Hay un factor determinante en el rendimiento de tu PC: el equilibrio

Un PC es una máquina tremendamente compleja formada por varias decenas de diferentes componentes, cada uno de ellos con cientos de características. Un equipo gaming como el Acer Nitro 50 incluye un procesador Intel Core de última generación, gráficos NVidia GeForce, memoria RAM DDR4, almacenamiento, sonido, USB Type-C… y todo ha sido elegido para dar de sí el mejor rendimiento. ¿Por qué? Porque en el equilibrio está la virtud de un buen PC.

¿Por qué un PC tiene que estar equilibrado?

Decíamos que son muchos los diferentes componentes que forman un PC, todos ellos destinados a ofrecer diferentes funcionalidades y características que, en su conjunto, crean la experiencia final.

El que un PC vaya más o menos fluido depende de muchos factores, incluyendo también lo que el usuario entienda como ‘fluidez’. En general, suele referirse a la rapidez y a la velocidad con la que el PC responde ante nuestras necesidades. Abrir con rapidez un programa (como el navegador, un editor de textos u hojas de cálculo, los niveles de un juego…), gestionar archivos más rápido (copiarlos, moverlos a un dispositivo externo…) o, también, ejecutar juegos con mayor calidad (mejores gráficos, mayor tasa de imágenes por segundo…).

Cada uno de los componentes cumple con su cometido en todo lo que hagamos frente al ordenador. Y también, a priori, los mejores componentes instalados en un PC darán lugar al mejor rendimiento posible. Si bien esto es cierto, el factor económico es fundamental y muy pocos podrían permitírselo; lo más habitual es mezclar gamas de productos, con diferentes precios. Es entonces cuando cobra importancia el concepto de cuello de botella.

El mejor ejemplo para explicar lo que es un cuello de botella es imaginar que tenemos el mejor procesador del mercado con una tarjeta gráfica de hace quince años. Seguramente el sistema operativo vaya muy fluido, pero los juegos seguramente no tiren ni a pedales. Se está creando un cuello de botella que hace que el procesador ‘espere’ a que la lenta gráfica haga su trabajo; en otras palabras, la tarjeta gráfica está generando un cuello de botella al resto del ordenador.

Poniendo un símil automovilístico, sería como ponerle el motor y el chásis de un McLaren P1 a un coche que tiene ruedas de triciclo. Es necesario equilibrar todo el sistema, ya sea reduciendo la potencia del motor y el chasis, o bien poniendo unas ruedas mejores.

Lo ideal es que todos los elementos lo den todo de sí mismos sin que ninguno tenga que esperar por otro. En esta situación es cuando no crearemos cuellos de botella.

Buscando el PC equilibrado

La mayoría de usuarios busca sacar el máximo partido a su ordenador a la vez que tratan de conseguir el menor precio. Esto es difícil de encontrar a priori, pero hay algunos trucos que pueden servirte para hacer una primera idea.

El primer de ellos es hacer uso del sentido común. Igual que a nadie se le ocurriría conducir un Renault 4L que montase ruedas de Fórmula 1, nadie utilizaría el mejor procesador del mercado con la peor tarjeta gráfica, o viceversa; o tampoco instalaría 64 GB de memoria RAM en su equipo sin uno o varios SSDs. Son ejemplos evidentes de cuellos de botella.

La mayoría de sectores de la tecnología se mueven en gamas: baja, media y alta, en algunos casos con otras intermedias. Procura que tus componentes se muevan siempre en gamas similares, como hace el Acer Nitro 50, y muy probablemente acertarás. Si tu coche tiene un motor de 300 caballos, seguramente utilice unas ruedas anchas y grandes.

Otro truco es acudir a Internet a buscar información. ¿Cómo? Lo primero de todo, busca análisis de rendimiento del equipo en el que estás interesado y trata de indagar sus puntos débiles. También puedes hacer uso de calculadoras como la de PC-Builds, que aunque no siempre son exactas sí te pueden dar una idea general de cómo se comportará tu PC.

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Pablo