nuestro proyector debe ser compatible con los formatos más populares (el 4:3 de hace unos años y los 16:9 y 16:10 actuales), además de soportar resoluciones como HD Ready (720p), Full HD (1080p) y 4K o Ultra HD.

El Acer C250i destaca por su lámpara LED con 30.000 horas de vida, el equivalente a estar 41 meses sin parar de usarlo ni un segundo. Su capacidad de iluminación alcanza los 300 lúmenes de brillo, ascendiendo a un contraste de 5000:1 y compatibilidad con HDR 10 y HLG, capaz de representar hasta 16,7 millones de colores. Por supuesto, este proyector de tipo DLP es compatible con el formato 16:9 y resolución 1080p.

Otro elemento clave a tener en cuenta en un proyector es su capacidad de resistir pequeñas vibraciones y la facultad de permitir correcciones verticales y horizontales. Es decir, que sobre un plano ligeramente angulado sea capaz de reconocer dicho ángulo de inclinación sobre la superficie y corregirlo para mostrar una proyección.

En este particular, el nuevo Acer C250i destaca al ser capaz de ofrecer correcciones digitales de 30º en vertical y 15º en horizontal. Y, si bien no cuenta con zoom digital ni autofocus, su tiro 1,2 sí posee enfoque manual. Más que suficiente para proyectar sobre el techo de cualquier habitación durante horas —su batería interna de 9.000 mAh de capacidad nos permitirá estar hasta 5 horas sin buscar un enchufe—.

En resumen, este pequeño peso pesado es más que suficiente tanto para proyectar la pantalla de nuestro móvil en formato gigante como para jugar a los últimos títulos mediante su entrada HDMI. Aunque, en cualquier caso, tú tienes la última palabra.

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Israel Fernández