Siete tips para aprovechar la cuarentena y mejorar tus dotes como jugador

Tal vez no era así como lo imaginábamos, pero ahora sí, tenemos todo el tiempo del mundo para subir de nivel en nuestros juegos favoritos. La situación de confinamiento hace posible desarrollar estrategias y perfeccionar técnicas que de otra forma nos requerirían una cantidad de horas onerosa, y si la aprovechamos, nunca más volveremos a escuchar a nuestros rivales decir eso de «git gud» cada vez que mordamos el polvo.

Los factores que pueden decidir nuestra victoria en juegos como CS:GO, DOTA 2, Overwatch y Apex Legends son numerosos, comenzando por el equipo que tengamos. Partiendo de una buena base como el Predator Helios 300, que garantiza una tasa estable de FPS en cualquiera de ellos, sean cuales sean las circunstancias, es un primer paso. El siguiente es tu entrenamiento. Estos son nuestros consejos.

Overwatch

Domina al menos un héroe de cada clase

No importa el trabajo de Blizzard para equilibrar las partidas y tratar de llevar a los jugadores de la mano para que creen equipos adecuadamente configurados: siempre, siempre, siempre vas a terminar jugando con alguien que solo quiere utilizar su héroe favorito. Y si también es el tuyo, eso va a ser un problema. Por este motivo es recomendable que aprendas a manejar como mínimo un héroe de cada clase.

Poder dar apoyo o romper las defensas del enemigo en función de las circunstancias dotará a tu equipo con la clase de polivalencia que os llevará a la victoria. Pero eso es algo que no podrás hacer si solo te limitas a un personaje o clase. Ahora que tienes tiempo, ha llegado la hora de salir de tu zona de confort y descubrir otros héroes. Como señala GamesRadar en su guía de Overwatch, Soldado 76, Reinhardt, y Lucio son personajes flexibles, sencillos y muy adecuados para descubrir el resto de las clases.

Aprende las rutas alternativas

A pesar de la flexibilidad de los mapas, muchos jugadores de Overwatch son de sota, caballo y rey. Solo conocen una ruta de ataque o defensa y se quedan ahí, lo que propicia que jugadores más flexibles y avanzados puedan doblegarlos sin mayores complicaciones. Y realmente, es algo que hacemos todos en mayor o menor medida; al final nos acostumbramos a ciertas partes del mapa, que son las que más conocemos, y nos ceñimos a ellas, solo para que al cabo de dos partidas repitiendo la misma técnica nos pasen por encima.

Este es realmente un problema que vas a experimentar con cualquier FPS competitivo, incluyendo CS:GO, pero que en Overwatch puede ser especialmente acentuado. Por ello, te recomendamos que estos días pases las horas explorando todos los recovecos de los mapas y aprendas a apostarte en esos corredores, arcos y niveles de otra forma inexplorados. Esta mayor polivalencia, además, te permitirá desplegarte en otras zonas del mapa de forma más eficiente cuando muchos jugadores decidan hacer piña en el mismo rincón, dejando desprotegido el resto del mapa.

Apex Legends

Descubre la importancia de un buen aterrizaje

Controlar el drop de Apex Legends es fundamental para dominar el juego. Lo contrario es querer comenzar una casa por el tejado. Por este motivo, y aunque puede parecer algo tedioso, te recomendamos que metas unas buenas sesiones de entrenamiento para dominar factores como la velocidad de vuelo y la altitud. Esto te permitirá acelerar o decelerar en la parte crítica del descenso para alcanzar ese ansiado loot antes que nadie.

Nuestra recomendación es que determines antes de empezar cuál va a ser tu punto de aterrizaje, controles con la vista libre la posición de otros grupos (no sea que todos vayáis al mismo sitio) y evites a toda costa volar cerca rocas o edificios, puesto que el juego podría interpretarlo como una orden de aterrizaje. Afina bien esos controles de vuelo y llegarás lo más lejos posible. O simplemente donde tú quieras.

Los controles de Apex Legends pueden dar lugar a cierta confusión al principio, así que te recomendamos que uses un buen teclado programable para tener todos los comandos a mano. Si además está iluminado y cuenta con zonas WASD diferenciadas como el Helios 300, mucho mejor.

DOTA 2

¿Farmear o luchar? Dedica el tiempo justo a cada labor

Si eres aficionado a la escena de los eSports, este consejo lo tendrás ya interiorizado. Y es que todos los grandes campeones de DOTA2 lo tienen claro: hay que vigilar siempre el reloj para invertir el tiempo disponible de la forma más productiva posible. Una recomendación general es meter el 60% en farmeo puro y duro y solo el 10% luchando. La idea es llegar bien preparado a las peleas y finalizarlas lo antes posible.

Esto no quiere decir que debamos salir por piernas en cuanto veamos problemas en el horizonte, pero si somos conscientes de que una lucha va a ser más dura o extensa de lo que pensabas (o no nos va a dar los réditos que buscamos), pon pies en polvorosa. No hay deshonor en ello. Como un artista marcial, tienes que aprender a retroceder a tiempo y utilizar los movimientos más veloces. En tu próxima partida, saca el cronómetro y comprueba cuánto tiempo gastas normalmente en cada sección del mapa.

Aprende a irritar a tus enemigos

Este es otro truqui que los pros de DOTA2 dominan como nadie. Y que ahora va siendo hora de entrenar en casa. Reúnete con tus compañeros de juego para preparar la estrategia, designar al héroe que hará de señuelo (bait) y a continuación desplegar la contraofensiva. Los jugadores experimentados de DOTA2 evitarán una pelea que no vean clara, así que un jugador deberá quedarse expuesto mientras el resto del equipo permanece oculto en la niebla.

Una vez el rival se lance contra el héroe, la trampa se activa. El resto del equipo deberá salir corriendo a toda velocidad y darle con todo lo que tiene. Si la estrategia es lo suficientemente buena, te permitirá salir airoso de los peores ganks imaginables. No podrás repetirla punto por punto más de dos veces seguidas, así que trata de ensayar distintas variaciones turnando héroes y usando otros puntos del mapa.

CS:GO

Vuelve a la escuela con los deathmatches

No hay nada que negociar en una partida de CS:GO: la puntería es fundamental. Mucho más que en los típicos FPS heroicos, de hecho. El problema es que puede resultar muy difícil entrenarla cuando todos tus rivales de juego están muy por encima de tu nivel, lo que suele resultar en un headshot al doblar la primera esquina.

Puesto que disparar contra dianas estáticas no es una solución, no te queda otro remedio que volver al deathmatch. Solo así, y tras muchas horas de entrenamiento, conseguirás disparos en la cabeza certeros y ese siempre complicado dominio de las granadas.

Lo bueno del deathmatch es que suelen ser partidas bastante más rápidas que las convencionales, por lo que incluso si mueres pronto, en seguida volverás a estar listo para la siguiente ronda. Eso también implica que por su naturaleza ultracompetitiva deberías jugarlas con un monitor lo más rápido posible, como los 144 Hz que brinda la pantalla IPS del Predator Helios 300.

Domina los grupos de impacto de cada arma

En balística existe algo que se llama agrupamiento de disparos. Este término se refiere a la forma en la que el retroceso afecta a la precisión de los impactos de cada bala. En CS:GO, por ejemplo, el AK-47 describe una trayectoria vertical muy pronunciada que rápidamente se torna en horizontal al llegar al final de su recorrido. ¿Cómo podemos controlar un arma tan ingobernable en modo automático? Hay que saber cómo compensar el retroceso.

Cada arma de CS:GO tiene su propio agrupamiento, generando una nube de disparos distinta. El jugador debe adelantarse y mover el ratón en la dirección adecuada para compensar el retroceso, evitando así que el siguiente disparo de una ráfaga impacte donde no debe. La dispersión más grave de cada arma tiene inicio al cabo de un número concreto y único de disparos, así que conocer este patrón es crítico.

Ármate de paciencia y entrena con todo el equipo disponible. Esta actividad se puede realizar tranquilamente en una sala de entrenamiento, sin necesidad de jugar una partida con bots o personas reales.

Que un ping fuera de lugar no te lleve a la derrota

Todos estos juegos competitivos demandan monitores con velocidades de refresco elevadas para evitar el tearing y potencia suficiente para dar las tasas de FPS más elevadas posibles en medio de la acción más caótica. Pero también de una latencia de red mínima, porque la vida también nos va en ello. Ya usemos una conexión directa de red o el Wi-Fi de casa, el ping debe ser siempre lo más reducido posible.

El Predator Helios 300 evita esos desagradables parones y microdesconexiones utilizando un controlador Ethernet E2500 y Wireless AX1650 unido a un panel de control de Killer Networking, gracias al cual es posible monitorizar el estado de la red y priorizar usos concretos para que Netflix o Spotify no nos tumben la partida por accidente. Porque de poco sirve entrenar si no lo hacemos en las condiciones adecuadas.

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Alberto Ballestín