Cuando la ciencia ficción deja de ser ciencia ficción

En 2019, la película ‘Contagio’ era considerada de ciencia ficción. En 2020, tras la irrupción del SARS-CoV-2, pasó a ser un thriller. En líneas generales, la ciencia ficción siempre ha adelantado el futuro, en ocasiones con tintes distópicos o aterradores. Pero también optimistas. Pasó con el Falcon Heavy, o con los impulsos neuronales que controlan miembros ajenos. Lo cierto es que hay miles de ejemplos de ciencia ficción que deja de ser ciencia ficción.

‘Contagio’, ¿por qué acertó tanto?

En la película ‘Contagio’ (2011) un virus desconocido desata el pánico en el mundo. Como no podía ser de otra forma, causó sensación en Netflix durante la pandemia de coronavirus. Pero lo que llama la atención es la cercanía con la realidad. ¿Cómo pudo acertar tanto sobre cómo se desarrollaría una pandemia?

La clave está en la documentación científica derivada del SARS, un virus que en 2002 y 2003 arrasó China, Hong Kong, Taiwán, Canadá o Singapur. En ocasiones dejando tras de sí una letalidad del 21% (Taiwán) o del 17% (Hong Kong), según la OMS. ‘Contagio’ se adelantó a las fases de la pandemia, la intranquilidad generalizada, los test de anticuerpos, los negacionistas o los que sacan tajada.

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El ordenador, siempre adelantándose a su época

Cuando observamos la aparición de ordenadores en las obras de ciencia ficción (occidentales) vemos dos patrones evidentes: uno, suelen estar muy adelantados a la época de la obra; dos, por algún motivo tienden a ser malvados o a funcionar mal. El molde de ‘Terminator‘ sigue siendo un referente de culto.

Pero prácticamente cada año desde finales de los 70 se ha caracterizado por mostrar un ordenador futurista. Los hemos visto en ‘Demon Seed’ (1977), Alien (1979), ‘Tron’ (1982), ‘Juegos de guerra’ (1983) o ‘Electric dreams’ (1984), quizá una de las películas más interesantes al respecto porque el ordenador no solo es bueno, sino que también es creativo (le gusta componer y tocar).

Pese a todo, el cine no ha llegado a acertar con los dispositivos electrónicos. En 1980, 1990 e incluso en el año 2000 era inviable pensar en un portátil liviano al estilo del Acer Swift 3 (abajo). Y desde luego no se sospechaba que la Ley de Moore siguiese vigente con la memoria física y virtual, o que las baterías fuesen a mejorar tanto como para durar las 16 horas de este modelo. Y es que no toda la ciencia ficción ha sabido hacer buena futurología.

De ‘Neuromante’ al control prostético

En 1984 se publicaba la novela ‘Neuromante’, en cuya historia era viable controlar mediante impulsos nerviosos cerebrales manos prostéticas e incluso a otras personas.

En 2015, el por aquel entonces aún no fundador de Backyard Brains daba una charla TED en la que explicaba cómo uno puede controlar  el brazo de otra persona con sus impulsos cerebrales. Lo llamó “human to human interface” y usa la misma tecnología empleada en las ‘carreras de cerebros’ del Cybathlon.

‘El cielo nos llama’ y SpaceX

En 2018, SpaceX logró un hito al hacer que los dos propulsores laterales cayeran decenas de kilómetros para aterrizar juntos en una pequeña pista de aterrizaje. Tras muchos muchos muchos intentos, dos años antes había logrado hacer aterrizar en vertical una primera fase (arriba) en mitad de una plataforma marina. La escena de abajo pertenece a la película ‘El cielo nos llama’ (1959). Aquel aterrizaje dejó de ser ficción 57 años después.

¿Cuál será el siguiente acierto de la ciencia ficción? ¿Serán los malvados perros robots de Metalhead en ‘Black Mirror’, de la mano de Boston Dynamics; o un robot de asistencia personal como el de ‘Robot&Frank’ (2012)?

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Imágenes | iStock/demaerre

Alma Landri