El boom de los convertibles: se acabó elegir entre portátil y tablet

Las tablets son para consumir contenidos y los portátiles están para crearlos. Esta era una verdad que hasta no hace tanto tiempo parecía inamovible. Afortunadamente ya no es el caso. Hoy por hoy no es necesario escoger entre una máquina multimedia con poca productividad o un potente pero incómodo equipo cuya portabilidad consiste en llevarlo del escritorio al regazo.

Pero no fue fácil llegar hasta aquí. Echemos la vista atrás para repasar la evolución del ordenador convertible, desde sus inicios y hasta el día de hoy.

Aquellos limitados dispositivos de antaño

acer travelmate c100

Aunque los experimentos para desarrollar los primeros dispositivos táctiles nos llevan a los años 80, podría decirse que el ordenador convertible nació en 2001 cuando Bill Gates anunció algo llamado Tablet PC. Concebidos como una nueva categoría de dispositivos con una especificaciones técnicas concretas, estos portátiles de pantalla giratoria podían manejarse con un lápiz especial y utilizaban una versión específica de Windows XP.

Aquellas máquinas primigenias tenían unas especificaciones técnicas interesantes para la época, como un procesador a 600 MHz y nada menos que 10 GB de almacenamiento. También eran pesadas (que la unidad óptica fuera poco menos que obligatoria no ayudaba) y tenían una autonomía muy pobre. El éxito de estos equipos fue limitado. Algunas industrias no tardaron en adoptarlos como alternativa más potente a las agendas electrónicas de la época, pero nunca llegaron a gozar de una gran difusión dado su coste y tamaño.

acer travelmate c100

Microsoft trataría de dar un giro de tuerca a esta idea con la iniciativa UMPC. Estos equipos tenían un aspecto híbrido entre consola de videojuegos portátil, tablet y PDA. Más ligeros y asequibles, lograron hacer un poco de ruido antes de ser borrados totalmente del mapa. Y es que manejar una versión tuneada de Windows desde una pantalla de 5 pulgadas nunca fue una propuesta muy atractiva…

La evolución: diseños más manejables y mejor rendimiento

acer convertible

Tras varios intentos infructuosos, Microsoft se dio cuenta de que Windows no estaba diseñado para ser manejado con los dedos. Así es como llegó al mercado Windows 8, dotado con una interfaz táctil radicalmente distinta y acompañado por una nueva categoría de producto: el Slate PC.

Básicamente tablets con procesadores Intel de bajo consumo, los Slate PC trataron de demostrar que Windows podía ser un sistema operativo aprovechable en modo táctil pero con el potencial de una plataforma para ordenadores de sobremesa.

Estos equipos contaban con teclados desmontables y lápices digitales para realizar anotaciones, ampliando sus posibilidades. Los Slate PC tampoco llegaron a cuajar. Aunque más populares que los Tablet PC y los UMPC, su énfasis en el manejo casi estrictamente táctil de Windows 8 resultó ser un lastre. Pero la industria aprendió una valiosa lección: era posible crear ordenadores pequeños con Windows con un uso mixto.

acer convertible

Poco a poco los fabricantes fueron lanzando diseños cada vez más innovadores. Aunque dotados con pantallas táctiles, sus equipos volvían a tener mucho más en común con los Tablet PC de antaño que con las tablets. Los avances propiciados durante el desarrollo de los Ultrabooks hicieron posible crear ordenadores mucho más delgados, potentes y de mayor autonomía, pero sobre todo, mucho más satisfactorios. Habían nacido los equipos convertibles.

La actualidad: potencia de ordenador portátil, versatilidad de tablet

Y así es como finalmente llegamos al convertible moderno. Gracias la mejorada interfaz de Windows 10 y a los últimos procesadores de bajo consumo podemos disfrutar de equipos ligeros, potentes y muy cómodos de manejar, tal es el caso del Spin 5.

Ya no es necesario escoger entre una tablet para haraganear en el sofá o un grueso laptop para llevarnos el trabajo en la mochila. Pero más aún, tenemos todo un nuevo abanico de posibilidades de uso gracias a la presencia de bisagras de 360 grados, que nos permiten compartir contenidos con otras personas en la misma mesa o ver una película en el angosto espacio del avión.

Aunar la sencillez de una tablet con la potencia de un ordenador portátil sin verse lastrado por las limitaciones de uno u otro no solo es posible: es una realidad. Y para muchos usuarios no hay motivos para conformarse con menos.

Alberto Ballestín