PlayerUnknown’s Battlegrounds está haciendo historia. Te la contamos

Hay obras culturales que lo cambian todo, barriendo con los cánones del pasado más inmediato, implantando nuevas estructuras narrativas. La de PlayerUnknown’s Battlegrounds —sí, el nombre es así de feo, lo abreviaremos por PUBG— es una historia con precedentes, pero uno nunca termina de acostumbrarse.

En primer lugar, porque se trata de un juego en ‘Early Access’. Es decir, ni siquiera ha salido formalmente a la venta su versión “gold” y ya ha generado 500 millones de dólares. Y, en segundo lugar, porque cada mes pisotea su propia marca y deja los récords pasados en mero anécdota. Bienvenidos a la historia de un clásico moderno, uno de esos juegos que, cuando echemos la vista atrás, nos costará entender qué estaba pasando.

Un poco de historia

PUBG es resultado de una fórmula especialmente depurada, la del Battle Royale. Battle Royale es, a su vez, una novela de Koushun Takami publicada en 1999 y una película ídem dirigida por el maestro Kinji Fukasaku, director de los ‘Yakuza Papers’, considerados por mucho ‘El Padrino’ japonés.

Pero dejemos los nombres a un lado: en engranaje nuclear tanto en novela, película y juego de éxito es el mismo: un todos contra todos y sólo puede quedar uno. Tal vez te suene por ‘Los Juegos del Hambre’ eso de crear alianzas para sobrevivir en un espacio cerrado y hostil.

PUBG es un juego creado el propio PlayerUnknown, un conocido usuario en la escena modder que comenzó trabajando en mods de Battle Royale para ARMA II y III, los simuladores bélicos de Bohemian Interactive que también dieron pie a obras como DayZ. Cuando el mod es más famoso que el propio juego es que algo pasa. Para entender su trascendencia podríamos fijarnos en ’50 Sombras de Grey’: solo es un fanfiction de la saga Crepúsculo, pero logró vender más que las novelas originales.

Brendan Greene el nombre detrás del avatar, un fotógrafo en paro de 41 años que hacía videojuegos por puro hobby mientras su familia en su Irlanda natal no paraba de decirle que buscase algo de provecho. Pero su devoción no puede ser sino real: el coste de los servidores de aquel primer mod (DayZ: Battle Royale), unos 2.000 euros al mes, salían de su propio bolsillo y de un grupo de colegas cofinanciándolo porque, simple y llanamente, querían seguir jugando.

Al año siguiente, Greene se unió a Sony Online Entertainment y trabajó en ‘H1Z1’, un juego de supervivencia herencia directa de DayZ. Su modo ‘King of the Kill’ era la modalidad más jugada. Hasta que se cansó de trabajar para otros y entró a coordinar su propio estudio: PUBG Corporation. A sus filas se unieron profesionales formados en el rol de juegos como TERA.

¿Y de qué va PUBG?

La pregunta del millón: ¿y qué tiene que ofrecer eso a lo que dos millones de personas juegan casi a diario? Pues una fórmula que cualquiera puede entender: cien personas saltan en paracaídas a una isla, un mapa acotado por límites geográficos. Todos han de darse caza bajo la mecánica tradicional de un shooter en tercera persona. Solo puede quedar uno.

Puedes ser más rápido y dinámico, más táctico y militar, apoyado en coberturas, incluso desniveles del terreno, permanecer oculto en rincones hasta que el mapa va borrando segmentos periféricos. Puedes ir de lobo solitario o crear un grupete de amigos para intentar repartir el premio. En este particular, la comunicación es crucial.

Bajo estos mínimos resortes jugables se dispara todo lo demás: el bochorno, la muerte accidental, la locura kamikaze o ese momento épico donde has estudiado a un grupo de cinco enemigos y, granada en mano, te los has quitado de en medio a los cinco. A la vez.

¿Y nadie se aburre de matar y morir? Bueno, teniendo en cuenta que estamos ante cien seres humanos manejando cien avatares, cada partida es totalmente distinta de la anterior: cómo progrese depende del loot (objetos recogidos) que obtengamos y de cómo estructuramos la estrategia. La parte graciosa es que no hay estrategia que valga: morir es pasmosamente fácil, así que te verás obligado a reconocer cada rincón del terreno como si de un cazador avezado se tratase.

Ronda de récords mundiales

Este juguete, camino de 21 millones de copias vendidas, que debuta el 12 de diciembre en XBOX Game Preview como un exclusivo orgulloso y celebrado, parece haber tocado la tecla del éxito.

Si de cifras hablamos, el comité de los Récords Mundiales Guinness ya le ha concedido siete reconocimientos: uno al juego en ‘Early Access’ que más rápido vendió el primer millón de copias y otro al título en Early Access que en menos tiempo recaudó los 100 millones.

En cuanto a jugadores, tres premios pertenecen a este segmento: juego más activo en Steam, alcanzando la meta de los 2 millones de jugadores recurrentes, la mayor cantidad de usuarios simultáneos sin ser un título de Valve y, bueno, ser el título más jugado dentro de Steam sin estar desarrollado por la compañía matriz.

Está bien, me has convencido, quiero probarlo

Es habitual escuchar a expertos hablar sobre el mundo de los eSports, su ascenso y crecimiento como mercado. Una de las ventajas más notorias de PUBG yace precisamente en su comunidad: es fértil y joven y cuenta con un enorme margen de crecimiento. Los torneos desarrollados en torno al juego aún no gozan de calado internacional. Es el mejor momento para probarlo.

En el marco de los Golden Joystick Awards 2017 también fue premiado como mejor multijugador de 2017. Es posible que acabe coronándose en alguna que otra categoría extra al cierre del año. Mientras tanto, los usuarios de PlayStation 4 se muerden las uñas por probarlo en sus consolas —según las declaraciones para Bloomberg de Chang Byung-gyu, el propio fundador de la editora Bluehole Studio Inc, las conversaciones con Sony parecen haber sido bastante fructíferas—.

Tal es el éxito, que los derechos del juego han sido adquiridos la todopoderosa china Tencent Holdings, que lanzará hasta dos versiones de PlayerUnknown’s Battlegrounds en el ecosistema móvil, para iOS y Android utilizando la tecnología Unreal Engine 4. Y eso que la empresa ya cuenta su propio Battle Royale, Europa, con especial énfasis en la destrucción de escenarios.

Pero no olvidemos que es en PC donde podemos disfrutar de la «experiencia completa», de las texturas a la máxima resolución posible y la comunicación fluida a través de internet. Los requisitos mínimos, ni siquiera los recomendados, exigen un Intel Core i3-4340 o AMD FX-6300, 30Gb de espacio y una gráfica NVidia GeForce GTX 660 con 2GB de RAM dedicada. Para el procesador se recomiendan 8GB de RAM.

Además, con cada mejora, los requisitos irán ascendiendo progresivamente, tanto en espacio como en rendimiento. Nada que un portátil como el Predator Helios 300 no pueda ejecutar. Este sistema de juego que ya analizamos puede hacerle frente a cualquier juego actual. El resto depende de ti y de los 8 kilómetros cuadrados que separan el mapa principal de tu victoria.

Imágenes | Bluehole

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Israel Fernández

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