Cinco tendencias tecnológicas pos-COVID

La COVID-19 está cambiando rápidamente nuestra realidad y resulta difícil ver qué tendencias tecnológicas pos-COVID se implantarán. Por ejemplo, a pesar de que la ONU pronosticó un retroceso en tecnología relacionada con la descarbonización debido a la crisis, estamos viendo la apuesta opuesta en Europa y Asia. Es complicado predecir el futuro.

A mediados de agosto, Gartner publicó su informe anual sobre tecnologías emergentes. En este informe se destacan 30 perfiles tecnológicos probables, de los que a su vez se extraen cinco tendencias tecnológicas pos-COVID dominantes. ¿Será así el futuro de la tecnología?

1. Arquitecturas compuestas, mixtas o híbridas

La arquitectura empresarial puede ser un lastre o una oportunidad. A la hora de huir de un modelo basado en la dicotomía grande/pequeño, Gartner propone las arquitecturas compuestas, con foco en la modularidad. La idea bebe del cloud híbrido (público/privado) para maximizar posibilidades.

El objetivo es construir compañías con una base sólida, pero con capacidad de crecimiento modular. Esta modularidad viene dada por la tecnología, que permite escalar hacia arriba en momentos de bonanza y hacia abajo cuando se busque un perfil conservador.

2. Confianza algorítmica asistida por ‘blockchain’

gráfico con algunas tendencias tecnológicas postcovid y sus expectativas

Los “modelos de confianza algorítmica” persiguen una suerte de SEO o índice de confianza aplicado al mundo digital. Una tabla firme sobre la que respirar en un océano de fake news y deepfakes. Es por ello que pronto veremos algoritmos capaces de verificar la confiabilidad de una fuente.

Estos mecanismos estarán respaldados por sistemas de blockchain (no, no solo sirve para las Bitcoins) que permitan trazar la información y autenticarla. ¿El objetivo? Eliminar la información falsa, que será rastreable.

3. Informática que deje atrás el silicio

El silicio es la materia prima de la que están hechos los transistores. Toda nuestra tecnología depende de ella. El problema es que estamos alcanzando muy rápidamente el límite de este material para duplicar su capacidad de almacenamiento de información cada cierto tiempo. La ley de Moore se sigue cumpliendo, pero no sabemos cuánto puede durar.

Ya se han propuesto nuevos tipos de ordenadores, como los que almacenarán datos en cadenas de ADN o transistores basados en carbono. De momento, son prototipos; por tanto, tendremos que «conformarnos» con la última tecnología basada en el silicio, que aún puede darnos muchos años de juego.

ordenador portátil acer swift 5 - tendencias tecnológicas postcovid

Es el caso del Acer Swift 5, un ordenador compacto de 1 kg capaz de almacenar tarjetas gráficas NVIDIA GeForce MX350 o procesadores Intel Core de 11ª generación. La última generación que ha salido al mercado.

Es posible que dentro de un par de generaciones haya que volver a empezar a contar de nuevo, aunque parece poco probable que tengamos que reinventar aspectos como la tecnología de pantallas, que es ajena al procesado.

4. Inteligencia artificial formativa

Más compleja que los sistemas expertos, pero sin llegar a la inteligencia artificial general, la IA formativa está a caballo entre ambas. Se trata IAs muy avanzadas formadas por varios subprogramas o sistemas preentrenados para resolver situaciones más difíciles.

Los sistemas GPT-2 y GPT-3, capaces de generar texto realista en base a un corpus de datos preentrenados, son un ejemplo de ello. La mala noticia es que esta tecnología tiene un alto potencial para generar contenido falso de todo tipo. Así pues, puede considerarse antagonista de la confianza algorítmica.

5. Los gemelos digitales: modelos virtuales de objetos reales

Esta tecnología es una de las que ya están siendo aplicadas por todo el mundo. De hecho, Singapur tiene un modelo digital de su ciudad desde la que puede innovar soluciones urbanísticas sin afectar a los ciudadanos. Pero el reto es llegar más lejos: al yo digital. O «virtualizar la voluntad de las personas».

Este tipo de iniciativas buscan adelantarse a los deseos de un usuario y tomar decisiones automatizadas por él en base a sus reacciones previas. Por descontado, implicaría un uso masivo de datos y un sistema experto conocedor de todos nuestros recovecos. Es decir, es lo contrario a la privacidad en la red.

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Imágenes | iStock/genkur, Gartner

Alma Landri