Probamos el Acer Switch 5: un convertible perfecto para toda la familia

Durante años, los usuarios hemos perseguido ese caballo de batalla perfecto, ese ordenador que bascula entre el ocio más reivindicativo y el trabajo de rutina más pesado. ¿Existe algo que cumpla con estos dos escenarios? Si existe, está en el mercado de los 2 en 1, los convertibles que heredan todas las funcionalidades “touch” de las tabletas pero en ningún caso abandonan la senda del portátil y la usabilidad informática de un buen teclado.

El Acer Switch 5 ha entrado en el mercado con ganas de satisfacer a ese tipo de usuario. E irrumpiendo con un precio por debajo de sus principales competidores, incluyendo en el pack el teclado y el lápiz inteligente. Es decir: todo lo que puedes necesitar dentro de la misma caja.

Ficha técnica

Pantalla LED IPS táctil de 12 pulgadas QHD (2160x1440p)
Procesador Intel Core i7-7500U; 4 núcleos a 2,7GHz
Memoria RAM 8 GB DDR3L SODIMM
Tarjeta gráfica Intel HD Graphics 620
Almacenamiento 512 GB SSD Intel PCIe (ranura para tarjetas MicroSDXC)
Batería 2 celdas IonLitio 37W/h; 4.5 horas de uso normal; indicadores LED
Sistema operativo Windows 10 Home 64 bits preinstalado
Audio Intel Display Audio estéreo, micrófono y salida auriculares
Puertos 1 x USB 3.1 Tipo-C / 1 x USB 3.0
Otras características Cámara frontal y trasera; lector de huellas digitales
Colores Gris azulado
Conectividad 802.11 ac y Bluetooth V4.0 High Speed
Dimensiones y peso 29,3 x 20,2 x 1,2 cm (1.27kg)
Precio Desde 990 euros

Diseño y conectividades: para todo tipo de escenarios

Dos características destacan nada más levantar las pestañas de la caja, bajo ese ligero cartón corrugado: este convertible es ligero pero también robusto.

El perfil de este Switch 5 no recuerda a otros tablets del mercado: su construcción es firme y nos dice a la cara que aguantará el envite y alguna que otra caída. Lo que nos sugiere una interesante idea: este 2 en 1 no es sólo una opción potencial para el usuario adulto, también podría ser una buena compra para menores que buscan un complemento tecnológico versátil.

Pero, como puedes ver en la ficha, su procesador no es ningún juguete. Estamos ante un Intel Core i7-7500U de 4 núcleos a 2,7GHz cada uno, un procesador de sexta generación optimizado para portátiles por sus dimensiones y construcción.

Su bisagra se fundamenta en dos muelles articulados, un mecanismo que confiere una estabilidad extra a la parte trasera. Al principio resultará duro y algo ruidoso: a largo plazo concede un extra de confianza. También podemos percibir uno de esos detalles de diseño audaz: del perfil sobresalen dos bases gomosas que protegen la parte trasera de ser arañada.

Cámara y features

Este Switch 5 cuenta con dos cámaras, una frontal de 2MP que cumple perfectamente su cometido como capturadora selfie, para videoconferencias y demás utilidades sencillas. La trasera alcanza los 5MP y el sensor cuenta con un mayor rendimiento en obturación e ISO. Eso sí, tendremos que conformarnos con editar nuestras fotos con algún software adicional, porque el hardware no apuesta por muchos aspavientos tecnológicos.

Uno de sus añadidos más interesantes es su lector de huellas situado en el propio botón de inicio. Durante las primeras tentativas de uso parecerá estrecho, pero en realidad es perfecto para un desbloqueo rápido sin perder ángulo al coger la tableta con una mano.

Gracias a su soporte horizontal podremos ajustar la posición en dos ángulos distintos, uno más enfocado para ser usado con teclado, como un portátil abierto a 145 grados. La segunda posición es ideal como mesa de dibujo ligeramente reclinada, para realizar ilustraciones o bocetos. Como decíamos, los dos puntos gomosos que fijan a la superficie ayudan también a que esta no se escurra.

Una pantalla que enamora

Aunque el marco negro resulta algo excesivo, el color de la pantalla es abrumador. Sin ser OLED (se trata de un panel LED In-plane switching), logra un color vívido e intenso, sin artificios. No distorsiona con los cambios de ángulo de visión y los brillos son bastante notables. Desafortunadamente, la pantalla no es mate, así que desluce percibir los reflejos de otras luces.

Aunque no son muy altos —promedian sobre los 212 nits, cuando no es extraño encontrar rivales que ascienden hasta los 400 nits—, los niveles de brillo rinden de manera autosuficiente, a un límite de 341 candelas por metro cuadrado. En cualquier caso, si somos de usar este tipo de equipos en interiores, en ningún caso echaremos en falta un extra de intensidad lumínica.

Su nivel de contraste es quizá su asignatura pendiente, alcanzando una relación 817:1 que solventa una resolución superior. Frente a las muchas pantallas 1080p (FullHD), esta Switch 5 adelanta a sus rivales con astucia y asciende al QHD bajo una relación 3:2.

Cabe destacar que la pantalla es multitouch y compatible con distintos controles gestuales, perfecto para ajustar ángulos, para agrandar o empequeñecer fotos, etcétera. Reconoce nuestros dedos y la posición de los mismos pero, a diferencia del stylus, necesitamos pulsar y ejercer presión antes de que nos detecte en pantalla.

Si de gamut hablamos, este Switch cuenta con un 78.2% del espacio de color sRGB. La peor parte se la llevan aquí los fotógrafos e ilustradores que tengan que adaptarse a ciertas limitaciones técnicas cuando deban trabajar en sus cómics o proyectos de impresión, ya que sólo cubre el 54.7% de la paleta profesional y el 56.5% del estándar DCI-P3. En resumen: hay que tomar un tiempo extra en calibrar y ajustarse a sus opciones visuales.

Manejándonos con estilo

Como decíamos al principio, el Stylus viene incluido en la caja y ésta se compone de un puntero extra intercambiable, una pila de alta duración y el stylus propiamente dicho. Se trata de un lápiz táctil de 1.024 niveles de presión, conocido como lápiz activo que responde tanto a la presión como a la velocidad.

En su perfil cuenta con dos botones de funciones programables, aunque destacan dos predefinidas: con el botón delantero borras y el trasero actúa como el click derecho del mouse, para desplegar menús contextuales.

Su peso es bastante ligero y su perfil —diámetro y grosor— bastante agradable al tacto. Aunque aquí la partida la gana el teclado, que además de retroiluminado de un perfil bajo muy agradable, sorprende por la refinada textura del contorno. Como es habitual, podemos montar y desmontar el teclado de su banda magnética de 6 puntos que sirve tanto de conexión como de alimentador.

En su estructura rectangular podemos ajustar una especie de peldaño para escribir de forma más cómoda. Esta es la forma más agradable de martillear las teclas: el equipo se siente rígido pero ligero. A un lado, el stylus sujeto con una banda elástica, al otro, una buena taza de café.

Aunque el galardón se lo lleva el trackpad, que responde —extrañamente— mejor que el ídem de algunos ordenadores portátiles de mucho mayor empaque. Hacer clic, desplazarse, arrastrar archivos, todos los gestos se replican con eficacia.

Rendimiento para cualquier hogar

Quizá su virtud nuclear, la que escapa de las cifras, es su rendimiento en el día a día. Estamos hablando de un equipo cercano al silencio absoluto —recurre a un ciclo de refrigeración líquida— en términos de ventilación que puede con casi todo. Por supuesto, cabe matizar ese “casi todo”.

No es un sistema que arranque con muchas apps de sistema, más allá de la Acer Suite y los accesos directos de Netflix, Norton, Ebay y Booking. Podemos deshabilitar los procesos que no nos interesen pero en cualquier caso no percibimos la menor ralentización. La Log Screen se presenta en unos 8-12 segundos. ¿Cuántos sobremesa pueden decir eso?

Las cargas en entornos 3D son más sufridas y aunque no lo perciba el oído si lo nota la batería. Incluso en cargas normales de uso, vídeo estándar y navegar, se drena un 18-20% de batería por hora. Si comienzas a usar el equipo a las diez de la mañana, no es raro que tengas que enchufarlo a la hora de comer. En cambio, si desconectas el uso de redes WiFi y Bluetooth, la cifra puede llegar a duplicarse, incluso en tareas ofimáticas alcanzar las 12-13 horas de uso.

En un GFXBench los resultados arrojaron una cifra algo por debajo de lo esperado —un ratio de 16-18 imágenes por segundo cuando lo esperado era de 20-22—, pero más allá de estas exigencias puntuales, el sistema responde con potencia y eficacia. Sobre todo en lo que a navegar por internet compete. Gracias a su tecnología inalámbrica 802.11ac, el resultado es el deseado: hasta tres veces más rápido que bajo redes 802.11n.

Por supuesto, podemos conectarle un ratón a su salida USB y jugar a clásicos como WoW o League of Legends y promediar unos 35ps. Y más aún: casi cualquier juego de la séptima generación, desde un ‘Mirror’s Edge’ al enigmático ‘Bioshock’.

En definitiva, las cargas de aplicaciones son súper ágiles, es capaz de ejecutar procesos relativamente complejos con diligencia y, para contar con un formato tan reducido, cumple con casi todas las exigencias en funcionalidad y rendimiento.

Su sobrio gris metalizado y sus bordes troquelados parecen decir «soy un sistema serio», pero la verdad es que no imaginamos un equipo mejor donde ver un capítulo de Netflix al final del día, o un lugar donde escribir nuestras notas y apuntes en ratos muertos. O incluso la herramienta de trabajo de nuestros hijos, para dibujar e imprimir al vuelo sus obras de arte.

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Israel Fernández

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