Cómo funciona un disco SSD y por qué es mejor que un HDD

Cuando compramos un portátil, nos preguntamos qué tipo de disco queremos que tenga: SSD o HDD, Unidad de Estado Sólido y Unidad de Disco Duro, respectivamente, por sus siglas en inglés. La gama Swift de Acer, por ejemplo, trabaja sobre SSD, pero en muchas ocasiones esta tecnología se usa como upgrade o mejora del portátil. Te explicamos cómo funciona un disco SSD y por qué es mejor que un HDD.

¿Cómo funciona un disco SSD?

Para explicar qué es un disco SSD primero explicaremos que un disco duro HDD es un medio de almacenamiento básico y no volátil. Es decir, la información permanece guardada sobre un disco magnético (literalmente tiene forma de disco)  una vez se apaga el ordenador.

Dicho esto, un disco SSD no se parece físicamente a un HDD. No hay disco propiamente dicho, ni elementos móviles, ni un cabezal de lectura/escritura que añada o borre información. En su lugar, un conjunto de chips con memoria flash interconectados almacenan la información: son mucho más compactos y densos.

¿Cómo funciona un disco SSD?

Por estandarización, los discos SSD tienen los tamaños clásicos de los discos magnéticos HDD (3.5” en sobremesa y 2.5” en portátiles) y la interfaz SATA para conectarlo al ordenador.

Para entender cómo funciona un disco SSD podemos compararlos a las memorias flash que usamos en los pendrive. Dicho esto, y aunque basados en la misma tecnología, los discos SSD son mucho más fiables que las memorias flash que encontramos en pendrives, así como más rápidos a la hora de escribir o recuperar información.

¿Por qué un SSD es mejor que un HDD? Diferencias entre ambas tecnologías

Hemos de destacar dos puntos importantes. Lo primero es que tanto SSD como HDD son mecanismos que hacen lo mismo: almacenar información en un ordenador y permitirnos usar sus funciones, como arrancar el sistema, almacenar aplicaciones o almacenar archivos. Lo segundo, que se trata de dos tecnologías diferentes con muchas décadas de diferencia.

Esto último hace que el GB de almacenamiento en las unidades SDD sea relativamente más costoso que en las HDD (entre tres y cinco veces más). Y prácticamente aquí acaban las desventajas.

La ventaja más conocida de las memorias SSD es la velocidad de acceso. El arranque es prácticamente instantáneo frente a los varios segundos que tarda el HDD en girar. Esto hace que los ordenadores con SSD respondan al inicio de manera mucho más rápida, pero también en una búsqueda aleatoria dentro de la memoria. Por ejemplo, cuando buscamos un archivo o abrimos una aplicación, las memorias SSD tienen un tiempo de respuesta de 0,1 ms frente a los 2,9-12 ms que suelen presentar los HDD.

Swift 7 ordenador

La latencia mecánica de los HDD también ralentiza el sistema, ya que para localizar un conjunto de datos hay que esperar a que el brazo de lectura se posicione físicamente sobre ellos. Este último punto facilita velocidades de lectura y escritura de 200 MB/s a 2.500 MB/s (MegaBytes por segundo) para los SSD frente a las 200 MB/s de máxima de las HDD.

Dentro de las unidades SDD nada gira, ni hay cabezal. Esto puede hacer a los amantes del silencio decantarse por un portátil sin HDD. No obstante, la falta de elementos mecánicos tiene dos ventajas interesantes desde el punto de vista de comportamiento: la temperatura es más estable apenas se calienta (30-40ºC frente a los >55ºC de un HDD); y los fallos mecánicos son inexistentes.

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Marcos Martínez @euklidiadas