Análisis del Acer Swift 5: peso pluma y potencia al alcance de la mano

Acer sigue trabajando en la fabricación del portátil más portátil de todos. Presentado en el IFA 2018 y, por vez primera, en el CES 2018, sabíamos que estábamos ante un equipo de marcos mínimos, que prioriza ligereza y durabilidad a prueba de incidentes. El equipo perfecto para mover y voltear, llevar a la oficina, la facultad, la cafetería, la consulta médica o cargar sobre la mochila.

¿Qué sacrifica y qué logra un ordenador portátil con estas ambiciones? Eso es lo que vamos a intentar resolver, componente a componente, sección a sección. Bienvenido al análisis de Swift 5.

Ficha técnica

Pantalla LED IPS-Pro multitáctil, 15” FHD (1080p)
Procesador Intel Core i5-8265U; 4 núcleos a 1,6 GHz caché de 6 MB
Memoria RAM 8 GB LPDDR3
Tarjeta gráfica Intel UHD Graphics 620
Almacenamiento 256 GB SSD
Batería 2 celdas Li-polímero 4.670 mAh
Sistema operativo Windows 10 Pro 64 bits preinstalado
Audio Dolby Audio Premium estéreo, micrófono y salida auriculares
Puertos USB 3.1 Tipo-C x1 / USB 3.0 x2 / HDMI x1
Otras características Cámara frontal 720p; lector de huellas digitales
Colores Azul Prusia metalizado
Conectividad 802.11 ac LAN inalámbrica; Bluetooth 5.0
Dimensiones y peso 329 x 228 x 149 mm (989 g)
Precio Desde 999 euros

Potencia a examen

Acer Swift se comercializa con elección de dos procesadores, ambos de octava generación: Intel Core i7-8565U y Core i5-8265U. También podremos subir de los 8 a los 16 GB DDR4 SDRAM, algo que afectará positivamente al rendimiento general. Respecto al espacio de almacenamiento, el slot permite hasta 1 TB NVMe SSD. Olvídate de perfiles más altos.

Nuestro modelo de pruebas contaba con un i5-8265U de 8 núcleos que parte con una velocidad de reloj a 1,6GHz y una aceleración turbo hasta los 3,4 GHz. En cuanto a uso de rutina, el tiempo de arranque se nos va a 7,9 segundos, tanto desde reinicio como arranque en frío. Es evidente que estamos ante un sistema ágil. Además, es compatible con la tecnología de almacenamiento Intel Rapid, software que ayuda a mejorar la fiabilidad, lectura y rendimiento de los datos bajo un menor gasto energético.

Aunque no es un equipo orientado al gaming, instalar y arrancar ‘Fornite’ arroja un notable desempeño, pudiendo alcanzar los 55 fps en una configuración de gráficos baja y 1.280×720 ppp de resolución. Si subimos a media, anotamos unos decentes 23 fps a 1080p. También jugamos con dignidad a ‘Team Fortress 2’ y ‘Portal 2’. El desempeño en programas como ‘The Division’ o ‘The Witcher 3’ fue mucho más agresivo, sin llegar a los 10 fps con estabilidad en las configuraciones de gráficos al mínimo.

En cambio, enfrentado como sistema multimedia, es un placer navegar por Edge/Chrome, ejecutar funciones básicas, descomprimir archivos, ver películas o escuchar música. Y, si hablamos de batería, aprobamos con un curioso test: pudimos ver al completo ‘Shoah’, el prestigioso documental de 566 minutos. Es decir, 9 horas sin cargar —con la iluminación al 50%, cabe destacar—.

Herramientas y aplicaciones de serie

Si echamos un vistazo al software preinstalado, obviando los enlaces directos para la suite de Xbox, Booking, Netflix o la demo de ‘Forza Horizon 4′, el Acer Care Center es realmente útil. Con un simple clic sobre Restaurar u Optimizar, ajustaremos la aguja de impacto en tiempo de arranque, algo cardinal para optimizar el gasto energético.

En una pequeña ventanita tendremos acceso a toda la información del equipo, además de poder comprobar el estado de la batería y calibrarlo, actualizar sistema, revisar archivos basura, utilizar la herramienta de restauración creando un punto de guardado, comprobar el rendimiento del chip de red —un Intel Wireless-AC 9560 en este caso—, analizar el estado del disco sólido pudiendo liberar espacio, cerrar procesos en ejecución, incluso aquellos procesos “fantasma” que devoran excesivos recursos…

Ligereza extrema

Cuando hablamos de ligereza no nos estamos refiriendo a un sistema cómodo en torno al kilo y medio, un estándar al que aspiran muchos de los convertibles de 2018. Esta nueva revisión desciende hasta los 989 gramos, algo casi inapreciable a simple vista pero que nuestras manos y hombros agradecen tras un uso intensivo. Cuando lo coges y lo zarandeas, la primera pregunta que te aborda es clásica: ¿cómo pesa tan poco?

Este portátil puede lucir con orgullo su récord de ser el laptop tipo clamshell más ligero del mundo. Con biseles de 5,87 mm —frente a los 8,98 mm del modelo anterior—, estamos hablando de un equipo que deja atrás sin despeinarse a un tal MacBook Air e incluso a cualquiera de los LG Gram de 2018.

Como es obvio, para apostar por esta talla se han tenido que sacrificar algunas cosas. En primer lugar, olvídate de disco mecánico. El Swift 5 de 2018 monta un Skhynix BC501 NVMe 256 GB. Y no podemos estar más contentos con su rendimiento en lectura y escritura:

La construcción se mantiene en una carcasa de aleación de magnesio y litio. El azul oscuro es sobrio, aunque víctima al contraluz de nuestras huellas. Aun así, mantiene su brillo natural gracias al acabado cepillado. Se presiente un sistema resistente y duradero, sin duda.

El cuerpo general logra unas dimensiones muy reducidas gracias a su ratio pantalla-cuerpo del 87,6% —el modelo Swift 7 sube hasta  el 92 % y los 997 g— , y esa sensación de mayor amplitud se percibe estando ante una pantalla de apenas 14’’. Los marcos laterales de la pantalla de 0,5 cm, como puede verse en las fotos, son mínimos, con un marco superior de 1 cm exacto que alberga dos micros y una cámara a 720p. Pero mejor pasemos a hablar de la pantalla.

Pantalla con imagen de alto contraste

No vamos a andarnos con subterfugios: estamos ante un panel IPS de resolución 1.920 x 1.080p y relación de aspecto 16:9. Nada revolucionario de no ser por sus funciones multitáctil.

Aunque la realidad nos dicta que este sistema no es compatible con HDR —algo que podemos comprobar accediendo al apartado Configuración de pantalla— y tampoco estamos ante tecnología OLED o AMOLED, en términos prácticos el rendimiento sorprende positivamente. En primer lugar porque la iluminación del 86% con un nivel máximo de 254 cd/m² arroja muy buenos resultados en interiores. En segundo porque su temperatura es muy agradable y su contraste intenso, pero sobrio, obteniendo un 97% del espacio sRGB (Argyll 3D).

En cualquier caso, el panel, fabricado por AU Optronics, ofrece buenas prestaciones tanto en interiores como exteriores, aunque es aquí donde se ve afectado por la superficie reflectante. Al aire libre se recomienda subir al máximo el nivel de brillo. En ventaja, no percibimos sangrado de pantalla —aunque sí menor rendimiento lumínico en el marco superior, como es habitual—; no obstante no está exento de algún que otro artefacto visual en los niveles de brillo inferior. Y no olvidemos: con un tiempo de respuesta de negro a blanco de poco más de 20 ms, este equipo también es idóneo para aplicaciones ofimáticas.

El provecho táctil también agrada por su simpleza, sin delay, interpretando tanto nuestros gestos como nuestros toques en sustitución del ratón. Óptimo para cerrar o arrastrar ventanas y navegar entre pestañas. Eso sí, la pantalla se tambalea ante algunos movimientos, algo de lo que la bisagra es culpable —la pantalla puede tumbarse hasta los 180 grados—, e incluso transmite cierta inestabilidad debido al bajo peso de la base.

Una vez nos acostumbramos a usar el equipo bajo estos términos, lograremos un rendimiento muy superior frente al simple ratón. Y te será difícil volver a máquinas sin esta funcionalidad. La sensación es fría gracias a la fina lámina de plástico protector, aun así, hay que mantenerla limpia de grasa y polvo o la respuesta se verá afectada.

Teclado y trackpad

Nuestro modelo de pruebas no contaba con teclado español, sino de EEUU, con una disposición distinta de símbolos como “/” e incluso tildes y puntuaciones. No nos costó adaptarnos y también pudimos cambiar la configuración desde el menú de Windows. Dicho esto, con la tecla modificador FN comprobamos el rendimiento de la retroiluminación, un blanco tenue que cumplía su propósito a altas horas de la noche.

Durante nuestras pruebas de uso no llevamos al Swift 5 más allá de los 41º, pero sí notamos que el teclado no era especialmente silencioso. Su recorrido es algo más prolongado que el de otros laptops de competición similar. Las teclas de membrana rinden bien, sin embargo, en una eslora que ocupa 29,4 cm de ancho y 9,9 cm de alto. Y pese a que agradecemos su acabado de esquinas redondeadas, sí nos gustaría que las teclas de control del margen superior estuviesen algo más juntas.

Por su parte, el touchpad cumple con los estándares habituales: 10,5 cm de ancho por 6,5 cm de alto, con un buen tacto no metálico, un clic sin retardos, con botones invisibles suaves (algo ruidosos) y la habitual posibilidad de cambiar el orden de clic derecho/izquierdo. ¿Las huellas? Sí, veremos un oscurecimiento central a los pocos días de uso, nada que no evite una limpieza periódica.

Y tampoco nos olvidamos de ello: justo sobre el margen superior derecha del trackpad, encontramos el lector de huellas dactilares compatible con Windows Hello, ideal para asegurar un inicio de sesión sin intrusos.

Conexiones para todo lo importante

Más allá de la WiFi 802.11 ac y Bluetooth 5.0, las conexiones físicas cumplen sobradamente. En el perfil izquierdo, el equipo cuenta con un USB 3.1 de tipo USB-C (Gen-2), dos puertos USB 3.1 de tipo A, un puerto HDMI y conector de corriente. En el derecho, podemos ver el locker, un conector minijack para auriculares o salida de audio, lector de tarjetas SD y dos leds de lectura de datos y carga de batería.

Los altavoces estéreo duales, controlados bajo el driver Realtek HD preinstalado, cuentan con la validación de dos tecnologías: Dolby Audio Premium y Acer TrueHarmony. ¿En qué afecta estos estándares? En una imagen estéreo nítida, en una buena escena e incluso en graves definidos pese al espacio y posible reverberación.

En conclusión, Acer ha sabido conceder a su revisión de Swift exactamente lo que podíamos pedir al equipo: es ágil, rápido, con una generosa pantalla y perfecto para bachilleres e incluso como segundo ordenador para empleados en tecnologías IT, personal médico o letrados. No podemos imaginar un PC más idóneo para el tipo de consumidor que se ofrece y más aún cuando se pretende mantener tanto la versión de 14” como esta de 15” dentro de la familia Swift 5. Y eso es una buena noticia.

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Israel Fernández