¿Y si la impresión 3D cambiase el futuro?

Nos asomamos a un año 2030 en que la economía lineal ha sido desbancada por la economía circular. Las impresoras 3D han jugado un papel imprescindible en esta transformación. Ahora, cuando un objeto deja de ser útil, se funde y se convierte en otro sin que el material salga de la ciudad.

La materia prima como moneda de cambio

Son las cuatro de la tarde y salgo del trabajo. Aún tengo muchas horas de luz gracias a las jornadas flexibles, y llevo en la mochila la vieja cafetera. Hace un par de días dejó de funcionar, aunque no sabría cómo arreglarla. Toca renovarla, por lo que voy a un centro de impresión 3D.

Es un antiguo taller de coches reconvertido. Ahora que todo el mundo se mueve en eléctricos compartidos este negocio se ha pasado a la impresión. Entro a la oficina y les muestro mi cafetera. La he traído ya desmontada, separando el plástico del metal. Así les facilito un poco el trabajo. Seguro que pueden reacondicionar la mayoría de los componentes.

El dependiente pesa los diferentes materiales y me expide un vale digital. Este se acumula en mi wallet, donde junto al dinero digital ya tengo ahorrados 0,4 kg de polímero y 0,31 de metales varios. Genial, porque he visto una cafetera que cuesta algo menos.

Diseñar y vender nuestros propios objetos

Aprovecho la hora de paseo hasta casa para hacer algo de ejercicio. La ciudad peatonal favorece este tipo de caminatas. Llevo un tiempo estudiando diseño 3D y hoy toca poner a la venta mi primer diseño.

Llego a casa, enciendo mi Aspire 5 de 2019 e inicio el sistema operativo en la nube. Desde que todo está online gracias al 6G podemos usar ordenadores de hace décadas con total fluidez, lo que ha contribuido a reducir mucho los residuos electrónicos. Ahora todo dura más.

impresion 3d cambiara el futuro

Reviso por enésima vez mi diseño, le agrego un par de etiquetas, y le doy a publicar. Por fin, mi primer objeto virtual en venta. Ahora, si alguien compra la licencia de impresión y lo lleva a una imprenta 3D, yo recibiré una regalía. Hay gente que vive de esto, aunque para mí sea, de momento, un hobbie. Ahora toca la cafetera, cuyo archivo se encuentra en la misma plataforma.

Como tiene licencia Creative Commons no es necesario pagar por el diseño. Eso sí, la impresión 3D me costará 9,95 euros más 0,25 kg de metales y 0,35 kg de polímero. He reciclado la cafetera anterior, así que tengo materia prima de sobra y no tengo que pagar ningún excedente. Selecciono “Recoger en tienda”, hago clic en una que hay cerca de mi biblioteca, y autorizo el pago.

Economía circular gracias a la impresión 3D

Ya han pasado un par de días y mi cafetera nueva está lista para recoger, así que aprovecho para sacar un libro en papel. La cafetera es idéntica al diseño de ordenador con la salvedad de una etiqueta impresa en la base: “Los materiales de esta cafetera provienen en un 93% de un lote de ordenadores reciclados”.

La impresión 3D-HD de elementos metálicos ha cambiado el mundo. Salvo la espira de inducción bajo la cafetera y el calentador, que han sido reutilizados, el resto de los componentes han sido impresos de forma local. Las emisiones de carbono se han desplomado desde que no tenemos que enviar los objetos de un lado a otro del mundo. Y el clima lo agradece.

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Imágenes | iStock/djedzura, iStock/kynny

Alma Landri