¿Torre o All-In-One? Cómo elegir el mejor sobremesa

Sobremesa o portátil no es la única decisión que hay que tomar a la hora de comprar un nuevo ordenador. Ambos formatos brindan al consumidor múltiples variaciones de la misma idea con sus pros y sus contras, y así como un laptop puede conducirnos a elegir entre un portátil tradicional o un convertible, los equipos de escritorio pueden clasificarse como convencionales o todo en uno.

Un ejemplo clásico de un PC de sobremesa sería el Aspire XC, con ese formato de torre que nos es tan familiar. El Aspire U 27, por contra, representa fielmente el concepto de todo en uno al incluir en el mismo equipo el monitor y la CPU. Son filosofías informáticas distintas que deben ser juzgadas cuidadosamente antes de decidir la compra.

Más tamaño, más potencia (pero también más consumo)

Si bien no se trata de un rasgo común, normalmente los equipos todo en uno son ordenadores de un uso eminentemente ofimático y multimedia. Máquinas excelentes para procesar textos, navegar por Internet o ver series y películas. Para jugar, no tanto. Por contra, un ordenador personal tipo torre puede ofrecer potencia suficiente para realizar tareas más complejas y exigentes.

El motivo es muy simple: a mayor tamaño, menor capacidad de disipación.

Igual que un ordenador portátil no puede equipararse en rendimiento a una máquina de sobremesa (a menos que nos vayamos a monstruitos gaming), un PC todo en uno debe hacer uso de componentes sumamente eficientes. Esto implica procesadores de menor velocidad y un menor énfasis en las capacidades gráficas. En el caso del Aspire U 27, esto se plasma en el uso de un chip Core i5-7200U con gráficos integrados Intel en lugar de una tarjeta separada. Además, cuenta con LiquidLoop, un sistema de refrigeración líquida que minimiza por completo el ruido y la acumulación de polvo propias de la ventilación tradicional.

Por su parte, una torre como el Aspire XC tiene espacio suficiente para montar hardware de mayor tamaño y potencia. Esto se puede apreciar en la posibilidad de integrar una tarjeta Nvidia GeForce GT 720 con 2 GB de RAM que ya puede dar alguna satisfacción si no se busca ejecutar los juegos más exigentes del momento. Por contra, no solo es un equipo más voluminoso, sino que el sistema de ventilación generará algo más de ruido que un todo en uno de gran eficiencia.

El monitor: prêt-à-porter o de venta por separado

Esto debería ser obvio. Si te compras una torre, la pantalla la pones tú. Si por contra estás mirando un todo en uno, tendrás una preocupación menos. Los todo en uno son una buena opción para hogares donde no quieran complicarse comparando prestaciones, tecnologías de panel y precios.

Si por contra nos inclinamos por una torre, podemos reutilizar cualquier vieja pantalla que tengamos. O directamente tirar la casa por la ventana con un monitor de la familia Acer Gaming, si lo que buscas es una calidad de imagen superior. Siéntete libre de gastar tanto (o tan poco) como quieras.

Facilidad de ampliación vs simplicidad

A mayor tamaño, mayor número de conectores. Internos y externos. Esto significa que una torre siempre dispondrá de una mayor capacidad de ampliación, pudiendo tomar un equipo modesto y ampliarlo fácilmente cambiando su disco duro o tarjeta gráfica con solo quitar unos tornillos e introducir el nuevo componente.

Por su parte, los equipos todo en uno están limitados en cuanto a potencial de ampliación. Lo cual no tiene por qué ser algo negativo, puesto que suelen ser ordenadores de un uso eminentemente básico y sus prestaciones están diseñadas para cubrir las necesidades fundamentales de sus usuarios target. Reproducir vídeos de YouTube y llenar folios con Word no requiere de una tarjeta de sonido Hi-Fi o una GPU de rendimiento profesional, así que no se pierde nada. En el fondo todo se limita al uso que vayamos a darle.

Alberto Ballestín