Cinco avances alucinantes que jamás habrían sido posibles de no ser por la tecnología

En función de la computadora (computer) que cojamos, los ordenadores se inventaron en una fecha u otra. La ABC, computadora diseñada por el físico John Vincent Atanasoff en 1942, marcó un antes y un después. Tras ella, llegarían nuevos modelos y sus cálculos harían posible el cambio del mundo.

Gracias a los ordenadores hemos sido capaces de alcanzar cotas de desarrollo y sostenibilidad sin precedentes. Sus cálculos son claves en nuestra vida, y ya no entendemos el mundo sin ellos. Aquí mostramos cinco avances alucinantes que jamás habrían sido posibles de no ser por la tecnología.

Internet, la red de redes y un nuevo ecosistema

Una de las ideas brillantes del siglo XIX fue la de conectar dos ordenadores en red para intercambiar información. Y luego un tercero, dando lugar a un “ordenador puente” entre ambos extremos. Tras ello, se cerró el extremo en una estructura triangular y nació el ecosistema TCP/IP todavía vigente.

Los ordenadores de todo el planeta se volvieron parte del mismo todo al que llamamos Internet y evoluciona hacia el IoT. Esta herramienta ya ha conectado al 53% de la población mundial, y continúa avanzando. Mientras, ha generado nuevas formas de trabajar y de relacionarnos, y sigue evolucionando.

El proyecto genoma humano, para conocernos mejor

En 2001 el coste de descifrar el genoma de una persona resultaba abusivo. Si alguien quería conocerlo necesitaba 100 millones de dólares americanos. Hacia 2015 alguien con 1.000 dólares podía obtener su código vital. Rápido y relativamente asequible.

Acer-nitro-5-potencia

La potencia de cálculo que hoy observamos en portátiles domésticos, como el Acer Nitro 5 de 16 GB de memoria y un procesador i7 de 8ª generación, eran un sueño hace tan solo una década. La ley de Moore nos ha dotado de una potencia para uso personal sin precedentes, que hoy podemos usar en casa.

A la conquista del sistema solar y el espacio

En 1969 se lanzó probablemente la nave más importante de todas las misiones espaciales. Aquella que pondría a Neil Armstrong en la Luna. El ordenador de a bordo, el Apollo Guidance Computer (AGC), se saturó con los cálculos y mostró los terribles errores «1201» y «1202»: colapso del procesador.

Sin embargo, había guiado a la tripulación a la Luna, y les trajo de vuelta. Hoy día, hemos lanzado una decena de sondas al Sol y otras tantas a Venus. Hemos colocado robots sobre la superficie de Marte e incluso nos hemos posado en un cometa (Rosetta, 2016). Todo gracias a una potencia de cálculo sin precedentes.

Philae-Rosetta-mision

La Wikipedia, un proyecto infravalorado

A menudo damos poca importancia a la enciclopedia más grande del planeta. Esa que no te cobra nada por usarla y en la que cualquier persona puede colaborar añadiendo o corrigiendo información. Se lanzó en 2001 frente a duras críticas y hoy es el quinto lugar más visitado de la red.

Wikipedia ayuda a millones de personas a aprender y resolver sus dudas, y probablemente sea el único gran proyecto colaborativo de la humanidad. Sin una red distribuida de ordenadores y ciudadanos conectados, Wikipedia no podría existir.

La inteligencia artificial, ya de uso corriente

Al pensar en la inteligencia artificial, imaginamos el futuro con robots humanoides. Sin embargo, está más cerca de lo que pensamos. Si abrimos el Acer Nitro 5, no necesitamos echar mano de su tarjeta GeForce GTX para usar IA. Basta con acceder al navegador y buscar algo en la barra de Google.

También usas inteligencia artificial cuando estás las redes sociales, entras en sistemas streaming como Netflix o apuntas tus lecturas en Goodreads. Las recomendaciones que obtienes están basadas en redes neuronales y machine learning. La IA no es futuro, es presente.

 

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Imágenes | ESA, Acer

Marcos Martínez @euklidiadas