Hipermetropía ambiental: los que contaminan son los demás

Internet y la conectividad nos ha hecho más conscientes de la contaminación medioambiental que suponen las distintas actividades humanas. Hoy sabemos más que nunca la importancia del reciclado doméstico, del consumo de energía en el trabajo, o del uso de vehículos térmicos para desplazarnos.

Sin embargo, sufrimos un curioso caso de lo que el psicólogo David L. Uzzell llama hipermetropía ambiental en su artículo sobre las distintas dimensiones de los problemas ambientales. En general, tenemos la sensación de que el que contamina es el vecino, y no nosotros, echando balones fuera.

Estamos de acuerdo con reciclar, pero no lo hacemos tanto como creemos

El interés por el reciclaje está entre las principales prioridades de los españoles, y los distintos estudios anuales demuestran que cada vez reciclamos más, en volumen; y mejor, separamos bien los distintos residuos. Por ejemplo, ya se recicla el 44% de los polímeros en España, más que años anteriores.

Dicho esto, todavía queda mucho por recorrer, especialmente en cuanto al reciclaje de los residuos electrónicos. Estos llegaron a ascender a 46 millones de toneladas en 2016, y solo se recicla el 20% de ellos, una cifra muy baja.

Como dice Uzzell, la hipermetropía ambiental funciona de un modo similar a la hipermetropía “normal”: vemos bien lo que pasa lejos, cuando los demás no reciclan bien; pero nos cuesta más al mirarnos a nosotros mismos, cuando somos nosotros quienes reciclamos mal.

El reciclaje, en el punto de mira de la contaminación

Aunque la contaminación aparece en muchísimos lugares y actividades, 2018 ha arrancado con una China que ya no nos compra el plástico a España, por lo que tendremos que reciclarlo aquí. Para ello necesitamos separar mejor, y si es posible consumir menos.

Tener diferentes bolsas en casa nos ayuda no solo a tomar conciencia de nuestro pequeño pero importante impacto en la contaminación total del planeta; sino también a clasificar mejor los distintos residuos como papel o envases.

Los residuos electrónicos son todavía más fáciles de reciclar porque generamos muchos menos kilos al año. De hecho, no todos los años tiramos un portátil o tablet a la basura, especialmente si lo cuidamos con cariño y lo formateamos de tanto en tanto.

Cuando los móviles u ordenadores ya no nos den un buen servicio, siempre podemos llevarlos a un punto limpio, al comercio donde compraremos nuestro próximo Acer Swift 5, e incluso a una tienda grande o distribuidora con más de 400 m2 en la que tienen obligación de aceptarlo y reciclarlo según el RD 110/2015 del BOE.

Cómo las empresas ayudan a hacer sus productos más verdes

Muchos fabricantes, entre los que se encuentra Acer, diseñan sus dispositivos pensando en cómo pueden aumentar la reciclabilidad. Es el llamado Green Design. Que sea fácilmente desmontable en distintas piezas (carcasa, batería, RAM, etc) una vez acabada su vida útil para que estas puedan ser recicladas mejor, e incluso reutilizadas.

Con esta estrategia se consigue dar una nueva vida al mismo material a un coste energético mucho menor, ya que no será necesario extraer los distintos elementos; así como reducir la huella de carbono. También se consigue una menor contaminación cuando se diseñan ordenadores durables, ya que si podemos usar el mismo PC durante más tiempo, esto tendrá un impacto menor.

Reducción de la emisión de gases invernadero de Acer
Estimación de las emisiones de CO2 de Acer y su éxito año tras año en su reducción

En un tercer esfuerzo, empresas como Acer rediseñan toda la cadena de suministro de material, información y personal de cara a minimizar las emisiones de gas invernadero. Por ejemplo, optimizando los flujos de material entre las fábricas; haciendo uso de flotas menos contaminantes y de fábricas más eficientes; o acercando la fabricación y el punto de ensamblaje.

El cuidado del planeta depende de muchos actores, como los gobiernos, las empresas y la ciudadanía, y todos hemos de poner nuestro granito de arena tomando conciencia de que la contaminación no es solo de los demás (hipermetropía ambiental) sino de todos nosotros.

 

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Imágenes | Pxhere, iStock/Rawpixel

Marcos Martínez @euklidiadas