¿Qué hago si una marca me envía datos de otra persona al confundirnos?

¿Alguna vez te ha llegado un email dirigido a otra persona? No es frecuente, pero de tanto en tanto ocurre.

Cada vez tenemos más fácil navegar y comunicarnos gracias a la tecnología. Ordenadores más cercanos e integrados con la estética del hogar a menudo están más disponibles, como sucede con el Aspire U27, un equipo diseñado con la CPU y el monitor táctil en una sola unidad ultrafina y orientado para toda la familia.

El resultado de una conexión a Internet permanente es que interactuamos más en la red y nos registremos con mayor asiduidad en redes sociales, newsletters interesantes e incluso tiendas mientras compramos on-line. Y, con tanto trasiego, a veces escribimos mal nuestro propio correo.

Otras veces, el administrador del sitio se equivoca y envía nuestra información a otra persona, o viceversa. Como consecuencia, podemos recibir en nuestro correo electrónico documentos, fotos o información importante de otro usuario. ¿Qué hacer si una marca nos envía datos de otra persona por error?

Asegúrate de que no es un timo y denúncialo

Los timos por Internet están a la orden del día y los cacos aprovechan nuestra inocencia para “pescar”. La técnica se llama phishing, busca establecer contacto y que se nos escape algún dato personal. Por ello, antes de contestar  a un mensaje desconocido, podemos echar un ojo al dominio del que viene.

Por ejemplo, el dominio de Acer es “www.acer.com”. Si te llega un correo desde “www.PCacer.com”, “www.acerordenadores.com” o cualquier otra combinación, no hemos sido nosotros. Probablemente sea alguien tratando de suplantar la identidad.

Para ayudar a la web y otros usuarios, y hacer más seguro el uso de Internet, puedes denunciar el caso ante el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. Así, gracias a esta acción, librarás a otra persona de ser víctima de phishing.

Ponte en contacto con la marca, empresa o ‘webmaster’

La mayoría de errores de este tipo tienen un componente humano. Por ejemplo, puede darse la circunstancia de que un usuario se registre con un email que no es el suyo, pero que es muy parecido, por equivocación. O que un webmaster (administrador de una web) se equivoque de destinatario al enviar una factura.

Aspire U27

Estos fallos son constantes, aunque cuesta mucho detectarlos. Por eso, podemos contactar con quien nos ha enviado el correo para informar del despiste. A menudo, la explicación es que el propio usuario se confundió al incluir el modo de contacto en un registro. Que levante la mano quien nunca escribió su dirección de correo mal.

Pero también puede ser que un mensaje caiga en tu bandeja de entrada por un error en la tecnología de direcciones. Pongamos el ejemplo de que tu correo es “juangarcia@gmail.com” y que te llega uno para “juan.garcia@gmail.com”. Esto pasa a diario, incluso hay una guía al respecto.

Contacta directamente con el afectado

Pobre Juan García, que acaba de hacer una gran compra online, pero no le llega el correo de confirmación. Imaginemos que acabamos de comprar el Aspire U27 del que hablábamos arriba para renovar el equipo familiar por uno más moderno, potente, atractivo y silencioso. Pero, no nos llega la factura. “¿Habremos hecho algo mal?”, pensamos.

Probablemente sí, pero el problema puede ser mucho más grave si damos la vuelta a la situación: ¿y si recibo información muy personal de alguien con mi mismo nombre? ¿Qué hago con ella?

Es comprometido que nos llegue una factura de un ordenador que no hemos comprado a nuestra bandeja de entrada, pero, ¿y si nos llegan otros datos? Por ejemplo, una póliza de seguro con datos como la dirección de una vivienda, sus habitantes, teléfonos, los bienes que tienen en casa…

En ese caso, además de avisar a la marca en cuestión, quizá deberíamos contactar con el afectado de manera particular. Después de todo, sus datos personales –probablemente íntimos– se encuentran ahora en nuestro poder por el yerro de un tercero. Piensa en cómo te gustaría que actuasen si la información extraviada fuera la tuya…

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Imágenes | iStock/Nerthuz

Alma Landri