Predator Triton 900, la estación de combate definitiva en lo que a gaming se refiere

Ordenadores gaming hay cientos. Tantos que la palabra, o lo que conceptualmente representa, ha quedado devaluada. Pero lo que Acer lleva distribuyendo desde 2015 con la línea Predator —herencia del Acer Aspire Predator de 2008— no se anda con medias tintas: aspira a ser el mejor.

Y este Predator Triton 900 es una especie de conclusión final a una década de proyectos. Aúna la ambición del Predator 21X de 2017 con la nueva tendencia por reconceptualizar los portátiles y convertirlos en gigantescos 2 en 1, con un lápiz inteligente y pantalla táctil. Y, pese a un precio a la altura de esta ficha técnica, es capaz de bajar la cifra final lo suficiente para acercarse a casi cualquier bolsillo.

Ficha técnica

Pantalla17.3″, UHD 4K con 60Hz, Nvidia G-Sync 
ProcesadorIntel Core i7-8750H / Arquitectura Coffee Lake de 14nm FinFET 
Memoria RAM16 GB DDR4 a 2666 MHz 
Tarjeta gráficaNVIDIA GeForce RTX 2080 de 8GB GDDR6  
Almacenamiento500GB SSD NVMe en RAID 0 
BateríaUna unidad de 72Whr 
Sistema operativoWindows 10 Home 64 bits preinstalado 
AudioWaves MaxxAudio y Acer TrueHarmony, salida audio combinada 3,5mm 
Puertos2x USB 3.1 Gen 1, USB 2.0, Thunderbolt 3, USB 3.1 Gen 2 Tipo-C, HDMI 2.0, DisplayPort 
Otras característicasCámara frontal 720p 
ColoresNegro y rojo en aluminio cepillado 
ConectividadWiFi 802.11 ac; / Bluetooth 5.0+LE / LAN Killer E3000 
Dimensiones y peso429,3mm x 303,9mm x 23,5mm (4101 gr) 
PrecioDesde 3.299 euros 

Primer contacto

Casi cincelado sobre piedra —en robusto y mateado aluminio—, nada más sacarlo de la caja nos topamos con un gargantuesco transformador de un 1kg de peso y un enorme rectángulo de 17 pulgadas. Este Triton 900 es enorme, pesado y potente. Pero también aprovecha cada milímetro, dejando unos biseles mínimos a la pantalla y robando espacio al trackpad para incluir más botones y más conexiones.

Esta parece ser la filosofía del diseño: no sacrificar nada, no dejar nada fuera, pero aprovechar cada milímetro. A un lado, bloqueo Kensington, botón de encendido, conector Thunderbolt de tercera generación, conector USB ídem y un aislado USB 3.1 Gen 1. El margen lo complementa el conector de red RJ-45 y cinco rejillas de ventilación pintadas en azul celeste.

Al otro lado, ocho rejillas de ventilación, otro USB 3.1, entrada de auriculares y salida de micro. Oculto, tras una pestaña de plástico, lo que el fabricante llama «puerto de controlador Xbox», que no es otra cosa que un USB 2.0 de toda la vida para conectar un teclado, mando Xbox 360, ratón o cualquier otro cacharro con algunos años de solera. Y, justo tras la pantalla, en la trasera de ventilación, el conector de corriente, un puerto HDMI y otro DisplayPort, junto a otro puñado de salidas para refrigerar.

En cuanto a la distribución, como puedes ver en las fotos el equipo también cuenta con entrada de aire en la parte superior del chasis. Desde una pantalla transparente protegida con Gorilla Glass podemos ver los heatpipes, dos grandes tuberías denominadas caloductos que disipan la temperatura lejos del teclado y el mouse. Por esto mismo se montan más abajo, para que CPU y GPU tengan espacio extra para mantenerse frías y no sufrir una posible fusión con el aislante térmico.

Pantalla: hogar del gaming

Antes de detenernos en el análisis técnico de la pantalla debemos hacer un alto en su bisagra. Se trata de una bisagra de aluminio Aero Hinge de Ezel con mecanizado CNC, unos brazos extensibles más propios de la industria de la automoción, de máquinas como fresadoras, que de un portátil gaming.

Esta bisagra actúa de eje sobre el que rotar y voltear la pantalla hasta casi los 180 grados, transformando este enorme laptop en una especie de tablet de 17,3’’, un potente panel para ilustradores. De hecho, podemos liberar la pantalla y olvidarnos del teclado y clickpad del módulo inferior, para montar nuestro propio teclado y ratón de gama alta para jugar más cómodamente.

Como estarás imaginando, la pantalla es completamente táctil y es compatible con todas las novedades gestuales del SwiftKey de Windows 10. La respuesta, inmediata y sin estelas, nos recuerda que este Triton 900 puede ser una estación de juego, pero también una de trabajo para los miles de arquitectos, diseñadores UX, modistas o fotógrafos que precisan de un sistema portátil con desempeño profesional.

Ahora sí, tras media hora coqueteando con los cuatro posibles modos de exposición —–tablet, portátil, pantalla y tienda de campaña— la primera sorpresa nos la llevamos con una representación del color similar a lo que ofrece un panel OLED. Y es que pese a estar ante un panel que absorbe reflejos, el contraste máximo que podemos obtener sube hasta los 1154:1, unos niveles altísimos para un panel LCD IPS. Sumemos a esto un espacio de color del 100% para DCI-P3, dejando por los suelos el gamut sRGB y mostrando la misma intensidad, sin perceptible lavado de color, desde cualquier ángulo.

Un dato muy positivo aderezado con otro detalle: en ningún momento percibimos rastro de sangrado, ni el clásico bleeding situado en el marco inferior de la pantalla, donde la alimentación es más próxima, ni en las esquinas superiores. Con unos magníficos niveles de blancos y negros, con 0,30 cd/m2 en la prueba de contraste, no podemos sino certificar que la pantalla de este Predator Triton 900 es un prodigio.

Olvídate de la webcam habitual porque la cámara de este portátil es capaz de grabar grabar vídeo a 1920×1080 y 60 FPS. Necesitarás una sala bien iluminada para lograr los mejores resultados, pero al menos tenemos la garantía de grabar por encima de los habituales 720p. En cuanto al micro, el kit se compone de un doble micro de patrón omnidireccional, aunque podemos aplicar un filtrado de ruido mediante la aplicación Waves MaxxAudio.

En cualquier caso, si buscas grabar un tutorial o conversar a través de un audio cristalino, en un directo o chat recogerás el ruido blanco de los ventiladores. Así que nuestra recomendación es tomar la salida de un auricular, a cierta distancia, o contar con un equipo profesional con filtro antipop para suavizar la respuesta de la grabación.

Hora de jugar

Estaba deseando instalar y sacarle partido a un equipo con la primera gráfica compatible con Eye Raytracing. Y cabe adelantar que sí, el equipo puede con todo, aunque hay ciertos compromisos inevitables.

Cuando decimos que puede con todo es una certeza sin letra pequeña. La trilogía de Tomb Raider se mantiene sólida como una roca, a 4K y a 60, 49 y 44 fps respectivamente. Far Cry 5 y New Dawn se mantienen a unos estables 55 y 54 fps respectivamente, con la resolución a 4K. Un festín de color para los ojos, por cierto. The Talos Principle, con todo al máximo —sombras, sincronización vertical, distancia de dibujado— y a 4K, nunca baja de 60fps.

Y, para rematar, realizamos pruebas puntuales a modo cajón de sastre con el Doom de 2016, Deus Ex: Human Revolution, Mad Max, Fortnite, For Honor y Dishonored. Todos, a 4K, con la configuraciones en “muy alta” o “ultra”, cuando el menú así lo permitía, a unos rocosos 60 fps.

Si hablamos del actual abanderado, Battlefield V, con el eye ray tracing activo y la función DLSS (Deep Learning Super Sampling), un supermuestreo donde los núcleos Tensor recogen información de la mitad aproximada de los píxeles que renderiza la gráfica, hacen que el resultado deje atónito a cualquiera. Gracias también a otras técnicas como el TAA (Temporal Anti Alising), propias de la arquitectura Turing —con 2944 núcleos CUDA Cores y 368 Tensor—, el resultado final son unos estables 4K y un HDR profundo, sutil y realista.

En suma, aunque el Predator Triton 900 puede ser considerado un equipo multipropósito, como decimos, bien orientado al mercado laboral, no podemos negar la mayor: ha nacido para ser la estación de juego definitiva.

Uso diario: teclado, trackpad y perfil

En cambio, jugando percibimos algunas incomodidades: en cuanto al trackpad, los botones inferiores incomodan a veces y el tamaño se nos antoja demasiado estrecho. Funciona a las mil maravillas gracias a su compatibilidad con Windows Precision, pero echamos en falta un par de centímetros adicionales. En Acer lo saben y, no en vano, una de las posiciones de este equipo ha sido pensado para instalar un teclado y ratón complementarios, pero conviene tenerlo en cuenta de cara al gaming sin mando tradicional.

La realidad es que no hay espacio para más: el teclado chiclet de perfil bajísimo aprovecha al máximo el ancho total. Hasta el 80% del espacio para albergar las 82 teclas, con cinco botones superiores que sirven de atajo para activar el modo Turbo, los ajustes de música, un overclock al vuelo o navegar entre tres distintos perfiles de configuración, mediante la tecla macro con la etiqueta ‘P’, de Predator.

De esta forma ni siquiera necesitamos abrir la app PredatorSense para sacarle todo el jugo. Aunque sí será necesario para ajustar el patrón de retroiluminación del teclado y el índice de brillo de la cubierta de vidrio. Y si crees que faltan las diez teclas de botones, debes saber que el trackpad puede configurarse para albergar nueve celdas virtuales, una destinada para cada ordinal.

Por cierto, en las pruebas de mecanografía percibimos un porcentaje de error superior al habitual, debido apenas son necesarios 70 gramos de fuerza para activar las teclas. Teclas perfectamente personalizables, cabe apuntar, con hasta 12 patrones distintos y la gran paleta cromática que ofrece la compatibilidad RGB.

Los altavoces frontales también responden con eficacia, suficiente para jugar, mantener una videoconferencia o escuchar algo de música. Pero la mejor forma de sacar todo el juego a Waves MaxxAudio y Acer TrueHarmony es mediante auriculares. Nosotros optamos por unos Predator Gaming, abiertos, con botón de micro y con micro retractable.

Batería y ventilación

Seremos breves en esta descripción. Su batería de 72Wh se puede drenar en una hora de juego intensivo o dos horas jugando a Fortnite con el nivel de brillo al 60%. Nada más. Si activamos el overclocking, juegos más exigentes como Far Cry New Dawn, Forza Horizon 4 o Assassin’s Creed Odyssey a 4K nativos pueden devorar el 100% en 50 minutos.

Cabe apuntar también que un equipo gaming suele ser un equipo ruidoso. Jugar a Battlefield V llevó al equipo al 89% de rendimiento de sus ventiladores. Una fluctuación que nos dejó una media del 75% de su rendimiento total. Por suerte, el precio de estos decibelios extra garantiza que el equipo nunca excederá ciertos niveles de temperatura. No hay el menor riesgo.

La CPU en reposo rara vez supera los 30 ºC, en activo al máximo rendimiento puede alcanzar los 82 ºC. La GPU asciende un par de grados en reposo pero al máximo rendimiento se mantiene en unos distantes 76 ºC. Transmitiendo vídeo a 1080p mediante Youtube y Mixer percibimos picos de 30 ºC al lado del teclado y un par de grados menos a la altura del panel táctil.

Tras un uso continuado conectándonos a la corriente, la parte más caliente del fondo ascendió hasta los 60 grados, el teclado subió hasta los 42 ºC y el trackpad apenas subió un grado más respecto al teclado.

Cabe apuntar que este Predator Triton 900 hace uso de la cuarta generación de Aero Blade 3D, con 59 hojas de metal con 1mm de grosor y una ranura de doble muesca estabilizadora, con aletas en los bordes superior e inferior del ventilador y un alerón curvo para reducir vibraciones que emula el silencioso aleteo de un búho.

Conclusiones finales

Estando ante un sistema tan estable, tan rápido, con un disco de 500 GB trabajando a unos 3500 MB/s, la sensación final es muy positiva. Hablamos de un equipo que atesora una calidad evidente y un potencial envidiable, pese a que su procesador de 6 núcleos y 12 hilos trabaja a 2,2 GHz y 4,1 GHz en modo turbo, cifras bastante clásicas.

Un equipo que ofrece más información en la práctica que a través de sus datos fríos. La descarga de Steam y Epic Game Store fue inmediata. Y juegos de 50GB como Fortnite apenas nos llevaron 8 minutos mediante nuestra conexión WiFi 5G. Ni siquiera nos planteamos utilizar el conector RJ-45 porque la red, tanto jugando offline como online, fue precisa y muy estable.

Esto es algo que logra, en parte, gracias al prestigioso controlador Killer E3000 con tecnología GameFast e Intelligent Engine, el cual reduce latencia y prioriza mediante análisis automático. La conexión WiFi tampoco queda desnuda gracias a un módulo M.2 CNVi y su chip Intel Wireless-AC 9560NGW, capaz de operar a 1,73 Gbps y 160 MHz.

No en vano hablamos del más veloz de su generación y el más potente que podemos encontrar en el mercado, perfectamente compatible con conectividad WiFi AX, lo que en teoría se traduce con un 37% más de velocidad. Tampoco olvidemos la conectividad Bluetooth 5.0 + LE, algo que agradecerán tus teclados, ratones, móviles, auriculares y demás dispositivos conectados vía Bluetooth.

En resumen, este Predator Triton 900 es un equipo al que poco podemos achacar, un sistema sin fisuras muy pesado, de escasa batería y trackpad demasiado estilizado, pero también un equipo que pisotea a sus competidores mediante datos abrumadores, rendimiento superior y una pantalla que ya tildamos de nuevo estándar y que echarás en falta en cuanto veas cualquier otro juego en cualquier otro panel. Sí, enamora un poco, hay que decirlo.

En InGET by Acer | Los últimos videojuegos del mercado para aprovechar al máximo tu convertible

En InGET by Acer | Acer Nitro 7, el laptop gaming definitivo para el jugador casual

Israel Fernández