Probamos el Acer Aspire 7: un portátil todoterreno para el día a día

¿Existe el ordenador perfecto? Responder a esta pregunta es imposible por una sencilla razón: el sistema ideal será distinto para cada tipo de usuario. Donde unos buscarán potencia a raudales otros querrán autonomía por encima de otras características.

El Acer Aspire 7 es resultado de un estudiado análisis de estas necesidades. Aspira a ser el sistema ideal: diseño elegante sobre marco de aluminio que protege ante golpes, construcción sólida y peso equilibrado, rendimiento por encima de la media para el precio de salida que garantiza, y una gráfica que cumple con su desempeño en cualquier tipo de tarea ofimática. Veamos en profundidad hasta dónde cumple en su rendimiento diario.

Ficha técnica

Pantalla 15, 6 pulgadas Full HD (1080p)
Procesador Hasta Intel Core i7-7700HQ
Memoria RAM Hasta 24 GB (modelo de pruebas con 16GB)
Tarjeta gráfica Nvidia GTX 1050M con 2 GB
Unidad de DVD No
Almacenamiento Hasta 512 GB en SSD y 2TB en disco duro
Batería Batería de litio de 48 Wh; 3.5 horas de uso normal; indicadores LED
Sistema operativo Windows 10 Home
Audio Altavoces estéreo y 1x salida auriculares
Conexiones Intel AC 7265 Wireless AC , Bluetooth 4.1
Puertos Bloqueo Kensington, RJ45 (Ethernet), 1 USB 3.0, 2 USB 2.0, 1 USB 3.1, 1 HDMI
Colores Negro sobre aluminio cepillado
Dimensiones 53 x 32 x 7,2 cm (2,4 kilos)
Precio Desde 800 euros

Primera toma de contacto

Siguiendo la máxima de apostar por aluminio de gran calidad, sacar de la caja y abrir este equipo impresiona. Se aprecia un buen diseño de bisagra y un acabado elegante, con un amplio espacio para reposar las muñecas y un perfil de teclas bajo y de tacto agradable. El teclado, por cierto, entendiendo que es un modelo de pruebas internacional, no cuenta con la letra eñe.

Nada más encender el equipo nos encontramos con Netflix y Booking chincheteados en la barra de control inferior; eBay como icono de acceso directo. El sistema viene de serie con los navegadores Edge y Firefox instalados. Incluye también Norton Security, que arranca al ritmo del inicio y nos informa del periodo de prueba. Para terminar, el pack comprimido de Office se encuentra preinstalado y dentro de las herramientas del propio equipo encontramos el Acer Portal y Acer Care Center.

Este Aspire 7 ha nacido para rendir tanto en el salón, mientras disfrutamos de una buena película en nuestro servicio de streaming favorito, como para viajar de un lado para otro. El disco de arranque es un disco sólido ‘Cv3-8d512 Dell LITE-ON M.2’ de 512GB. La partición es un Toshiba MQ01ABD100 SerialATA de 1TB a 5400 rpm, en formato NTFS. Suficiente para albergar miles de archivos personales y un buen puñado de aplicaciones.

Diseño y conectividades

Como decíamos, estamos ante un diseño ligeramente más espacioso y robusto a los estándares de este margen de precios, con unas muy buenas sensaciones exteriores.

El marco superior de la pantalla es más grueso de lo que uno desearía, pero sirve para albergar la webcam, indispensable en este tipo de equipos. Los puertos, como hemos citado, son un USB-C, con la capacidad de alimentar aún estando el sistema apagado, la entrada ethernet, un HDMI, un USB 3.0 y otros dos 2.0 en el margen derecho, lector de tarjetas SD, y entrada/salida para micrófono o auriculares.

El trackpad cuenta con una banda metalizada brillante para resaltar el revestimiento exterior y cuenta con lector de huellas dactilares, en la esquina superior. Otro punto destacable lo encontramos sobre la bisagra, con capacidad de aperturarse hasta más de 180 grados, hasta el tope que impone el propio diseño. En la carga inalámbrica, el equipo dispone de conexión Bluetooth y puede conectarse a todo tipo de redes 5G, WiFi AC, servicios Paid WiFi y Hotspot 2.0.

El frontal: pantalla, sonido y webcam

La webcam cuenta con un objetivo bastante estándar que puede llegar a generar más ruido del deseado, influyendo en el resultado de las videoconferencias. En cambio, cuenta con un sistema integrado de micrófono digital doble con tecnología de reducción del ruido ambiental, lo que condiciona a una respuesta de audio clara y definida.

En la pantalla nos encontramos con un panel IPS mate (ideal para evitar reflejos) de 15,6 pulgadas con una resolución FullHD y relación de aspecto 16:9. Su cobertura de color se mantiene en el 82% del espectro sRBG y maneja unos brillos con batería de 382 cd/m² y un contraste 1005:1 (negro de 0.38 cd/m²). En líneas generales es muy agradable y no parece absorber la luz ambiente, ni de una lámpara ni de focos directos apuntando al panel.

La aplicación Acer Color Inteligence controla los niveles de saturación de forma dinámica, ayudando a mantener en tiempo real unos niveles neutrales muy orgánicos. Cabe decir que viendo series con iluminaciones agresivas (por parcas) como Taboo y Alias Grace, sentí que estaba ante una pantalla de rendimiento superior a lo que sus estadísticas frías presumen.

Su punto flaco se encuentra en los altavoces. Cuenta con un sistema Dolby muy potente pero parece no ser capaz de controlarlo. El máximo de volumen es bastante potente y serviría para ambientar una sala de 12 m², pero su rendimiento en graves tiene margen de mejora, seguramente por su apuesta de diseño: todo el audio es proyectado desde unos pequeños speakers inferiores que condicionan el diseño de la rampa frontal pero que proyectan cierta reverberación y ruido blanco.

El driver Realtek HDA rinde con eficacia y reconoce todos los distintos micrófonos y auriculares que probamos, desde unos Sennheiser inalámbricos conectados vía Bluetooth a un rango de 5m hasta unos Superlux conectados directamente a la toma de audio, un jack de 3,5mm.

Y la trasera: ventilación, autonomía y ruido

La ventilación arroja conclusiones interesantes. Es un sistema silencioso, hasta el punto de lograr un perfil envidiable. Durante el día a día, sin buscar una media ponderada, podemos decir que se mantiene en unos 30-35 decibelios, por debajo de otros equipos similares en su segmento. El HDD opera sobre unos 32 db y la carga asciende hasta los 40-45 db, pero siempre bajo unos mínimos magníficos.

La autonomía, en cambio, es su asignatura pendiente. Puede caer rendido en apenas dos horas si le damos caña sin parar, y subir hasta las 5 si estamos sentados en una cafetería escribiendo textos y consultando Gmail u otras tareas de índole similar. Así que según el tipo de usuario, puede ser suficiente o puede quedarse un poco corto.

Soy un usuario que trabaja con perfiles lumínicos bastante bajos, así que cuando un equipo me avisa de «low battery» tiendo a ponerme más nervioso de la cuenta. Cabe decir que el transformador y cargador soportan tanto 5v como 12 y 20v, así que es compatible para cargar a distintos voltajes sin problema.

Hora de medir rendimientos

Tras 30 minutos de pruebas, con distintos desktops para videoconferencias, escritura, exportación de archivos para comprobar el rendimiento en la memoria, reproducción de vídeo, creación de sumarios, control de ventanas, edición fotográfica, carga de miniaturas y varias decenas de pruebas más, podemos decirlo: es un equipo impecable.

En las pruebas de renderizado y visualización se apreciaban caídas de frames y un uso indiscriminado de los ventiladores. El POV-Ray arrojó datos esclarecedores: nada de volvernos locos dentro del segmento del gaming. Podemos apostar por algo más agresivo que ‘League of Legends’, pero no pensemos que plantaremos cara a todos los juegos actuales en Ultra sin sufrir bien en rendimiento, bien en ventilación.

Jugando a ‘The Witcher 3’ (2015) solo pudimos mantener un rendimiento estable por encima de los 35 fps en alto. En ultra percibimos una respuesta irregular en la sincronización vertical. Juegos como ‘Dirt 4’ (2017) funcionaron sin la menor queja del sistema excepto cuando el fondo cargaba demasiados elementos; ‘The Division’ (2016) se comportó especialmente bien, con unos estables 50 frames por segundo. En ‘Bioshock Infinite’ era capaz de correr a unos alucinantes 65 fps.

Como podemos comprobar en el benchmark superior, el Aspire 7 rinde especialmente bien en las tareas esenciales: navegar, editar texto, exportar archivos y manejar cargas gráficas derivadas de las propias ventanas del sistema. Por suerte, para quienes deseen inyectarle un extra de velocidad, su diseño cuenta con una puerta extraíble con pestaña sencilla, que permite acceder al compartimento interno para incluir un módulo extra de RAM y subir hasta los 24GB.

Consideraciones finales

Pese a los claroscuros, este Aspire 7 funciona. Estamos ante un todoterreno, sin duda, un sistema portátil que planta cara en otros segmentos que no son el suyo por derecho propio.

Si la carga de trabajo es excesivo el equipo lo hará notar, duplicando los niveles de ruido y ralentizando la eficacia gráfica. Pero abruma la robustez con la que pasa de una a otra aplicación —los 1,6 segundos en abrir GIMP me dejaron helado— y podría ser sin duda el equipo de cualquier usuario que busque una experiencia equilibrada para su día a día.

 

Israel Fernández