El ratón ‘de bola’ vuelve a estar de moda: bienvenido de nuevo, trackball

Los pantalones de campana se fueron, volvieron y se alejaron definitivamente, al menos por ahora. No podemos decir lo mismo del trackball, aquellos ratones con una bola enorme que cubrían muchas mesas en los 90 y que parecían haberse extinguido. Todo lo contrario, si tienes un Acer Nitro 50 ahora puedes conectarle un trackball moderno que, además de chulo y llamativo, ahora los usan muchos gamers para mejorar su rendimiento en videojuegos.

Trackball: la primera época dorada

Ya repasamos la historia del ratón de ordenador, pero mucho antes de que este invento comenzase a hacerse hueco en el mercado ya había aparecido el trackball: un dispositivo en el que una esfera (llamada comúnmente ‘bola’) de generosas dimensiones permitía moverse por los menús y los elementos de la pantalla del ordenador. Eran mediados del siglo XX.

Cómo no, todo comenzó en el sector militar, y es que de hecho por entonces los ordenadores apenas se conocían entre el gran público. Fue en los años 80 cuando apareció el concepto de PC y así comenzó a desembarcar en los hogares del mundo entero. Una de las claves para ello eran las interfaces gráficas, que facilitaban el uso del ordenador al esquivar tediosos terminales y líneas de comandos. Periféricos como teclado y ratón pasaban a ser imprescindibles.

El trackball vivió una primera época dorada en los años 90, como una alternativa mucho más precisa y eficiente que el ratón ‘tradicional’. Había usuarios que amaban al trackball y odiaban al ratón, pero no les fue muy bien: el trackball terminó sucumbiendo al ratón, que se antepuso y dominó el mercado. ¿La razón? Posiblemente el precio, mucho menor, y la facilidad de aprendizaje sobre todo para usuarios que estaban aprendiendo.

Si hay un exponente de aquella primera generación de trackballs ese es sin duda el Microsoft Trackball Explorer y su característica bola roja. Se desconoce cuántas unidades se vendieron en todo el mundo, pero su atracción es tal que muchos piden su vuelta al mercado e, incluso, actualmente se vende en eBay de segunda mano por varios cientos de euros o nuevo por mucho más.

¿Qué ventajas tiene un trackball?

Principalmente dos, aunque son subjetivas y personales: comodidad y precisión.

Comodidad porque el agarre es muy diferente al de un ratón tradicional. De hecho, los trackballs se caracterizaban por ser tremendamente ergonómicos, en una época en la que los ratones eran como piedras que teníamos que abrazar con nuestra mano.

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Precisión es a día de hoy su gran virtud, y por la que muchos están optando por trackball para el mundo del gaming. Aseguran que, con un poco de entrenamiento, puedes lograr una eficiencia mucho mayor que con un mouse típico.

Otra característica es que, mientras un ratón necesita una superficie sobre la que moverse, un trackball puede colocarse y funcionar en cualquier lugar sin requisitos de espacio, siendo el dispositivo ideal en ciertos entornos.

El trackball hoy: una segunda juventud

La realidad es que el trackball nunca ha dejado de usarse, y al menos en dispositivos profesionales de ámbitos como la medicina siempre ha estado presente. Es en el mercado doméstico donde ha renacido gracias al interés del público por encontrar alternativas especialmente en el mundo del gaming, donde siempre se busca la mayor eficiencia.

Imágenes | ETHW, Microsoft

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Pablo