Guía de compras para tarjetas gráficas: traduciendo la jerga técnica a resultados prácticos

La tarjeta gráfica ha pasado a ser un componente fundamental e imprescindible en cualquier ordenador moderno. Gracias a ella, equipos como el Acer Nitro 50 nos permiten no solo realizar cualquier tarea cotidiana y profesional, sino también disfrutar de la mejor experiencia en videojuegos. Sin embargo, muchos pueden hacerse un lío con la amalgama de modelos y características técnicas que existen. ¿Cómo elegir la mejor tarjeta gráfica?

Lo que la tarjeta gráfica hace (y no hace)

En primer lugar debemos saber qué es lo que la tarjeta gráfica hace y no hace. ¿Cuáles son sus funciones dentro del ordenador y qué características principales tiene?

Si el procesador (CPU) es el cerebro global de un ordenador, la tarjeta gráfica y su GPU son las jefas encargadas de la parte gráfica, refiriéndonos no tanto al diseño sino al encargado de crear y modelar las imágenes para mostrarlas por pantalla, a través de diferentes tecnologías.

Acer gaming

Al igual que (casi) todos los demás componentes, las tarjetas gráficas han ido ganando un nivel de complejidad abrumador que las ha hecho cada vez más especializadas e incluyendo tecnologías más innovadoras y rompedoras. Sin embargo, su componentes permanecen con pocos cambios.

Una tarjeta gráfica tiene dos componentes fundamentales: un procesador gráfico, comúnmente llamado GPU –graphics processing unit– y una memoria, generalmente con varios gigabytes de capacidad y tecnologías como GDDR5 o GDDR6, entre otras.

Esta combinación de procesador y memoria permite que la entrada de datos pueda ser almacenada, ejecutada según una serie de algoritmos, y su salida extraída para ser mostrada por pantalla. Habitualmente, la tarjeta gráfica se dedica a moldear las imágenes que luego salen por pantalla; a transformar la información del ordenador en una representación gráfica.

Pero no solo esto. Con el paso de los años y el aumento de la complejidad a la que nos referíamos antes, las tarjetas gráficas han ganado otros usos y, con ellos, hay un montón de tecnologías asociadas para proporcionar una mejor calidad y experiencia. Todas ellas, en mayor o menor medida, componen un listado de características técnicas y especificaciones que debemos tener en cuenta a la hora de elegir el modelo que mejor se adecúe a nuestros intereses.

Ray Tracing

Más de moda que nunca, el ray tracing consiste en incorporar a la imagen ciertos detalles adicionales, como los reflejos con otros objetos o con el entorno o la iluminación adicional de la escena. En español suele traducirse habitualmente como trazado de rayos.

Tradicionalmente los reflejos han sido uno de los grandes escollos a la hora de conseguir imágenes con el mayor realismo, pues implican una serie de cálculos matemáticos muy complejos que, hasta ahora, el hardware no era capaz de soportar.

Todo esto ha cambiado y ahora, gracias al incremento de potencia conseguido en los últimos años en los chips gráficos, ya puede implementarse en muchos de los videojuegos más exigentes del mercado. NVidia actualmente ofrece la tecnología RTX en sus tarjetas gráficas que soporta Ray Tracing —y presente en equipos como los Predator Triton—, mientras que los modelos de AMD lo soportarán en próximas generaciones.

DirectX 12 y familia

DirectX ha estado asociado al mundo de los gráficos desde tiempos inmemoriales. El sistema operativo Windows combinado con videojuegos dan lugar a DirectX.

Se trata de un conjunto de APIs de desarrollo ideadas por Microsoft para su sistema operativo Windows, que contienen librerías que facilitan la realización de ciertas tareas complejas relacionadas con el mundo de la imagen y el vídeo, y también de los videojuegos.

La última versión, DirectX 12, fue lanzada por Microsoft en el año 2015, y parece que aún perdurará mucho tiempo más. Todas las gráficas actuales son compatibles con ella.

G-Sync y FreeSync

Mucho más modernas son las tecnologías G-Sync y FreeSync, ambas equiparables. La primera es propietaria de Nvidia y la segunda, aunque de libre uso, es desarrollada y utilizada por AMD.

Ambas tienen el mismo fin: tecnologías de sincronización adaptativa que permiten sincronizar el número de imágenes emitidas por la tarjeta gráfica con el refresco de la pantalla. De esta forma se eliminan problemas habituales como el screen tearing.

El lado negativo de estas tecnologías es que tanto hardware como monitor deben ofrecer soporte. Por lo primero no hay problemas ya que todas las actuales tarjetas gráficas son compatibles; por su parte, los monitores con las tecnologías G-Sync o FreeSync son cada vez más habituales, y productos como Predator X27 incluyen estas tecnologías.

Procesando datos con la tarjeta gráfica

Para aprovechar la potencia de cálculo de las tarjetas gráficas, hace ya varios años que saltaron al mercado tecnologías que permiten hacer uso de ellas como elementos de cálculo. Sirven para apoyar a la CPU, como un complemento especializado sobre todo en ciertos tipos de operaciones.

CUDA u OpenCL entran dentro de lo que se denominan GPGPU, General Purpose Computing on Graphics Processing Units. Cuando el software es compatible, hacen que el sistema operativo pueda procesar información con la tarjeta gráfica además de con el procesador central. Esto es especialmente útil en ciertas tareas como el renderizado, la conversión o la compresión de vídeo, edición de imágenes, rendering de 3D, o cálculos científicos.

Son muchos los programas compatibles con estas tecnologías, aunque es cierto que sus perfiles son ciertamente profesionales. Conviene saber que existen y que gracias a ellas podemos sacarles el máximo partido a nuestras tarjetas gráficas.

¿Y los 144 Hz?

En los últimos tiempos ha surgido una interesante novedad que atañe a la tarjeta gráfica, sobre todo en aquellos usuarios que quieren jugar. Se trata del refresco de pantalla y esos 144 Hz de los que todo el mundo habla.

Cuando hablamos de 144 Hz nos referimos a que el monitor es capaz de mostrar 144 imágenes por segundo, por los más habituales 60 Hz de los monitores clásicos. A efectos prácticos esto implica una mejor experiencia para el usuario, que se ve reflejada en una mayor fluidez de la imagen. Es algo que se nota y que es muy agradable cuando jugamos.

El lado negativo es que la tarjeta gráfica debe tener la capacidad de crear, al menos, esas 144 imágenes en cada segundo, para lo cual se suele necesitar un hardware potente sobre todo si queremos exprimir los títulos más exigentes del mercado. También el monitor debe ser compatible con los 144 Hz, algo cada vez más habitual y que portátiles como Triton 500 o pantallas como Acer Nitro XV3 cumplen.

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Pablo