Análisis de Acer Nitro 50: potencia gamer en una torre diminuta

Si hay una decisión que decanta la balanza entre sobremesa o portátil, además de la evidente movilidad, es la que imponen las restricciones de espacio. Cuando no puedes montar una torre, un teclado, una webcam, un ratón con esterilla y uno o dos monitores, ¿qué haces? Adquieres un portátil.

Con este Nitro 50, Acer plantea una astuta alternativa, ya que estamos ante un sistema más compacto que las torres habituales, pero no por ello menos capaz. Más bien al contrario. Intel Coffee Lake y Nvidia Pascal son las tecnologías, en forma de carta de presentación, con las que Acer viste esta torre recatada, de cuidado diseño y rendimiento silencioso. Miremos en un interior porque hay bastante tela que cortar.

Ficha técnica

ProcesadorIntel Core i5 8400 (Coffee Lake) a 2.80 GHz (placa base AMD B450)
Memoria RAM16 GB DDR4 2666 MHz UDIMM
Tarjeta gráficaNvidia GeForce GTX 1050 Ti con 4 GB GDDR5
Almacenamiento1TB HDD a 7200 RPM
Sistema operativoWindows 10 Home 64 bits preinstalado
AudioRealtek Audio, NVIDIA HD Audio, salida auricular x2
PuertosUSB-C 3.1 x1 / USB-A 3.1 x2 / USB 3.0 x2 / USB 2.0 x4 / HDMI x1
ColoresNegro mate metalizado
Conectividad802.11ac/a/b/g/n LAN alámbrica Realtek 8118AS; Bluetooth 5.0
Dimensiones163 x 350 x 340 mm
PrecioDesde 799 euros

Primeras impresiones

Dicen que las mejores esencias se guardan en frascos pequeños. Un informático puede reírse a pierna suelta de esta sentencia: los equipos informáticos necesitan espacio para disipar el calor, requieren de una disposición estratégica, pero siempre atendiendo a unas reglas básicas.

La primera impresión que me llevo con este Nitro 50 es muy positiva: es el resultado de una síntesis estratégica. Su diseño exterior recuerda al enésimo sobremesa gaming. Es sobrio, apuesta por contrastes rojos-grises-negros y acabados mate sobre plástico de distintos gramajes y resistencias. Pero puede apreciarse esa reducción que nos recuerda lo equivocado que está el «burro grande, ande o no ande» en terminología tecnológica.

Junto a la torre acompaña un ratón Acer Nitro NMW810, de 4000 DPI, de conexión USB reforzada, un cable de metro y medio. Se trata de un ratón óptico de ocho botones y retroiluminación dinámica.

Nitro 50

Bajo la rueda de giro y los dos botones centrales, dos teclas de control para sensibilidad —una maravillosa decisión que nos evita andar navegando entre menús para adecuar el perfil a nuestros gustos o necesidades—, tres botones laterales para ajustar la sensibilidad y el apuntado en shooters. Y, para completar, una alfombrilla enrollable de base estriada, de 34 cm de eslora, ahí es nada.

El teclado es un modelo estándar de ofimática, con un perfil de teclas mecánicas que recuerdan a las Cherry Brown, quizá algo más bajo, con el evidente teclado numérico, botones de control musical, 3 LEDs de actividad y, por detrás, las habituales pestañas para elevar el perfil, frente a dos pies gomosos para evitar deslizamientos.

La verdad es que ofrece un control muy clásico y sobrio. En ningún momento eché en falta una configuración adicional, aunque cualquier jugador de MOBAs o MMOs sabrá que sin teclas macro no podrá llevar a cabo los atajos secretos de sus juegos favoritos. Aunque ya se sabe: para estos menesteres Acer cuenta con su marca Predator. Quien busque estas configuraciones las encontrará en esta línea comercial.

Datos a tener en cuenta

Nitro 50

Como podemos ver en la ficha superior, indistintamente de su configuración procesador-más-gráfica, este es un equipo sobrado de conexiones.

En el espacio frontal nos encontramos, coronado por una afilada “V” roja vagamente iluminada por el margen superior, al lado de las rejillas de ventilación, una lectora-grabadora de DVD de doble capa —se agradece—, con LED de actividad. El botón de encendido se encuentra en la esquina superior y, gracias a algo tan sencillo como un diseño curvado, permanece protegido de esos típicos empujones con la rodilla, pero también de golpearlo dejando un libro o algo sobre la torre. ¡Llevo años reclamando esto!

Seguimos: a la derecha del lector nos encontramos con un lector de tarjetas SD (4 en 1), un USB 3.1 más la función de puerto de carga inalámbrico Qi, un USB 3.0, conexión minijack para auriculares y conexión minijack para micro o combinada. Dos salidas que coronan esa estructura sobria, de un tacto a camino entre el plástico y el aluminio cepillado.

Nitro 50

En el espacio trasero, como es obvio, se multiplican las conexiones: salida de alimentación de 5W a la izquierda de las rejillas de ventilación —este Nitro 50 cuenta con certificación ENERGY STAR— salida para un segundo HDMI, 4 USB 2.0, dos USB 3.0, entrada Gigabit Ethernet, tres entradas de audio, entrada de vídeo VGA, una salida DisplayPort (nuestro modelo de pruebas también incluía un cable DisplayPort) y bahías para decenas de conexiones adicionales, desde entrada DVI hasta la salida de otros tres monitores extra.

Es una lástima que nuestro equipo de pruebas no incluyese una combinación con los nuevos monitores Nitro VG0 o RG0, ya que son paneles IPS prácticamente sin marcos y de grosor mínimo (0,27 pulgadas) y sobre los que podríamos haber experimentado un escritorio múltiple para sacar el máximo rendimiento de la gráfica.

Hora de pruebas: gaming

Nitro 50

4.658 puntos en nuestro primer benchmark en PCMark 10, con Steam y un par de pestañas en el navegador abiertas. En multinúcleo subimos hasta los 14.801 puntos. No parece gran cosa, pero ya se sabe que estos números, sin contexto no son nada. Así que nos decidimos a instalar un puñado de juegos con algunos años de solera para comprobar hasta dónde podemos llevarlos.

El Tomb Raider de 2014 va sólido como una roca capado a 24fps. En Rise of the Tomb Raider se nos recomienda desactivar la sincronización vertical cuando subimos todas las exigencias —sombras, antialiasing, detalles de objetos— al máximo. El RAGE de 2011 va sólido como una roca a 30fps y Fallout 4 no baja de los 40fps por más explosiones que provoquemos.

Nitro 50

Sombras de Mordor aguanta el tipo con todas las configuraciones al máximo, aunque la carga de Sombras de Guerra desde el menú nos lleva hasta los 16 segundos. Ambos fluyen a unos rocosos 50 fps. En Mad Max también jugamos con todas las configuraciones al máximo para probar la tasa de frames. Pese a muy eventuales caídas hasta los 22 fps, el juego se mantiene estable en unos 45 fps de media y 50 fps en menús y vídeos introductorios.

Cuando este producto fue presentado en sociedad, la fórmula aspiraba a presentar potencia a precio razonable, partiendo de los 999 euros. Sabíamos que ejecutar Battlefield V a 120Hz, a 4K, en dos monitores de forma simultánea, iba a ser imposible. El 4K Ready se traduce en buen gaming a 1080p. Pero la buena noticia es que podemos jugar, tanto en single como online, con unas garantías de estabilidad y fiabilidad que ya quisieran muchos otros equipos. Aunque a una NVIDIA GeForce GTX 1050 Ti, con 4GB de memoria de vídeo, podemos exigirle sin miedo ejecutar el futuro Anthem de Bioware cumpliendo con todos los requisitos recomendados.

Nitro 50

La contrapartida es que el espacio interior es bastante estrecho lo que limita las futuras ampliaciones. Además, el disco mecánico está montado bajo una lámina metálica que limita el reemplazo de componentes.

El módulo de RAM, por ejemplo, se compone de un slot de 16 GB, una memoria DDR4 de doble canal que podemos aumentar hasta los 64GB. La memoria DDR4, ya se sabe, ofrece transferencias a 2.666 MT/s con un 20% menos de consumo que la anterior generación. Con el HDD nos sucede algo similar: podemos aumentar hasta 3 TB en un disco de 3.5″, además de subir hasta 512 GB, M.2 2280 PCIe NVMe.

Nitro 50

Nuestro modelo cuenta con 1TB a 7200 RPM en dos particiones de 500GB, a la que debemos sumar 16GB de memoria Intel Optane en otras configuraciones —no en nuestro modelo de pruebas—. Lo que, en términos prácticos, nos arroja unos resultados similares a las velocidades de carga de un SSD, aunque irregulares.

Ya hablamos largo y tendido de esta solución estratégica para acceder más rápidamente a esos datos almacenados en caché con mayor frecuencia. En el arranque logramos unos tiempos de carga mínimos (11 segundos), aunque quedan deslucidos frente al que arrojan laptops de uso común como Swift 5 o Swift 7.

En cualquier caso, haciendo uso de la GeForce Experience, que actualizamos nada más arrancar el sistema, podemos exprimir al máximo los recursos de la gráfica. En cuanto al juego online, probamos Fortnite para medir los emparejamientos y Rocket League para probar la latencia. Con una conexión cableada Cat 7 y 300Mb de fibra, nuestros problemas de lag eran mínimos. Pero en lo que compete al sistema, el rendimiento fue fluido en todo momento.

Nitro 50

Este Nitro 50-600 hace uso de tecnología DSP y señal de modo mixto. Podemos usar simultáneamente la banda más desocupada para lograr en todo momento el mejor rendimiento. El chipset RTL8118AS (Dragon LAN) cumple con lo que promete.

Por último, en el apartado de software, la familia de aplicaciones instaladas sigue la línea habitual: Netflix, Booking.com, Amazon, Ebay, Lazada o Norton Internet Security. Las que más nos interesan, las conocidas in-house, apenas invaden el rendimiento y, por contra, aportan un extra de usabilidad al equipo. Junto al habitual Acer Care Center para actualizar nuestras apps y llevar un control del sistema nos encontramos el Configuration Manager y el Power Management.

Conclusiones finales

Nitro 50

Junto a las pruebas de rendimiento habituales —navegación, operaciones en Excel y carga de archivos PSD— probamos el audio mediante salida directa para obtener el máximo partido al DAC de Creative Sound BlasterX 360º. En términos generales, este Nitro 50 cumple en todo momento y ofrece un resultado decente en productividad general. La CPU no se amedrenta en el apartado multitarea aunque los tiempos de carga crecen ante archivos que superen cierto volúmen.

En estado de reposo o actividades de carga baja, el ventilador es bastante silencioso y, aunque necesitaríamos algunas pruebas extra a largo plazo, en ningún instante llegamos a percibir molestias ni sorpresas por encima de los 22 dBA. En cuanto a temperatura, nunca llegamos a alcanzar los 80ºC, ni reventando tanques en GTA V durante dos horas seguidas —dato real que me avergüenza reconocer—.

Nitro 50

Podemos concluir que la sorpresa más positiva reside en no llevarnos ninguna sorpresa negativa. Hubiésemos deseado realizar nuestros tests con la configuración superior —una gráfica GPU RX 580X, para más señas— para darle una buena lección a 3DMark, pero aún con la 1050 Ti hemos satisfecho nuestra vena gamer y ejecutado los títulos más poderosos de nuestra librería. La propia Acer ya cuenta con una oferta más específica para jugar en VR.

Este es el equipo perfecto para quien busca ahorrar tiempo y dramas montando su propia configuración por piezas. Un sistema más económico que el de muchos competidores y asequible para nuestro gaming más devoto. Una audaz relación calidad/precio.

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Israel Fernández