La importancia de una buena tarjeta gráfica: qué prestaciones debemos buscar

Con todo lo que ha evolucionado la tecnología durante los últimos 20 años, hay tres factores que siguen marcando el rendimiento de un PC para juegos: el procesador central o CPU, la cantidad de memoria RAM y la tarjeta gráfica o GPU. Este último elemento ha terminado por convertirse en el componente más importante de todo equipo gaming, hasta el punto de determinar por sí solo su rendimiento general.

Explicado de forma muy básica, la tarjeta gráfica es el elemento encargado de procesar la información visual. Los modelos tridimensionales, las texturas, la iluminación pasan por sus chips y se plasmarán con la soltura o dificultad que permita su hardware. A mayor potencia, podremos disfrutar de una mayor cantidad de detalle con fluidez. Si por el contrario tenemos una tarjeta modesta, tal vez debamos reducir la calidad gráfica del juego para jugar en condiciones.

Si estamos pensando en adquirir un equipo portátil, debemos atenernos a dos grandes consideraciones: el modelo y la cantidad de memoria integrada. El primero de ellos determina la gama y el rendimiento, mientras que el segundo afecta a factores gráficos como la resolución de las texturas (a más memoria, más calidad). Por regla general las tarjetas gráficas de AMD suelen buscar la eficiencia y el precio, mientras que Nvidia aboga por las altas prestaciones.

Rendimiento básico y buen precio: Nvidia GeForce MX940 y AMD RX 540

En el caso de los ordenadores portátiles de gama media, una solución habitual suele ser la familia MX de Nvidia, tal es el caso de la GeForce MX940 del Acer Aspire 5. Ofrece un rendimiento superior al de la GPU integrada en los procesadores de Intel, poco adecuada para juegos y menos aún para un uso profesional. A pesar de su potencia, los equipos con estas tarjetas suelen ser delgados y poseen una buena autonomía.

De tipo intermedio, la MX940 posee 2 GB de memoria y puede servir para jugar a resoluciones de 1.600 x 900 o 1.366 x 768 con relativa fluidez, siempre y cuando no seamos muy exigentes. Sin ser un cohete, sí puede proporcionarnos un rendimiento grato jugando a WoW o X-Com y es muy apta para trabajar que requieran de cierta carga gráfica.

AMD, por su parte, ofrece como propuesta intermedia la gama RX 540, de prestaciones robustas dentro de su rango de precios. Se trata de un rival bastante directo de la MX940 de Nvidia y ofrece un rendimiento competitivo con énfasis en la eficiencia energética. También está disponible en la gama Aspire 5.

portatil acer

Palabras mayores: llega la familia GTX

Aquí empezamos a encontrar cosas realmente serias. Equipos como el Aspire VX 15 o el Nitro 5 ya no son portátiles “que sirven para juegos”, sino auténticos portátiles gaming con tarjetas Nvidia GeForce GTX 1050 y 1050ti. Con 4 GB de memoria dedicada y potencia a espuertas, estamos hablando de componentes propios de un PC de sobremesa de gama media, con el músculo suficiente para disfrutar de los juegos más modernos en Full HD.

Como referencia, en las tarjetas Nvidia el apelativo Ti denota unas prestaciones superiores a las del modelo base, aunque sin llegar a las de modelos superiores como las GTX 1060, 1070 y 1080 de los Predator 15 y Predator 17 o los Helios 300 y Triton 700. Esto ya es algo muy serio.

portatil acer gaming

La tarjeta GTX 1060 del Helios 300, por ejemplo, incorpora 6 GB de memoria gráfica y podría tener cabida en un equipo de sobremesa con músculo. Una GTX 1070 como la del Predator 15 y 17 ofrece un rendimiento aún mayor, con 6 u 8 GB para poder las texturas de mayor calidad. Si nos vamos a la GTX 1080 del Triton 700 , con sus 8 GB de memoria gráfica dedicada, estamos hablando ya de un ordenador para juegos de primera línea. Alto octanaje para mover con la mayor soltura los lanzamientos más punteros y exigentes sin pestañear.

Alberto Ballestín