¿Para qué usaremos la capacidad de crear miles de rostros falsos?

Abajo hay dos fotografías, una de ellas completamente falsa. De los dos varones, uno existe y otro ha sido diseñado con inteligencia artificial. Ahora la pregunta clave: ¿sabrías detectar el rostro falso? Así funciona el juego Which face is real (qué cara es real) ideado por investigadores de la Universidad de Washington.

rostros falsos generados por IA

El juego busca hacernos entender las implicaciones de las redes generativas antagónicas. Estas nuevas inteligencias artificiales han logrado generar con éxito rostros altamente creíbles aprendiendo entre sí. Y van a seguir mejorando. Pero, ¿para qué usaremos la capacidad de crear miles de rostros falsos?

¿Cómo se crean todos estos rostros falsos?

Imagina dos inteligencias artificiales llamada DIAbujante y JuezIA. Una dibuja rostros. La otra trata de adivinar si esas caras han sido dibujado por otra máquina. De cada iteración, ambas aprenden y mejoran. DIAbujante aprende cómo hacer caras más y más realistas, y JuezIA aprende a fijarse en detalles cada vez más leves. Enfrentadas, pronto logran hitos como el de arriba o abajo.

Cuidado con los ‘fakefaces’

Si 2017 y 2018 fueron años de periodismo de fakenews, agreguemos ahora la capacidad de generar un número infinito de rostros falsos altamente creíbles. Hay quien piensa que los usos maliciosos de esta tecnología pronto serán visibles. Entre ellos Elon Musk, que piensa que una IA podría destruir el mundo.

De hecho, desde OpenAI admitieron haber creado una tecnología similar pero en formato texto. Esta es capaz de crear noticias falsas pero creíbles partiendo de una sola línea de texto. No la han hecho pública por sus implicaciones éticas.

Miles de rostros para investigación

rostros falsos generados por ordenador
5X5 collage made up of headshot portraits of female adults and children.

“La tecnología no es buena ni mala, pero tampoco es neutra”, decía Melvin Kranzberg. Efectivamente, esta forma de generar rostros puede tener muchos usos benévolos. Por ejemplo, en investigación hay muchos temas relacionados con el rostro.

Uno de ellos es el estudio de la percepción de la belleza. ¿Hay un rostro bello por definición, como se creía en el Renacimiento? ¿De qué depende cómo de guapo/a veamos a una persona? ¿Hay marcadores biológicos? Con miles de rostros falsos este tipo de experimentos podrían darnos muchas pistas sobre la sociedad.

Uso de imágenes libres de derechos, o más asequibles

La tecnología se caracteriza por ser muy costosa inicialmente y casi gratuita pasado cierto tiempo. Papel, electricidad, microchips… ¿fotografía? Un ejemplo en electrónica: el portátil Acer Swift 5 es uno de los más finos y livianos del mercado que además cuenta con procesadores Intel Core de 8ª generación y ranura para PCIe SSD (la velocidad se nota). Está por debajo de los 1000 euros.

Volviendo a las fotografías, cada vez hay más portales de imágenes libres de derechos como Unsplash, pero aún no hemos visto nada. Lo conseguido con los rostros también tiene sus implicaciones con coches y casas. Pronto podremos generar una fotografía falsa hiperrealista con el contenido que buscamos. “Quiero una pareja abrazada bajo un árbol en un paisaje nevado”. Lo tendrás.

¿Así podría ser nuestro hijo?

¿Quién no ha tratado de adivinar cómo se vería su hijo de adulto usando el rostro de los padres? Este juego de curiosidad pronto podría tener resultados bastante acertados porque las IA aprenden de padres e hijos reales. Así, podría destacar rasgos hereditarios dominantes como los ojos marrones o los hoyuelos, y dejar más espacio creativo en la forma de la nariz o el mentón. Como poco, es una aplicación curiosa para las inteligencias artificiales.

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Imágenes | Which face is real, iStock/DGLimages

Alma Landri