Qué es G-SYNC y por qué querrás que tu monitor lo tenga

¿Sabes por qué las primeras televisiones tenían tasas de refresco de 60 Hz? Era porque la red eléctrica americana funcionaba con esa frecuencia. Sin embargo, los tubos catódicos quedaron muy atrás y las actuales pantallas planas, integradas en portátiles, necesitan nuevas tecnologías. G-SYNC es una de ellas.

En las últimas décadas, con especial foco en los últimos años, ha surgido una nueva generación de videojuegos para PC. ¿Por qué no exprimirla al máximo? Para ello, no basta con adaptar los frames per second de nuestra pantalla. También buscamos mejorar la nitidez, el tono o la fluidez del juego.

¿Qué es G-SYNC?

Volvemos a la década de 1980 y a tasas de actualización de 60 Hz. Las pantallas con tecnología CRT era la norma, y cuando el LCD y el LED se abrieron paso lo hicieron manteniendo algunos parámetros como un estándar. Las tasas de actualización entre ellos.

El problema es que la potencia de muchos PC ha conseguido que los desarrolladores de videojuegos diseñen estos de modo que, en el tiempo en que tarda la pantalla en actualiza, te pierdas buena parte de la acción. No hablamos solo de ver un juego a trompicones, sino de perder partidas.

60 Hz quiere decir que cada segundo una pantalla se actualiza sesenta veces. ¿Qué ocurre en videojuegos de carreras de coche, cuando estos circulan a 200 km/h en la pantalla? Un sesentavo de segundo pueden ser mucho tiempo. Necesitábamos mejor tecnología. Necesitábamos G-SYNC. G-SYNC es una tecnología que permite una adaptación fiel entre la escena que ocurre en el núcleo de la GPU y lo que ve el usuario.

El problemilla de las tasas de refresco y el rénder

Más allá de los juegos de coche, shooters o saltos, que sin duda son rápidos, uno de los principales problemas de los juegos actuales —con respecto a los monitores— es el renderizado. El renderizado es la técnica que hace que la escena de abajo a la izquierda se vea como abajo a la derecha.

renderizado g sync

Es decir, es el proceso que hace que aparezcan los gráficos tal y como los conocemos hoy día. Sin embargo, la aparición de estos gráficos no está en consonancia con la velocidad de juego. El motivo es que las GPU de los ordenadores no renderizan a velocidades fijas. ¿Te has perdido? Normal, porque puede resultar muy técnico. Vamos a solucionarlo.

Piensa en una partida de una hora que consiste en 60 escenas. A una escena por minuto, la GPU del ordenador solo tendría que repartir sus recursos: a cada minuto le asigno la misma potencia. Y aquí surge el problema: ¿qué ocurre si la escena del minuto Nº3 consume mucho porque hay agua, o reflejos, o explosiones?

En este caso, durante el minuto Nº4 estaríamos viendo el renderizado del Nº3. Por supuesto, todo esto ocurre en tiempos mucho más comprimidos, de décimas de segundo. Pero el problema está ahí: algunos milisegundos en pantalla requieren más potencia de GPU y otros menos.

Efecto bandera y una muy mala experiencia de juego

Este inconveniente a la hora de renderizar juegos ha tenido varias soluciones, ninguna óptima.

Por un lado tenemos el ‘VSync Off Mode’, que lo que hace es actualizar la pantalla en mitad de un ciclo. En lugar de empezar a renderizar en el primer píxel de arriba a la izquierda, la escena se actualiza en cualquiera de ellos. Esto genera el “efecto bandera”, y el juego parece glicheado.

Por otro lado tenemos la activación del VSync. Así, se fuerza a la GPU a atrasar la actualización de la pantalla para hacerla coincidir con sus ciclos de diseño. A si vez, esto aumenta la latencia del juego. Se trata de un retraso que muchos gamers consideramos insufrible, y que hace caer en picado la experiencia hasta el punto de abandonar un juego.

¿Por qué? Porque hace que las tasas de refresco reales caigan por encima de los 60 Hz. 70, 80, 90… en base a la potencia de la GPU y la necesidad de rénder. A juegos más complejos, más lag o retraso entre la jugada y la preview de la jugada. Esto puede resultar frustrante. Otro punto a favor para G-SYNC.

Así resuelve G-SYNC la fluidez ‘gamer’

G-SYNC es una solución de NVIDIA, fabricante con el que trabaja Acer para sus ordenadores más potentes. En esta ocasión, la tarjeta gráfica trabaja para que el efecto bandera no aparezca en pantalla, pero sin forzar al monitor a trabajar con sus ciclos. ¿Cómo? Solicitando a la tarjeta gráfica a que trabaje con la salida de la GPU en lugar de adaptarse al monitor.

g sync render tasa de refresco

Explicado de forma gráfica, es como si en lugar de tirar de un carrito usando para ello una goma elástica, lo empujásemos. Con la goma, el carrito a veces va muy rápido y a veces va muy despacio; pero si lo empujamos seremos nosotros los que elegimos cómo de rápido se desplazará. Esto es lo que hace, para tasas de actualización, la tecnología G-SYNC de las tarjetas gráficas.

¿Dónde podemos ver esta tarjeta? En el interior del monitor Predator X27, de Acer. Gracias a eso este monitor logra tasas de refresco de hasta 144 Hz incluso en su pantalla 4K y trabajando con HDR (High Dynamic Range) activado. Además, el monitor combina otras tecnologías como la Quantum Dot Technology y el HDR Ultra que cubren un amplio rango dinámico en color.

El ‘overclock’, como elemento puntual

Por descontado, la tarjeta NVIDIA no activa la función G-SYNC en todo momento. Trabajar constantemente en overclock podría ser fatal para los componentes. En su lugar, prepara esta “aceleración” en la adecuación de la tasa de refresco para cuando sea necesario. De este modo, los rénderes más complejos no se le resisten.

Por ello, monitores como el Predator X27 logran no solo una mejor coordinación entre pantalla y GPU (y por tanto entre pantalla y teclado); sino que logra también una mayor nitidez de pantalla y tonos más intensos. Esto último ocurre porque las escenas están mejor definidas frente a marcos borrosos, efectos bandera o glitches rectangulares.

Por supuesto, tiene un gran futuro en el mercado de los eSports, donde ya se usa para lograr que los números uno no se queden atrás. Varias milésimas de segundo de más pueden ser una estocada para nuestro avatar virtual. Pantallas como la Predator X27 consiguen bajar el tiempo de respuesta a tan solo 4 ms en condiciones óptimas.

Sin duda veremos más tecnologías al estilo de G-SYNC a medida que los juegos se vuelvan más y más potentes y demanden más recursos. A renderizados más complejos, mayor necesidad de overclock mediante una aceleración de la tarjeta gráfica; al menos mientras las GPU sigan optimizando sus recursos de forma lineal. La G-SYNC tiene mucho futuro.

Imágenes | iStock/gorodenkoff, iStock/peshkov, iStock/noLimit46

Alma Landri