Análisis: Acer Spin 3, polivalencia y alto rendimiento con lo último de Intel

La evolución de los ordenadores convertibles durante los últimos cinco años ha sido realmente interesante. Inicialmente concebidos como portátiles de rendimiento estrictamente ofimático, con funciones táctiles y pantallas giratorias solo aptas para tomar notas y mostrar contenidos a compañeros de trabajo más fácilmente, estos equipos han ido refinándose de forma progresiva hasta llegar a modelos como el nuevo Acer Spin 3, que aúna unas terminaciones de calidad elevadas con unas posibilidades de uso muy superiores a las de antaño.

El propósito general de esta máquina ya no es llegar únicamente a estudiantes y oficinistas con requisitos básicos, sino ofrecer un plus de diferenciación a través de detalles poco habituales, como el uso de un stylus integrado (que aumenta notablemente sus posibilidades de uso) y elementos como una iGPU de buen rendimiento asociada a una pantalla que normalmente veríamos en portátiles mucho más «pro».

Conozcámoslo mejor.

Ficha técnica

Modelo probadoAcer Spin 3
PantallaLCD IPS de 14 pulgadas 2560 x 1600
ProcesadorIntel Core i5-1135G7 cuatro núcleos a 2,40 GHz
Memoria RAM8 GB LPDDR4X 2,133 MHz
Tarjeta gráficaIntel Iris Xe 1 GB (integrada)
Almacenamiento512 GB de almacenamiento vía SSD NVMe
Batería|Alimentación51.480 mWh
Sistema operativoWindows 10 Home 64 bits preinstalado
AudioIntel Tiger Lake-U/Y PCH-LP – cAVS, DTS, salida audio combinada 3,5mm
PuertosHDMI, USB 3.2 Gen 1 Tipo A (x1), USB 3.2 Gen 2 Tipo A (x1), USB 3.2 Gen 2 Tipo C (x1), Thunderbolt 4 (x2), audio de 3,5 mm
ConectividadWiFi 6 (GIG+), Bluetooth 5.1
Dimensiones y peso15,90 × 302 × 222,5 milímetros — 1,50 kg
PrecioDesde 799 euros

Pantalla compacta, gran resolución

Una de las primeras cosas que llama la atención del Spin 3 nada más encenderlo es la calidad de su pantalla. Pero, sobre todo, su enorme densidad. Acostumbrados a los modelos de 14 pulgadas con paneles Full HD (que es una resolución adecuada para dicho tamaño), sus 2560 x 1600 píxeles te cortan la respiración. Fotografías, texto e imágenes se muestran con una nitidez tan elevada que no parece propia de un equipo de esta categoría, e incluso para labores ofimáticas puede ser interesante escalar la fuente un 200 % para mejorar su legibilidad.

Más allá de su elevada resolución, el panel también brinda un color de muy buena calidad, reproduciendo el 100 % del espacio sRGB. Un salto considerable si se considera que la generación anterior rondaba el 60 %. Sin ser un portátil estrictamente orientado a diseñadores gráficos (para eso tenemos la gama ConceptD), puede cumplir sobradamente dicha función y se plantea como una opción relativamente asequible para estudiantes relacionados con esta disciplina, fotografía e incluso producción de vídeo.

Como viene siendo habitual en los equipos de nueva generación, la pantalla se enmarca en un chasis de marcos bastante finos para reducir el tamaño general.

Durante nuestras pruebas, lo hemos utilizado tanto en exteriores como en interior. La regulación de brillo resulta adecuada y, gracias a la elevada luminosidad de la pantalla, su uso con luz solar resulta satisfactorio siempre y cuando esta no incida directamente sobre el ordenador. Si lo deseamos, también podemos manejar el ordenador de forma táctil, aunque en ese caso es preferible el uso del stylus incluido (del que hablaremos más adelante).

Rendimiento todoterreno y guiños gaming

Para nuestras pruebas de rendimiento hemos utilizado la habitual mezcla de benchmarks sintéticos, uso en circunstancias reales y juegos. Porque aunque el Acer Spin 3 no es un portátil gaming al uso, la presencia de una unidad gráfica integrada Xe le confiere unas prestaciones lo suficientemente altas como para lanzar títulos modernos con un nivel de detalle y fluidez que pueden sorprender.

El equipo utilizado integra un procesador Intel Core i5 de ultimísima generación, una iGPU Intel Iris Xe con 1 GB propio y 8 GB de RAM. Sin ser una cantidad de memoria disparatada, ha demostrado ser suficiente para un uso polivalente. Juega a su favor el rendimiento mononúcleo del procesador, que es francamente elevado (los Intel Core Gen11 para portátiles vienen aquí muy bien servidos), y el de la unidad gráfica, que incorpora funciones de aceleración específicas para procesamiento de audio y vídeo para ayudar a desahogar la CPU.

  • 3DMark ‘Time Spy’: 1495 puntos (Graphics 1345; CPU 4085)
  • PCMark 10: 4464 puntos (Essentials 9016, Productivity 6211, Digital Content Creation 412).
  • Cinebench R23: 1.362/4796 puntos (monocore/multicore).

Hablando precisamente de la tarjeta gráfica, durante las pruebas hemos podido apreciar que su rendimiento se aproxima (e incluso supera en algunos aspectos) al de las GeForce MX. No es una GPU para renderizado arquitectónico (de nuevo, ese cometido se reserva a los ConceptD), pero puede dar satisfacciones con más de un juego. Por ejemplo, hemos podido disfrutar de la demo de ‘Resident Evil 3’ con un nivel de detalle medio en Full HD y con una velocidad adecuada. Sin ser una GeForce RTX, si quieres jugar, vas a poder hacerlo.

En cuanto al almacenamiento, nuestro equipo estaba dotado con una unidad SSD NVMe de 512 GB. Los datos de velocidad obtenidos la sitúan en el ámbito del trabajo ofimático y la edición fotográfica. Una imagen RAW abre bastante deprisa y transferir archivos nunca se hace pesado, pero si vas a editar vídeos de gran tamaño de forma frecuente, es posible que los tiempos de espera se prolonguen un poco.

Finalmente, podemos hablar del rendimiento térmico. Tanto Intel como Acer han hecho un buen trabajo con la refrigeración del procesador y el equipo, respectivamente, y navegando por Internet o picando tecla no notaremos el sonido de los ventiladores. Si nos ponemos a jugar en serio o a sacar brillo al procesador, sí percibiremos el zumbido del ventilador, que posee un buen número de rejillas para expulsar el aire caliente al exterior. El ordenador en sí mismo nunca llega a ponerse incómodamente caliente, como sí sucede en otros convertibles.

La autonomía con una carga de trabajo ligera (multimedia o procesamiento de texto) es de aproximadamente 15 horas, que es un registro muy bueno.

Gran flexibilidad y buenos acabados

La configuración híbrida o convertible del Acer Spin 3 ofrece mejoras importantes a nivel productivo. Lejos de limitarse a utilizar su bisagra de 360 grados para mostrar imágenes o presentaciones como si fuera un simple marco de fotos, soporta lápices digitales activos. Con un detalle adicional: no hay que comprar uno, puesto que ya trae el suyo incluido en un receptáculo en el costado derecho.

El Acer Active Stylus se basa en la tecnología Wacom AES 1.0 y se carga automáticamente con guardarlo dentro del Spin 3, por lo que nunca tendrás problemas de batería; con 15 segundos de conexión, podrás utilizarlo durante 90 minutos. Posee un tamaño relativamente pequeño (más que un lápiz de carbón o un bolígrafo), aunque es fácil de usar y contempla 4096 niveles de presión. Si bien se puede utilizar con la pantalla totalmente girada en 360 grados, creemos que es más aprovechable con el teclado hacia abajo y la pantalla ligeramente inclinada hacia atrás.

A nivel de construcción, el equipo está muy bien hecho. Su chasis de aleación ligera posee líneas simples y pulcras, muy en línea con las últimas tendencias, y el trackpad aporta un funcionamiento satisfactorio. En cuanto al teclado, exhibe un tacto ligero y un buen recorrido. Carece de un clic muy audible (salvo la barra espaciadora y la tecla Enter, un poco más sonoras) y resulta recomendable para un uso intermedio (si se quiere un portátil estrictamente ofimático para sacar chispas a Word 8 horas al día, un Acer Aspire Swift da «más clic»).

Conclusión: buen rendimiento y muchas posibilidades

Tras pasar un buen rato con él, tenemos bastante claro que el Acer Spin 3 es un convertible estupendo para estudiantes de diseño y fotografía. También para aquellas personas que requieran un portátil de propósito ofimático y que, al mismo tiempo, tengan que realizar bocetos rápidos y pequeños retoques o incluso presentaciones completas para la empresa. No alcanza el rendimiento de una auténtica estación de trabajo para creativos profesionales, pero si tampoco se lo vamos a exigir, nos dejará con un muy grato sabor de boca.

Mr Píxel