¿Qué puedo hacer yo para combatir el cambio climático hoy?

El cambio climático es una ácida realidad. Su impacto sobre el planeta que habitamos los seres humanos provoca un aumento de la temperatura global. ¿Hay algo que podamos hacer más allá de apostar por bombillas led o reciclar?

Por fortuna, el cambio climático no obedece a un único comportamiento. Esto significa que todos podemos introducir en nuestro día a día hábitos más sostenibles sin necesidad de adoptarlos de golpe en su conjunto.

Cámbiate a un vehículo eléctrico

Por ejemplo, ¿me cambio a un vehículo eléctrico? Si estás pensando en cambiarlo, recuerda que hay ventajas fiscales para los coches menos contaminantes y ayudas económicas a través del Plan MOVALT. Además, no se nos cerrarán las puertas de Madrid por “malos humos”. No en vano, el 95% de los coches nuevos que se matriculen dentro 12 años serán eléctricos (55%) o híbridos (40%), según publica la DGT en su web.

En efecto, los coches híbridos están siendo una solución para quienes quieren acercarse a dos mundos a la vez, como sucede con los equipos convertibles. Es el caso del Acer SPin 5. Con una diagonal de 13,3 pulgadas, procesador Intel Core i5 y Windows 10, aporta la versatilidad de usarlo como tablet o portátil dando una nueva dimensión a la informática móvil.

En todo caso, si no tienes en mente reemplazar el coche y lo consideras bastante costoso, quizá sea buena idea hacer uso de tu diésel o gasolina unos años más para distribuir el impacto de su fabricación a lo largo de más tiempo.

No es necesario que nos cambiemos de inmediato a un eléctrico, pero sí tenerlo en mente para cuando jubilemos nuestro vehículo. Incluso podemos contemplar la opción de pasarnos al transporte público, mucho más sostenible que cualquier vehículo privado. Podremos leer mientras viajamos.

Reduce la ingesta de proteínas animales

La comida es el nuevo tabú, pero hay hechos innegables. Para conseguir un kilogramo de verdura en tu vivienda, se hace uso de cierta cantidad de energía. Piensa ahora en el impacto de un kilogramo de carne animal, el que tú quieras, que a lo largo de su vida ha tenido que consumir miles de veces vegetales.

Según varios estudios (aquí uno de los últimos), al reducir un 50% nuestro consumo cárnico (es asumible y asequible) podemos evitar el 73% de las emisiones necesarias para el cultivo mundial. De hecho, cerca del 76% de la superficie mundial cultivada se orienta a dar de comer a nuestra futura comida.

Beber agua del grifo evita plásticos

Una de las peores calamidades de nuestro tiempo son las playas de plásticos. Si seguimos bebiendo agua en botellas de un solo uso, en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos. Es por eso que beber agua del grifo, especialmente en un país como el nuestro en que sale limpia, es clave.

También invertir en bienes durables que no sean de un solo uso, como botellas de cristal o metal. Su fabricación es más costosa energéticamente, pero puede usarse durante toda la vida. Esa es la política tras ordenadores como el convertible Acer Spin 5 que mencionábamos unas líneas más arriba: aumentar su durabilidad para reducir su impacto.

Puedes elegir tu energía

¿Cuántos de nosotros nos hemos quejado de que “las eléctricas tal o cuál”? Yo sí, pero en 1997 se liberalizó el mercado energético español. Eso significa que puedes elegir quién te suministra energía en casa, y hay una gran cantidad de marcas que solo trabajan con energía renovable.

Aura energía, Econactiva, Ecovatios, Egreen Nabalia Energía… cada vez hay más empresas 100% renovables a las que puedes comprar la energía. ¿El coste? Una llamada de teléfono para informarse. Evitarás centrales térmicas y nucleares, y no tendrás que cambiar de hábitos.

¿Viajas? Mejor en local y evitar el avión

Es época de vacaciones, y muchos nos planteamos viajes exóticos al otro lado del mundo sin haber disfrutado de lo que tenemos cerca. El avión es uno de los medios de transporte más contaminante para larga distancia, estando el tren en el lado opuesto. De modo que el tren es un transporte más sostenible.

Nuestros hábitos determinan el impacto ambiental sobre el entorno, y podemos cambiar alguno de ellos para reducirlo. No es necesario cambiarlos todos, podemos ir gradualmente. Seguro que la mayor parte de nosotros estamos suficientemente concienciados con el ahorro de agua tras las épocas de sequía y las constantes campañas y somos de los que no dejamos el grifo correr absurdamente. Y es que la construcción de hábitos lleva tiempo. Podemos avanzar, por ejemplo, yendo mañana al trabajo en transporte público.

Imágenes | iStock/fotojog

Alma Landri