Las criptomonedas están de moda: Bitcoin y otras monedas virtuales que lo están petando

Salvo que hayas estado viviendo en una cueva durante los últimos meses, estarás al tanto de la fiebre que han experimentado durante los últimos meses los mineros de criptomonedas. Lo que todo el mundo no tiene claro es qué es una criptomoneda. ¿Es lo mismo que un Bitcoin? ¿Se trata de una forma de pagos similar a PayPal? ¿Es cierto que podemos crear nuestro propio dinero online? ¿Es posible coger tu Acer Aspire 3 y ponerlo a minar criptodivisas? ¿Y por qué la gente lo trata como un producto de inversión más que como una divisa?

Son dudas más que razonables. En gran medida porque los fundamentos técnicos de esta revolución digital no son precisamente fáciles de explicar. Es por ello que hemos querido detallar sus puntos básicos de la forma más simple y clara posible, respondiendo dudas y despejando mitos infundados.

¿Qué son las criptomonedas?

La definición enciclopédica de una criptodivisa señala que se trata de un activo o medio digital de intercambio que utiliza métodos criptográficos para asegurar las transacciones, generar nuevos activos y verificar las transferencias. Son monedas digitales creadas por los propios usuarios y las organizaciones que las diseñan mediante un proceso llamado «minado».

Las claves para comprender qué es una criptomoneda podrían resumirse de la siguiente forma:

  • Una criptomoneda es una moneda estrictamente digital. Solo existe en forma de código.
  • Las criptomonedas se generan resolviendo cálculos matemáticos complejos a través de sistemas informáticos. En cada cierto número de transacciones, se gana una recompensa. Este sistema de recompensa por transacciones (minado) genera un incentivo para seguir minando y reforzar la potencia de la red de dicha divisa.
  • La tecnología bajo dicho sistema recibe el nombre de blockchain o cadena de bloques. Cada bloque contiene un hash criptográfico donde se recoge un enlace al anterior nodo y datos de la transacción, de forma que va creciendo, pero los datos anteriores no pueden ser modificados.
  • Generalmente una criptodivisa no tiene un valor fijado por un Gobierno y se maneja de forma descentralizada. Su valor lo asigna normalmente el propio mercado.
  • Explicado de forma muy simple, las criptodivisas se almacenan en lo que se denomina carteras o wallets, aunque técnicamente lo que hacen es guardar tus claves privadas y públicas para realizar operaciones.
  • Puedes comprar objetos online y en el mundo real usando criptodivisas, aunque el proceso no es el mismo que con una tarjeta de crédito.
  • Puedes cambiar tus criptomonedas a dinero contante y sonante (u otras criptomonedas) en casas de intercambio o exchanges.

¿Son las criptomonedas anónimas?

Sí pero no. Técnicamente puedes almacenar criptodivisas sin necesidad de proporcionar tu identidad real o abrir una cuenta corriente. En lugar de un nombre, se te asigna una dirección (un código sin información personal en sí misma). Esto implica que podrías tener todos tus ahorros o invertir en criptomonedas sin dar cuenta de ello a nadie.

No obstante, en algunos países (incluido España) es necesario declarar la posesión de este tipo de activos y existen leyes que los regulan. Igualmente, las casas de intercambio (donde conviertes tus criptomonedas en dinero «real») pueden tener la obligación legal de exigir cierta documentación a sus usuarios en función de donde estén alojados.

Asimismo, las operaciones con criptodivisas no son inherentemente anónimas, puesto que son gestiones realizadas por internet y cuya información pasa por diversos sistemas informáticos que pueden ser trazados hasta el usuario.

Tipos de criptomonedas

Hay distintos tipos de criptodivisas. Normalmente son de control descentralizado, lo que quiere decir que los propios usuarios se encargan de mantener su cadena y economía particular. Esta singularidad implica que es muy común pasar por ciclos de explosión e implosión, con monedas que suben y bajan de precio de forma vertiginosa en solo unas semanas. Un día puedes tener 1.000 euros en Bitcoins y poco después haberlos convertido en el equivalente a 100.000. O haber perdido casi todo.

No obstante, también existen las llamadas stablecoins, que fijan su valor a divisas reales (dólar, euro, etc.) o productos negociables, como metales preciosos, para evitar ciclos de alza y colapso explosivos. Estas últimas son más apreciadas para invertir a largo plazo y brindan una mayor seguridad para los usuarios novatos.

Del mismo modo que existen múltiples divisas internacionales (libra, dólar, euro, yen, yuan, won), hay distintas criptomonedas basadas en cadenas y plataformas distintas. Bitcoin es la más popular, seguida por Ethereum. Otras interesantes son Dogecoin (una moneda menor con una comunidad muy activa últimamente), Litecoin y Monero, esta última con funciones de anonimato reforzadas frente a otras.

¿Cómo minar criptomonedas?

Minar criptomonedas es el proceso de obtener una recompensa por sumarte a la red de cálculo de una criptodivisa para facilitar transacciones. Antiguamente se usaba el ordenador que tenías por casa: si tenías un portátil que no utilizabas, podías dejarlo minando para ganarte un dinero sin hacer nada. Ahora no es tan fácil.

Los mineros utilizan tarjetas gráficas de gama alta, como las GeForce RTX, por su enorme programabilidad, lo que les permite resolver cálculos complejos a una velocidad de vértigo, así como procesadores específicos.

Incluso una instalación «doméstica» para minar criptomonedas va a requerir una inversión importante en hardware y electricidad. Su consumo energético es elevadísimo, por lo que cada vez más personas están asociándose para construir granjas de minado, auténticos centros de datos dedicados únicamente a esta actividad.

Es por ello que la mayoría de los usuarios de criptomonedas no se dedican a la minería, sino a la inversión y especulación.

Cambian unos euros por Bitcoins o Ethereum y controlan los precios en los intercambios, cambiando unas por otras o pidiendo su canje a dinero «real» cuando es más rentable, igual que puedes comerciar con dólares o yenes. Y ahí sí que te vendrá bien tu Aspire 3, de forma que puedas seguir las fluctuaciones del mercado estés donde estés. Y el minado, salvo que quieras ponerte muy en serio, déjalo para otros.

Imágenes | Acer, André François McKenzie, Stanislaw Zarychta, Executium

Mr Píxel