¡‘Brain races’! Las carreras en las que solo se usan los pensamientos

Los atletas se preparan mentalmente para la competición. Ya tienen puesto el casco EEG que registra su actividad bioeléctrica cerebral. Las pantallas se encienden, se escucha un pistoletazo de salida, y los avatares virtuales empiezan a correr por la pista tan rápido como los atletas son capaces de pensarlos.

La pista es digital, repleta de peligros virtuales como los que encontraríamos en un videojuego. Pero no es un juego, es una carrera de personas con tetraplegia. Usan la tecnología para “pensar” órdenes a sus avatares, que avanzan a toda pastilla. Son las Brainraces, carreras en las que solo se usan los pensamientos para participar.

La EEG salta de la medicina a la competición

La encefalografía (EEG) es una técnica que inventó en el siglo XVIII de la mano de Birmick Caton, un médico de Liverpool que se dio cuenta de que los cerebros emitían pulsos electromagnéticos. Al procesar información, nuestra masa gris envía numerosas señales, que un casco especial es capaz de registrar.

Estas señales se han usado en medicina para evaluar y diagnosticar desde problemas de sueño a trastornos psiquiátricos graves. Sin embargo, la tecnología ha ido un paso más allá y ahora puede usarse la EEG para competición deportiva de alto nivel. Son atletas que usan su mente, aunque distan mucho de la fusión entre el ser humano y la máquina a nivel cerebral.

Al registrar la actividad, el atleta puede dar órdenes “telepáticas”. Lejos de ser parte de un guion de ciencia ficción, la primera brain race oficial se celebró en el Cybathlon de Zúrich de 2016. La competición recibía entonces el nombre de BCI Race, y en 2020 tendrá su próxima edición.

Atleta-brain-races-competición

En la imagen de arriba, un atleta se prepara para competir. El casco sobre su cabeza tiene electrodos que leen la actividad sináptica de las capas externas del cerebro.

Así envía tu cerebro información a las piernas

Si nuestro cerebro es una gran máquina de computación (un procesador), nuestros músculos son actuadores. Cuando pensamos en desplazarnos hacia delante, una señal eléctrica generada en el cerebro recorre nuestros nervios y llega hasta los músculos, que se contraen o relajan en base a la orden.

Con un gran conjunto de estos mandatos somos capaces de andar o correr. Por desgracia, existen enfermedades y patologías que interrumpen o hacen imposible que la señal llegue de un punto a otro. O bien los “actuadores” no funcionan como deberían, como en el caso del ELA. Sin embargo, el cerebro sigue en perfecto estado.

Cómo se compite en una ‘brain race’

El casco EEG y el avatar de las Brainraces forman un tándem que sustituye al cuerpo físico del atleta. El casco registra las señales del cerebro y, en lugar de transmitirlas por los nervios a los músculos, traslada las órdenes mediante cables a una CPU. Allí, la señal se interpreta y se usa para dar vida al avatar.

Si has visto la película ‘Avatar’ (2009), el procedimiento es bastante similar. Se envían señales eléctricas registradas mediante un casco EEG a un cuerpo. En este caso no es de cuerpo completo, sino una representación virtual en una pantalla, pero la mecánica es la misma.

No es muy diferente de usar un ordenador de última generación como el Acer Nitro 5 y controlar con el pad de flechas un coche de carreras. En lugar de impulsos eléctricos de un casco que lee la mente, este portátil con hasta 32 GB de RAM interpreta las pulsaciones de las teclas para generar movimiento virtual.

NITRO-5-carrera-coche-brain-races

Para participar en las brain races es necesario un casco de BCI Race, un ordenador que sepa interpretar las señales, y el software de la competición. Además de, por supuesto, un atleta con muchas horas de entrenamiento detrás. No deja de ser una competición de dimensiones olímpicas.

Es muy curioso cómo la tecnología de estas carreras mentales iguala las posibilidades entre atletas con diferentes capacidades físicas y neuromotoras. Tanto una persona que posea una discapacidad como alguien que pueda correr con normalidad compiten en igualdad de condiciones: con su mente.

Así funciona la pista de carreras, y la mente de los atletas

Como si de un videojuego arcade se tratase, estas brain races trabajan sobre una pista en falso 3D. Los avatares pueden correr hacia delante (derecha en el panel de abajo) pero no pasar del fondo al frente. En el recorrido, tendrán que hacer frente a diferentes retos y dificultades, y no se pueden usar las manos.

cybathlon-bci-brain-races-carrera

Pinchos que salen del suelo, plataformas de tierra, vallas como las de las competiciones de 100 m clásicas que vemos en las olimpiadas, cambios de nivel, viento en contra, y un largo etcétera de dificultades aparecen una tras otra en esta pista virtual. Como única herramienta para sortearlas está la mente de los atletas.

Esto exige un dominio absoluto de los pensamientos y una concentración estricta que va más allá del deporte físico tradicional. Cualquier persona puede diferenciar entre “pensar en levantar el brazo” y levantar el brazo realmente. Sin embargo, en las BCI Race el mínimo pensamiento afecta a la competición.

Un reto para el lector para colocarse en perspectiva: trata de no pensar en un elefante rosa mientras te imaginas corriendo. Difícil, ¿eh? Este tipo de pruebas mentales son a las que se enfrentan los participantes, que previamente han tenido que “configurar” su cerebro.

Para uno de los atletas el avatar avanza cuando piensa en el color rosa, mientras que otro trata de levantar mentalmente las piernas para provocar la misma respuesta en su avatar. El EEG mide impulsos, pero le da igual qué signifiquen estos, siempre que sean potentes y pueda leerlos.

Cybathlon, las olimpíadas ciborguistas que revolucionan la tecnología

Las BCI Race se enmarca dentro de una competición mucho mayor llamada Cybathlon. Una traducción al castellano podría ser la de Olimpiadas Ciborguistas, ya que en todas las disciplinas se hace uso de ampliaciones humanas mediante cibernética. Es algo maravilloso digno de ver que infunde esperanza en la tecnología, lo opuesto a las distopías de la ciencia ficción.

Como puede observarse en el vídeo de presentación de arriba, las competiciones son muchas y muy variadas. Control motor fino de un brazo prostético, pistas de obstáculos usando exoesqueletos de amplio espectro, carreras mentales… Este tipo de competiciones están ganando tracción gracias a la tecnología implicada.

La tecnología usada es la expresión máxima de las capacidades del momento, prototipos experimentales que solo estos atletas pueden tocar. Sin embargo, en unas décadas podrían ayudar a miles de personas en todo el mundo.

Un ejemplo: fusionando las tecnologías de movilidad del exotraje del vídeo y la de la lectura EEG de las brain races, personas con tetraplejia podrían salir a la calle y pasear.

En la base de estas competiciones que parecen futuristas está la potencia de cálculo. Esta ocupa un papel clave en la cibernética. Sin una buena RAM, como la que ofrece el Acer Nitro 5, es imposible correr en una brainrace, mover una silla de ruedas 4×4 por la pista de obstáculos, o manejar un exobrazo con destreza.

La ciencia y la tecnología son aditivas. Es remarcable cómo la medicina del siglo XVIII ha ido dando pasos hasta convertirse en una disciplina deportiva para personas con baja movilidad, y cómo esta luego impulsará la calidad de vida de las mismas, una rama que ahora entraría dentro de la medicina restitutiva.

En InGET | ¿Actualizarías tu cerebro para no sentirte inútil ante las IA?

Imágenes | iStock/eranicle, Cybathlon

Marcos Martínez @euklidiadas