Mesas de escritorio para ordenador: claves para acertar en la compra

El pasado marzo vivimos el primer confinamiento domiciliario de nuestro siglo. A partir de entonces, miles de personas tuvimos que adaptarnos a trabajar desde casa y, si bien algunas cuentan con un espacio correctamente habilitado, muchas otras tuvieron que aprovechar mesas de comedor y convertirlas en rudimentarios escritorios.

El teletrabajo ha demostrado ser una buena opción, pero es capital elegir y homologar un espacio para trabajar sin poner en peligro nuestra salud. Veamos qué necesitamos, incluso en materia de periféricos, medidas y calidades, para conseguir la mejor mesa de escritorio posible.

Consejos sobre mesas de escritorio

Escritorio ideal

Antes de continuar conviene remarcar varios puntos clave respecto a la mesa y la altura del monitor, ya estemos usando un PC de sobremesa o laptop. Estos requisitos posturales te ayudarán a sacar el máximo provecho a la ergonomía de tu escritorio.

Aunque profundizaremos en las características de la silla en un artículo futuro, cabe apuntar dos nociones. La primera es que debemos considerar una silla equipada con respaldo para la zona lumbar, una de las más desprotegidas ante las sillas estándar. La segunda es que esta silla debe poder ajustarse en altura y ángulo vertical para adaptarse lo mejor posible a cada usuario.

Y, como es evidente, se recomienda encarecidamente realizar pausas de unos cinco minutos tras cada hora de trabajo realizada. Este hábito servirá para oxigenar el tejido muscular, evitar la rigidez —y futuras lesiones— al paso que corregimos la postura y nos estiramos de ese paulatino pero imperceptible agarrotamiento.

¿Cuál es la postura ideal?

Si nuestra silla cuenta con reposabrazos, conviene usarlos de manera que nuestros brazos formen un ángulo recto (90º) respecto a nuestra espalda. Los brazos deben descansar de su propio peso, de esta forma evitaremos acumular tensión en la zona cervical. A ello debemos sumar la posición de las muñecas, que deben encontrarse en posición neutra, sin fricción.

Según la vieja normativa ISO, gran parte de los usuarios tienden a encoger demasiado el brazo. Esto nos llevará después a estirarlo y forzarlo, pudiendo provocar una lesión. ¿Y cuánto de nuestro antebrazo debe reposar sobre el reposabrazos? Sumemos el largo de nuestra mano y multipliquemos por dos. Esa es la cantidad en centímetros.

Además, la mano debe descansar, debe mantenerse en reposo horizontal y los movimientos deben ser fluidos y en línea recta. Para ello podemos usar alfombrillas finas, evitando que el “escalón” entre la mesa y la alfombrilla del ratón sea lo más delgada posible. También puede recurrirse a teclados con ergonomía especial para brazos, con pequeñas rampas de plástico.

Altura y distancia recomendada

Si bien se recomienda que la silla se mantenga entre 45 y 50 centímetros de altura, la mesa debe situarse en torno a los 70-75 centímetros, especialmente ante personas de estatura media —de 1,50 a 1,80 m—. La altura del escritorio es crucial, ya que debe contar con suficiente espacio inferior para poder mover las piernas, plegarlas y estirarlas, sin chocar con nada.

Estas medidas son orientativas y puedes tomarlas con 5 cm de oscilación, ya estés por debajo o por encima de la altura media. 

Además, cabe apuntar una referencia respecto al ángulo y distancia del monitor. La distancia respecto al monitor ha de ser del brazo completamente estirado frente a monitores de 27 pulgadas —unos 35 centímetros—. Por supuesto, podemos ir probando distintas opciones dependiendo del tamaño de la pantalla y la resolución de la misma. 28-30 centímetros es un buen estándar.

En cuanto al ángulo, se recomienda una variable ajustable de unos 5-10º. Dicho de otra forma: que podamos inclinar ligeramente hacia atrás la pantalla. ¿Y por qué forzar el ángulo?

Frente al monitor tendemos a reducir mucho nuestra frecuencia de parpadeo, con la consiguiente sequedad ocular, así que esto es vital para evitar malas posturas, pero también para cuidar nuestra salud ocular: cuando menos abrimos el ojo y más parte del mismo está cubierto por el párpado, mejor hidratado se encontrará.

En resumen, el monitor debe encontrarse siempre a la altura de nuestros ojos. Es decir, el punto más alto de la pantalla debe coincidir en línea recta con nuestros ojos, sin necesidad de encorvarse o inclinar el cuello para mirar. La meta es mantener la espalda recta y los hombros equilibrados en todo momento.

Tipos de mesas de escritorio

La forma de la mesa también es relevante, ya que determina cuánto espacio tendremos y cuál será la distribución que deberemos llevar a cabo.

Actualmente podríamos englobar los distintos escritorios según su forma y disposición:

  • Rectangulares, basadas en una única pieza de madera —o hierro, plástico, aglomerado, etc—. Son las más comunes, pero también las más “peligrosas”, al no contar con partes móviles.
  • En forma de L o esquineras, recomendadas para aprovechar las esquinas en escritorios pequeños y habitaciones con poco espacio. En cambio, suelen comprometer el espacio que tenemos para estirar las piernas.
  • En forma de U. Estas son ideales para aprovechar la amplitud a ambos lados pero a cambio requieren un mayor espacio disponible.
  • Con diferentes alturas modulares. Existen cientos de combinaciones de dos y tres alturas. Estas son perfectas para esconder el teclado al terminar de trabajar, además de permitir distintas alturas para el monitor o portátil. Estas baldas pueden estar basadas en herrajes con distintos puntos de altura, plegables mediante bisagras, o pueden ser fijas, como las mesas con baldas de vidrio.

Como fuere, sobre la mayoría de los escritorios pueden instalarse estaciones o módulos auxiliares para optimizar la ergonomía. Entre los 150 y 200 € para una mesa es suficiente. En resumen, nuestra recomendación parte de dos requisitos: medir y conocer el espacio disponible para aprovecharlo al máximo, y respetar las medidas de seguridad para evitar posibles lesiones.

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Israel Fernández