Todo lo que necesitas para transformar tu portátil en el equipo ideal para trabajar

El ordenador portátil se ha convertido en un elemento esencial en nuestras vidas, tanto que para muchos se ha transformado en el objeto que los acompaña a todas partes. Por ejemplo, equipos como el Acer Swift 7 combinan la ligereza que nos permite llevarlo a todas partes, con una potencia y rendimiento que nos permiten elaborar casi todo lo imaginable.

Sin embargo, hay muchas ocasiones en las que nos vendrían bien algunos extras. Nos referimos a todos esos accesorios y periféricos que nos hacen la vida más fácil, y que nos permiten transformar un portátil en un equipo ideal para trabajar. ¿Cuáles son y qué nos aportan?

Una segunda pantalla te dará la vida

Si nunca has probado a trabajar con una segunda pantalla, pruébalo. No te arrepentirás, garantizado. No conozco a nadie que lo haya hecho y haya dado marcha atrás.

Pese a que las pantallas de portátil tienen cada vez una mejor calidad y resolución, utilizar un monitor adicional te permitirá ampliar el escritorio con todavía más píxeles. Y lo que es más interesante aún: crear dos espacios de trabajo para tener abiertas a la vez dos aplicaciones, páginas web o lo que quieras, en su máximo esplendor.

Hay monitores para todos los gustos y colores. Puedes elegir un monitor gaming para disfrutar de lo mejor del mercado actual, aunque en el mercado hay mucha variedad y disparidad. Ten en cuenta bien las características de un monitor y lo que realmente necesitas: ¿qué tamaño y qué resolución? ¿qué entradas de vídeo son compatibles con tu portátil? ¿plano o curvo?

Si te gusta la marcha, portátiles potentes y de gama alta como Acer Swift 7 disponen de varias salidas de vídeo con lo que se pueden conectar varios monitores externos simultáneamente, y que trabajarán junto con la pantalla integrada. ¿Te animas?

Un ratón para mejorar tu productividad

Aunque los teclados y trackpads de los portátiles han mejorado, y de qué manera, en estos últimos años, seguimos acostumbrados sobre todo al manejo de los ratones convencionales.

Olvidémonos del teclado, pues los integrados en los portátiles actuales son muy buenos y funcionan de maravilla en la mayoría de los casos. El trackpad es lo que se nos queda corto, con lo que un ratón es su mejor sustituto.

Los hay de todos los colores y sabores. Con cable o inalámbricos (generalmente a través de Bluetooth), grandes o pequeños, ergonómicos, con mil y un botones o con lucecitas. Cientos y cientos de diferentes modelos entre los que seguro hay más de uno que te enamora.

Para matrícula de honor, los trackballs: esos ‘ratones con bola’ muy habituales en los 90 y que aún siguen haciendo las delicias de muchos gracias a su comodidad y sensibilidad.

Una base de refrigeración

Cuando pasas largas jornadas frente al portátil, y sobre todo en los meses más calurosos del año, una buena base de refrigeración es siempre una gran aliada.

Nos permitirá reducir la temperatura de funcionamiento del equipo, y con ello también reducir el funcionamiento de los ventiladores del ordenador y evitar el –en ocasiones– molesto ruido.

¿Cuál elegir? Primero de todo, elige una cuyas dimensiones sean acordes a las de tu ordenador. Y ten también en cuenta algunas características como los materiales de fabricación (aluminio, plástico, etc.) o lo ventiladores que utiliza (número y diámetro).

Un dock para ampliar tus posibilidades

Los portátiles, al estar cada vez más limitados en dimensiones, incorporan cada vez menos puertos de conexión. La solución es confiar en conectividad inalámbrica como Bluetooth, o bien sacar más puertos de donde solo hay uno. Es la magia de los docks que funcionan a través de USB Type-C.

Mientras los USB 3.0 y anteriores eran bastante similares entre ellos, el más reciente USB Type-C amplía las posibilidades a mucho más que mover datos: también permite sacar vídeo, audio red, o incluso energía. Es un puerto polivalente.

Esto ha abierto la posibilidad de incorporar un dock que, conectado a través de uno de los Type-C del portátil, pueda sacar a su vez salidas de vídeo o conectores USB ‘estándar’, los de toda la vida. Si te interesa uno de estos docks, que sepas que los hay de todo tipo y formas (base, torre, etc.) y que te permitirán ampliar enormemente las posibilidades de tu portátil.