Nace Consent Commons, el equivalente CC de la privacidad

¿Es posible que los usuarios digitales recuperemos el control sobre nuestros datos? Durante la pasada expansión digital, con los smartphones como punta de flecha de la recolección de datos, los hemos donado, regalado y, en ocasiones, trocado por servicios, pero nunca pudiendo decidir sobre el intercambio.

Algunas iniciativas, como Mydatamood, buscan que el usuario reciba “parte del pastel” del negocio de los datos. Otros, como Reclamadatos, facilitan la tarea titánica de recuperarlos. E iniciativas como Consent Commons nos van a permitir no darlos tan a la ligera, gracias a un sistema estandarizado.

Bienvenido al siglo de los datos

El negocio de los datos está tan maduro que las startups ya empiezan a  invertir en él. Y hay mucho negocio. El simple hecho de abrir un navegador y realizar una búsqueda sencilla ya escribe decenas de registros sobre nosotros.

A menos que usemos navegadores como TOR o seamos unos expertos, estaremos dando el tamaño de la pantalla, nuestras preferencias y tipo de usuario. En cuanto iniciemos sesión en un servicio, daremos otros (edad, género, nombre, email, teléfono) y quizá hasta compartamos la agenda de contacto.

Las empresas hacen uso de todos estos datos para mejorar sus servicios, generalmente creando perfiles ricos de forma que sea viable dirigir su publicidad. Este ha sido, al menos, el negocio basado en datos de la última década. Aunque, del mismo modo que vino, es posible que cambie.

Consent Commons: consentir la entrega de datos

Una de las mayores quejas de los internautas es la dificultad que tienen los Términos y Condiciones (T&C) de mostrar el tipo de información que recogerán sobre nosotros. Estos contratos de servicio, largos y farragosos, además tienden a cambiar cada pocas semanas o días. Leerlos resulta inviable.

Es por ello que nació Consent Commons, una forma fácil de identificar qué datos daremos durante el registro. Del mismo modo que marcamos como “CC BY-SA” aquellos trabajos nuestros que puedan ser compartidos por otros usos siempre y cuando nos mencionen y sigan usando el mismo formato, en unos años usaremos un “jeroglífico” como el de abajo del todo.

Pictogramas informativos

Puede que al principio nos cueste un poco, como ha ocurrido con la etiqueta energética que encontramos en los electrodomésticos e incluso en la información técnica asociada a los ordenadores. Pero luego nos acostumbraremos a usarlos con normalidad, del mismo modo que hoy comparamos un portátil con otro.

Arriba observamos tres etiquetas pertenecientes al Acer Swift 3, un portátil ultraligero de 14” IPS FHD con USB 3.1. Hasta hace poco, toda esta información nos habría parecido confusa o difícil de interpretar. Abajo, varias tiras de Consent Commons nos informan del uso que se dará a nuestros datos.

¿Cómo se interpretan los Consent Commons?

El “jeroglífico” de arriba puede leerse del siguiente modo, de izquierda a derecha:

  1. Se usarán los datos para gestionar el servicio contratado por el cliente. Por ejemplo, su dirección para hacer el envío.
  2. Se perfilará una analítica del cliente para mejorar el servicio.
  3. Acceso a información de terceros e integrarlo en el tratamiento.
  4. Interés legítimo.
  5. Se cederán datos a empresas del grupo que se muestren.
  6. Derecho a la portabilidad de datos del usuario.
  7. Se enviarán los datos a países con un nivel equivalente de protección.
  8. Los datos se almacenarán dentro del Espacio Económico Europeo.

Este sistema puede parecernos algo difícil. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a usar pictogramas para traducir información compleja, como “dejen sentarse a las personas mayores” o “tiene usted preferencia en este cruce”, y probablemente lo haremos con la cesión de datos.

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Imágenes | iStock/nadia_bormotova, Redacción, Consent Commons

Alma Landri