Overclocking: ese pequeño tuneado que puede suponer una gran diferencia en tu PC

No importa si buscas sacar el máximo rendimiento a una máquina de última generación o si quieres mantener con vida un ordenador con unos cuantos años a cuestas. Llega un momento en que trucos habituales como optimizar el sistema operativo no son suficientes, momento en el que es imposible no plantearse hacer un overclocking. ¿Pero qué es exactamente eso?

El overclocking no es ni más ni menos que la práctica de modificar el funcionamiento de los componentes internos de un equipo informático para aumentar su rendimiento por encima de sus valores de fábrica. En román paladino, hacer que tu PC corra más de lo que teóricamente puede.

Antiguamente una especie de arte esotérico al alcance de unos pocos expertos, el overclocking es en la actualidad una opción que viene incluida de serie en algunos ordenadores de alta gama. Así que ni siquiera hay que romperse la cabeza con complejos programas especializados para permitir el ajuste del procesador fuera de sus parámetros oficiales.

Fundamentos básicos

acer predator overclocking

Como indica su nombre en inglés, el overclocking consiste en aumentar la frecuencia de reloj en hercios (literalmente el número de ciclos) de un componente, por regla general la CPU, pero también la tarjeta gráfica e incluso la RAM.

Para ello han de regularse cuidadosamente factores como el voltaje y la temperatura, que mal administrados pueden suponer una avería irrecuperable. Por este motivo el overclocking sigue teniendo una cierta aura de complejidad técnica que lo aleja del consumidor común.

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A mayor velocidad de funcionamiento mayores prestaciones, pero también mayor riesgo de sobrecalentar el equipo. Por este motivo todo ordenador overclockeado (u oceado en el argot técnico hispano) debe contar con un buen sistema de refrigeración. Para un overclocking sencillo, de efectos puntuales y pensado solo para dar solo un pequeño empujón, suele bastar con un buen ventilador.

Modificaciones más serias requieren ya prácticas mucho más complejas y delicadas como el uso de sistemas de refrigeración líquida, que sustituyen los ventiladores por circuitos de agua. Este tipo de máquinas tienen una ventaja añadida: no solo corren más, sino que además suelen ser muy silenciosas. Por contra, requieren de torres de cierto tamaño y no todas tienen precios asequibles.

¿Es muy complicado ocear un equipo?

Ha llovido mucho desde los tiempos en los que había que ser un experto para aplicar el más ligero overclocking. De hecho, equipos como el Predator Triton 700 incorporan esta función de serie, ofreciendo al usuario la posibilidad de dar un extra de vitaminas a su equipo cuando así lo requieran los juegos más exigentes.

Comprar un equipo con este tipo de prestaciones ya incluidas supone un plus de seguridad, en tanto que no dependerá de nosotros trastear “a pelo” con componentes tan fundamentales como la CPU o la gráfica. El software PredatorSense, por ejemplo, está preparado para modificar el rendimiento dentro de los límites del hardware, por lo que resulta imposible sobrecalentar el equipo o averiarlo con un sobrevoltaje. Asimismo, la aplicación tiene en cuenta el diseño térmico de cada equipo, por lo que su funcionamiento es seguro.

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Aplicar un overclocking a un equipo que no viene preparado para ello ya es un poco más complicado. Es necesario saber si los componentes a sobrerrevolucionar lo soportan de serie, si es necesario desbloquear esta función y hasta qué punto se pueden acelerar antes de preocuparse por su vida útil, que se puede ver reducida.

¿Me conviene overclockear el PC?

acer predatorsense

Overclockear un PC “corriente” es una opción muy personal. Los riesgos técnicos existen en el momento en el que se quiere sobrepasar ese punto de rendimiento que ya empieza a ser perceptible. Sin ser lo que era antiguamente, se trata de una opción que debe ser estudiada. Si por el contrario el PC soporta esta característica de serie, no existe riesgo alguno.

El mayor problema a la hora de ocear un equipo preparado para ello es que lógicamente aumenta el calor generado por los componentes, el ruido de los ventiladores y el consumo eléctrico. Por este motivo es recomendable aplicarlo solo en los portátiles que vayan a ser utilizados sobre un escritorio. Los equipos de sobremesa tienen menos problemas ahí.

Por otro lado, es importante considerar que los componentes a utilizar en un ordenador con overclocking han de soportar esta función. Y si estás pensando en montarte un equipo pieza a pieza, valora si vas a ocearlo cuando llegue el momento. En ocasiones los productos aptos para overclocking ofrecen un rendimiento base idéntico al resto, pero cuestan más dinero al estar preparados para funcionar con mayores tolerancias.

Alberto Ballestín